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NOTAS DEL NORTE
ALERTA NARANJA
La
oficina de Seguridad de la Patria insta a que los
ciudadanos compren adhesivos gruesos [duct tape] y hojas
plásticas para insular las casas en contra de ataques
químicos. Sugiere que compremos más agua y alimentos. El
objetivo es crear el pánico, lo que se consigue, en
capas de la clase media, especialmente en la costa este.
Jon
Hillson
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Los
Ángeles
El día después
de que en todo el mundo millones de personas marcharon
para oponerse a la guerra que Washington y Londres
preparan contra Irak, la OTAN llegó a un “compromiso”
para “defender” a Turquía si es “atacada” por Bagdad.
Reportando desde
Bruselas, el New York Times declaró el 17 de
febrero que los Estados Unidos estaban “muy complacidos”
con esa decisión.
El compromiso señala
dos puntos principales. El primero es que, a pesar de
las tensiones, el bloque militar formado después de la
Segunda Guerra Mundial y dirigido por Estados Unidos,
parece intacto, aunque con más divisiones obvias,
divisiones que van a crecer. El segundo es que el
imperialismo mundial se mantiene estratégicamente unido
para conquistar Bagdad, a pesar de las diferencias entre
las potencias capitalistas rivales —todas ellas
“bestias”, cómo las describió el Che, con precisión
científica, hace más de 40 años durante la intervención
sangrienta de la ONU en el Congo.
Ya “platica” Colin
Powell con los gobernadores de Turquía sobre el precio
para la participación de Ankara como lacayo en la
alianza imperialista. Washington presentará —con
Londres— su ultimátum final al Consejo de Seguridad.
Habrá guerra con o sin el apoyo de sus miembros: los
poderosos con el famoso veto y los impotentes.
En Europa, las
manifestaciones más grandes fueron organizadas por los
socialdemócratas, los partidos cuyo origen está
relacionado a la antigua Unión Soviética y por elementos
del Partido Verde y de los pacifistas. Su lema fue en
contra de la posición “unilateral” de Estados Unidos y
en apoyo a los inspectores de la ONU, que actualmente
están poniendo la trampa para la guerra contra Irak. Sus
“investigaciones” simplemente proporcionan un mapa de
objetivos iraquíes para los planes de bombardeo de EE.UU.
y el Reino Unido. Los poderes capitalistas de Europa
demandan su “independencia” para enfatizar sus
intereses. A la vez las tensiones con Estados Unidos se
profundizarán en varias formas, principalmente
económicas. Se pueden ver los perfiles y semillas de
conflictos interimperialistas, repitiendo —más
explosivamente— las crisis y los pleitos antes de la
Primera y la Segunda Guerra Mundial sobre como redividir
el mundo.
El apoyo político de
cualquier tipo para el imperialismo europeo como “el mal
menor”será fatal para el pueblo trabajador, algo
explicado en detalle por Lenin. El precio será ríos de
sangre de las masas. El estudio de Lenin es más
relevante que nunca. El “antiamericanismo” de la clase
patronal no es “antiimperialismo”, sino una trampa
reaccionaria para vincular las masas a su “propia”
burguesía. Esta es todo lo contrario del
internacionalismo proletario.
En poco tiempo el
imperialismo yanqui empezará la ola masiva de
bombardeos. Claramente, según el secretario de la guerra
Richard Cheyney, el uso de armas nucleares, es posible
—el peligro real de “armas de destrucción masivas”. El
presidente George Bush dice que las protestas no serán
un impedimento, hablando en cuanto a los hechos.
“Algunos en el mundo
piensan que Saddam Hussein no es un riesgo para la paz,
pero estoy respetuosamente en desacuerdo”, dice. La
guerra es “mi última opción. En lo que a mí concierne,
el riesgo de no hacer nada es una opción aún peor…. Les
debo a los estadounidenses hacer seguro este país y lo
haré”.
¿A dónde van los
imperialistas para “hacer seguro este país”? El 21 de
febrero anuncia el New York Times que “en días”
habrá 1 700 tropas estadounidenses en las Filipinas
—tropas de combate. Abrirán “un nuevo frente en la
campaña contra el terrorismo”, con 350 fuerzas de
operaciones especiales y casi 1 000 marines con
helicópteros de ataques tipo “Cobra” y aviones de
ataques Harrier AV-8B.
MENSAJES FALSOS Y
PELIGROSOS DESDE LAS TRIBUNAS
En los Estados
Unidos, cientos de miles de manifestantes —impulsados a
marchar para un creciente entendimiento de la realidad
de la guerra— escucharon dos mensajes principales: que
las manifestaciones pueden detener la guerra y que las
inspecciones de la ONU son una fuerza de paz. Ambas
creencias son falsas y peligrosas.
“Dejen que América
escuche al resto del mundo, y el resto del mundo dice,
‘Den una oportunidad a los inspectores’”, dice el
Arzobispo sudafricano Desmond Tutu a unos 400 000
manifestantes en la Ciudad de Nueva York. Hay un eco de
este tema en todos los rincones del país.
Los inspectores
utilizan su tiempo para preparar la guerra contra Irak.
Los manifestantes en
Nueva York en realidad no marchan, se les restringe con
barreras metálicas entre la calle 34 a la 66, a lo largo
de la Quinta Avenida. No caben en el corral, llenan las
Avenidas Segunda y Tercera, pero no se les permite
marchar. La policía rehúsa dar un permiso, lo cual es
defendido por el multimillonario alcalde de la Ciudad de
Nueva York, Michael Bloomberg. Dicen que es una cuestión
de “seguridad nacional” por el hecho de que hay alerta
naranja en contra de posibles “atentados terroristas”.
Esta alerta se declaró al siguiente día de que Colin
Powell presentara su caso a favor de la guerra en el
Consejo de Seguridad de la ONU.
UN ATAQUE DIRECTO EN
LAS CALLES DE LA GRAN MANZANA
Una apelación de los
organizadores de la manifestación es rechazada por dos
cortes federales, incluyendo la segunda corte más alta
del país. La oficina de Seguridad de la Patria insta a
que los ciudadanos compren adhesivos gruesos [duct tape]
y hojas plásticas para insular las casas en contra de
ataques químicos.
Sugiere que compremos
más agua y alimentos. El objetivo es crear el pánico, lo
que se consigue, en capas de la clase media,
especialmente en la costa este. Dónde yo trabajo, en la
aerolínea United, nunca se discute del tema, aunque se
bromea sobre eso.
En Nueva York, los
policías están en alerta naranja durante la
manifestación. Detienen y arrestan a 300 personas. De
acuerdo al New York Times y al New York Post
hay más de 5 000 policías —en uniforme y de “civil”— que
monitorean la manifestación. Hay francotiradores en los
techos de los edificios, perros entrenados para detectar
bombas, toda la tecnología de “seguridad de la patria”.
Los dos periódicos
liberales de la ciudad, el Times y Newsday,
apoyan la decisión antidemocrática. Es una señal de lo
que se avecina.
ALERTA NARANJA:
ASALTO CONTRA DERECHOS DEMOCRÁTICOS
Al inicio de la
semana, las fuerzas armadas de EE. UU., intentando
“impedir a posibles terroristas”, patrullan monumentos
en Washington D. C. con misiles movibles.
Las discusiones
informales continúan sobre la Ley Patriota II, la cual,
si es ratificada, haría posible que la policía realice
arrestos secretos. La primera Ley Patriota fue aprobada
después del 11de septiembre, prácticamente sin oposición
en el Congreso. Thomas Ridge, secretario del
Departamento de Seguridad de la Patria, es confirmado
para dirigir la nueva agencia a nivel de gabinete en
enero, con un voto en el senado de 94-0.
Todas las medidas
tienen como objetivo la clase trabajadora de Estados
Unidos no a los “terroristas”. Representan planes para
atacar los derechos democráticos fundamentales que
ejercitarán los sindicatos, trabajadores, negros,
latinos, pequeños agricultores, mujeres y jóvenes en las
luchas, protestas y campañas en contra de la guerra en
Irak —y en otros países— así como en casa, para
defenderse en contra del gobierno de los ricos y para
los ricos de Estados Unidos.
El 18 de febrero el
FBI arresta un coreano —ciudadano naturalizado— como un
“agente” del gobierno norcoreano. John Joungwoong Yai es
un pequeño comerciante con intereses en un restaurante y
una tienda.
El 20 de febrero el
departamento de justicia, encabezado por John Ashcroft,
anuncia la acusación de nueve personas usando los
poderes de la Ley Patriota, todos árabes, uno es un
profesor de la Universidad de Florida del Sur, Sami Al-Arian
quien ha sido perseguido por el gobierno por años. Están
acusados de 50 cargos relacionados al “terrorismo” y
“conspiración”, como miembros de Jihad Islámico. Cuatro
son residentes de Estados Unidos —ya encarcelados— y
cuatro más en Europa, quienes todavía no han sido
capturados. Esposado, Al-Arian les dice a los
periodistas que los cargos son “políticos”. Hay
protestas inmediatas de la comunidad árabe.
El coreano Yai y los
cuatro árabes son prisioneros políticos.
LAS PREOCUPACIONES DE
LOS YANQUIS
Los capitalistas
estadounidenses están enfadados y preocupados.
Están enfadados
porque el pueblo de Corea del Sur continúa protestando
la ocupación de su país por los Estados Unidos, por
apoyar la reunificación con Corea Democrática y porque
el derecho a autodefenderse aumenta en el pueblo. Están
preocupados porque Pyongyang rehúsa a arrodillarse ante
Washington y está preparado y tiene la capacidad de
combatir una agresión imperialista. El New York Times
reporta el 18 de febrero desde Haekumgang, en el norte,
que hay una determinación amplia contra Washington. “No
queremos la guerra, pero no tememos una guerra en contra
de los Estados Unidos”, dice Change Myung de 23 años.
“Los Estados Unidos usaron bombas nucleares para
invadir otros países. Pero nosotros queremos usarlas
para sobrevivir”.
“No tenemos armas
nucleares, nuestra arma nuclear es la unidad que existe
entre nosotros”, dice Chun Moon II.
“La profundidad de
este sentimiento antiamericano”, advierte el periodista
del Times, “dificulta cualquier iniciativa
[militar] de Washington”.
Los imperialistas
están enfadados con el pueblo trabajador de Venezuela,
el cual ha derrotado dos veces, por medio de
movilizaciones populares masivas, los intentos —apoyados
por EE. UU. — de derrocar el gobierno electo
democráticamente. Están preocupados que esta confianza
inspiraría a millones de venezolanos a ir más allá de
las reformas, a la lucha revolucionaria. Están
preocupados de que nuevas explosiones sociales, como las
que ocurrieron en Bolivia, aumenten. Están preocupados
de que tengan que profundizar su intervención militar en
Colombia.
Están enfadados con
el pueblo de Puerto Rico, el cual ha continuado luchando
contra los bombardeos en Vieques. Están preocupados si
no salen de Vieques el primero de mayo, como ha acordado
Washington.
Están enfadados con
los capitalistas de Francia, Alemania y Bélgica
—especialmente de Francia— por insistir en sus demandas
como potencias imperialistas en el repartimiento de la
conquista de Medio Oriente. Washington y su aliado
subalterno, Gran Bretaña, lo quieren todo.
Están enfadados con
los trabajadores estadounidenses que siguen sus luchas,
en huelgas, piquetes y protestas contra la guerra en
casa. Anuncia la prensa que hubo más bancarrotas —de
compañías, corporaciones y quiebras personales— en el
2002 que nunca. Desde el comienzo de la recesión en
marzo de 2001, han sido millones.
Saben que con la
crisis habrá más luchas, impulsadas por la ola de
recortes de beneficios y la ola de despidos. Temen que
el pueblo trabajador aprenda que el “nosotros” del
imperio no es nuestro pronombre y que absorba la verdad
explicada por Malcolm X: “no soy americano, soy víctima
del americanismo, soy víctima de la democracia”.
Están enfadados con
Cuba, por su intransigencia, su firmeza y su ejemplo.
Temen, más de lo que dicen, que el ejemplo de Cuba sea
emulado.
COMPETENCIA
INTERIMPERIALISTA Y LA GUERRA
En los Estados Unidos
han lanzado una campaña chauvinista en contra de la
“vieja Europa”, usando las palabras del secretario de
Guerra, Donald Ramsfeld, una vez más contra Francia, la
única potencia nuclear entre ellos. Estas no solo son
palabras. El 15 de febrero, el New York Post
manipuló una foto en primera página de los miembros del
Consejo de Seguridad. El titular dice “ONU se reúne”. La
leyenda de la foto dice “Comadrejas van a escuchar
nuevas evidencias sobre Irak”. Dos comadrejas se han
superpuesto en las cabezas de los representantes de
Alemania y Francia.
En el contexto de un
orden económico mundial insostenible, Washington y
Londres compiten contra sus rivales para dominar los
recursos naturales y los mercados. La “vieja Europa”
significa el imperialismo débil de las antiguas
potencias coloniales, cada cual empapada de sangre de
las guerras de conquista y saqueo de los siglos 19 y 20
en Asia, África, América Latina y el mundo árabe. París,
Berlín y Bruselas no son fuerzas de paz. La idea de que
son o podrían ser, haría que el Che levantara la cabeza
en su tumba, se riera y repitiera su frase inolvidable:
“¡ni un tantico así!”
El 17 de febrero, la
Unión Europea unánimemente hizo una declaración apoyando
el uso de la “fuerza cómo último recurso” contra Irak.
Nunca menciona los 300 mil millones de barriles de
petróleo debajo de la tierra iraquí que es el premio de
la guerra, aparte del domino del patrimonio del Medio
Oriente. “Las inspecciones no pueden continuar
indefinidamente”, declara la UE. Advierte a Saddam
Hussein del “peligro extremo en cometer un error de
cálculo”. Este es el mejor ejemplo de “pacifismo”
imperialista.
Mientras tanto,
Francia tiene 3 000 soldados en Costa de Marfil para
mantener a su antigua colonia. No muestran la otra
mejilla.
En Francia, la
asamblea nacional endureció las leyes represivas, de
acuerdo con un artículo del 14 de febrero en USA
Today. La ley “contra el crimen” sanciona hasta con
$8 100 y seis meses de cárcel a aquellos que “insultan”
la bandera francesa o “abuchean” el himno nacional; hace
ilegal “solicitar pasivamente”—una palabra en código que
significa prostitución, arrestando a personas por su
“manera de vestir o actitud”. El castigo es de $4 060 y
dos meses de cárcel. La nueva legislación también hace
blanco a los mendigos y a las ocupaciones ilegales.
El 20 de febrero el
red National Public Radio anuncia que Paris, como hecho
de solidaridad con Israel, está ayudando el estado
sionista con submarinos con la capacidad para lanzar
cohetes nucleares. ¡Qué prueba que los imperialistas
franceses son “oponentes” de la guerra!
Junto a la Unión
Europea, el Papa insta a Irak a que “respete fielmente,
con compromisos concretos, las resoluciones del Consejo
de Seguridad de la ONU”.
EN DEFENSA DEL PUEBLO
DE IRAK
Por supuesto, es
imposible que Irak haga esto, porque toda forma de
“cooperación” para demostrar que existan armamentos
fracasa y Washington responde diciendo que Bagdad
miente. Precisamente porque las defensas de Irak han
sido degradadas y básicamente desarmadas por previos
equipos de la ONU, Irak es completamente vulnerable a
ataques: perdió más de 60 por ciento de sus fuerzas
militares en 1990-91, según la CBS. Están, como explicó
Fidel Castro el 14 de febrero, “completamente
debilitadas”.
Mientras tanto,
Washington y Londres han bombardeado el país casi a
diario desde el fin de la Guerra del Golfo. Y es aún más
verdadero ya que el pueblo iraquí tiene la desventaja de
tener un régimen burgués nacionalista, reaccionario.
En estos momentos es
decisivo defender la soberanía de Irak —así como su
derecho a defenderse— de la misma manera que hace 21
años fue importante defender la soberanía de Argentina,
cuando los generales reaccionarios en Buenos Aires
intentaron volver a hacer parte del país a las Islas
Malvinas, dominadas por los británicos. Hay que recordar
la defensa incondicional dada por Cuba a Argentina en
esos momentos.
Washington busca
reemplazar al gobierno en Irak con una dictadura
encabezada por el General Thomas Franks como procónsul.
Su objetivo es la formación de un protectorado
estadounidense desde dónde puede atacar a Irán, e
imponer allí un “cambio de régimen”—un objetivo
imperialista desde que el pueblo iraní derrocó al odiado
sha hace 24 años. Hoy existe más preocupación en los
medios de prensa sobre qué sucederá una vez que empiece
la guerra. ¿Por qué están preocupados los periodistas
burgueses? Porque el mundo es distinto, los Estados
Unidos no pueden hacer un chasquido con los dedos y como
magia, hacer lo que quieran.
Si el pueblo de Irak
libra “una guerra patriótica”, como anota Fidel, “nadie
podría asegurar de antemano cuál sería su reacción y su
resistencia, cuánto duraría esa guerra”.
LAMENTA
THOMAS FRIEDMAN LA DESAPARACIÓN DE LA UNIÓN SOVIÉTICA
Económicamente para
Washington, este es el momento más débil desde que se
convirtió en una potencia imperialista. Esta debilidad
es el motor detrás de la guerra contra Irak, la cual es
una guerra de conquista. La política es economía
concentrada”, explicó Lenin. “La guerra”, explicó,
citando a Clauswitz, “es política por otros medios”.
Estas dos lecciones se están desarrollando ante los ojos
del mundo. La brutalidad de la agresión venidera hace
que millones protesten. Este es un primer paso. Pero
esta acción asume mayor importancia una vez que empiezan
las hostilidades, rompiendo las ilusiones de la
diplomacia burguesa y el pacifismo.
Entonces, la cuestión
de la agresión y de la resistencia a esta —empezando en
Irak— se vuelve decisiva.
La “arriesgada
guerra” de Washington empieza porque perdió la “guerra
fría”. Eso es, el colapso de la Unión Soviética y del
llamado “bloque socialista” no tuvo como resultado el
objetivo principal: la restauración del capitalismo. A
pesar de que los gobiernos postsoviéticos en Rusia y
Europa Oriental son reaccionarios, no han podido imponer
relaciones económicas capitalistas estables. En vez de
obtener miles de millones de dólares en ganancias
basados en la explotación del trabajo y de la captura de
propiedad nacionalizada, las potencias occidentales solo
han obtenido dolores de cabeza a medida que Rusia y
Europa Oriental se hunden en la crisis económica.
La economía
capitalista alemana ha gastado más de un trillón de
dólares en su intento fallido de integrar al sistema de
mercado a la antigua República Democrática Alemana. Esto
ayuda a explicar las tensiones políticas entre la “vieja
Europa” y el imperialismo estadounidense.
“El mundo de la
Guerra Fría era, nos damos cuenta ahora, un lugar mucho
más seguro”, explica Thomas Friedman, el columnista
principal del New York Times, cuando defendía la
guerra el 10 de febrero. Aunque estaba dividido por dos
potencias nucleares, ambos eran a su manera potencias
del status quo. Representaban órdenes distintos,
pero ambos representaban el orden”.
“Ahora ya eso no
existe”, se lamenta Friedman. “El mundo actual también
está dividido, pero cada vez más dividido entre el Mundo
del Orden… y el Mundo del Desorden. La cuestión clave en
la actualidad es cómo trata el Mundo del Orden al Mundo
del Desorden”.
A estas alturas el
lector tiene una buena idea en qué mundo él o ella
vive.
El fastidio y la
preocupación de Friedman reflejan la inquietud del
gobierno de los Estados Unidos mientras se prepara para
la guerra, con todas las crisis, divisiones y
dificultades que enfrenta.
WASHINGTON PAGARÁ
PARA SU PSEUDOTRIUNFO DE LA GUERRA FRÍA
El documento
estratégico central de Washington, “La Estrategia de
Seguridad Nacional de los Estados Unidos de América”,
publicado en septiembre del 2002, lo demuestra
claramente (Se puede leer el informe en:
www.whitehouse.gov).
Elabora plenamente el
pretexto de oposición a las “armas de destrucción
masiva” como tema central de las futuras agresiones
—algo opuesto a los verdaderos motivos de saqueo que
demandan las leyes ciegas que operan en este obsoleto
sistema.
En un pasaje clave,
revelador declara que “En la Guerra Fría, especialmente
después de la Crisis de los Misiles cubanos,
[Washington] enfrentábamos generalmente un estatus
quo, un adversario de riesgo negativo [la Unión
Soviética]. Disuadir era una defensa efectiva”. En
palabras menos obscuras, la URSS era una potencia para
un mundo, como explica Friedman, “mucho más estable”.
Moscú buscaba no enfrentarse a Washington y los partidos
comunistas leales a la línea de Moscú de “coexistencia
pacífica” actuaban como un freno a las luchas para
mantener esa estabilidad, a pesar de la agresión
imperialista —debido a que la URSS tenía “riesgo
negativo”.
Lejos de ser un mundo
“multipolar”, como declara la mitología popular, la
estabilidad del planeta —incluyendo especialmente el
sufrimiento de miles de millones de personas— era de
hecho un mundo “estable” a favor del imperialismo.
La existencia de la
capa estalinista en la URSS no paró las intervenciones
yanquis en Corea, Vietnam, Cuba, la República
Dominicana, Chile, Granada, Panamá o el Golfo en
1990-91. Al contrario, trató de establecer —sin importar
el costo— acuerdos y tratos con el imperialismo en la
buscada quimera de “coexistencia pacífica” con el
enemigo de la humanidad.
Ahora que falta un
socio comanditario nuclear para mantener esa
estabilidad, el “Mundo del Orden”—el viejo mundo del
imperialismo y su último imperio— encara la erupción de
inestabilidad mientras que colapsa su sistema económico
capitalista. Para imponer control en ese creciente
“Mundo del Desorden”, Washington se prepara para lanzar
una de las tantas guerras para preservar su dominio.
Sobre todo —el punto
más fundamental— es que esas guerras son señales de las
debilidades profundísimas del imperialismo, de sus
divisiones, de sus problemas, de su desesperación.
Cuando enfrente un adversario determinado, organizado y
preparado, será derrotado. Esta es la lección de Corea,
de Vietnam y de Cuba.
POR LA VICTORIA DEL
“MUNDO DEL DESORDEN”
Esta es la razón por
la que Fidel explica que el siglo actual es “el más
difícil y decisivo” en la historia de la humanidad.
Lejos de hacer del mundo un lugar más “estable”, como
sugiere Friedman, la guerra que se avecina solo
incrementará el “Mundo del Desorden”.
Las guerras de
Washington no solo significan horrores sin precedentes,
pero la más grandiosa oportunidad de que el mundo se
deshaga de una vez y para siempre, de todos los
imperios.
Por esta razón, como
concluye su discurso del 14 de febrero, llama Fidel “¡Ha
llegado la hora de que la humanidad comience a escribir
su propia historia!”
Esta es la tarea
histórica de la clase obrera, de los oprimidos y
explotados, de librarse de la fuente de todas las
guerras: el capitalismo, el sistema insostenible,
obsoleto e insoportable.
Toda la humanidad
progresista estará al lado de Irak, Corea, y del lado de
aquellos que luchan en cada trinchera del “Mundo del
Desorden” para acabar con el “Mundo del Orden”.
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