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FUIMOS LA SEMILLA
Y HOY SOMOS ESTA VIDA

 
En 1990 logré arrancarle a Pablo estas declaraciones que son parte de una extensa entrevista hasta hoy inédita: "Se pueden cantar a veces cosas que son verdades, realidades sociales, políticas que son verdad, que no mienten, que son demasiado explícitas como para tergiversarlas".

Élsida González |
La Habana

Múltiples pudieran ser las interrogantes que quisiéramos todos hacerle alguna vez  a una personalidad como Pablo Milanes; músico de ideas tan revolucionarias, que le permitieron un día señalar un nuevo camino dentro de la cancionística cubana con su obra “Mis 22 años”. Pero lo trascendental, es que ese momento fue solo el comienzo de un camino por recorrer, donde siguió dejando huellas en el cómo hacer la Nueva canción. 

Como fundador del Movimiento de la Nueva Trova Cubana, tiene las vivencias del inicio de su gestación y de toda la historia, que es la suya propia; por lo que podríamos estar agregando  nuevas preguntas, cada día.  

En verdad Pablo, como casi todos los intelectuales destacados, no es muy dado al arte de estar mucho tiempo atento para responder todas las inquietudes de los investigadores. No obstante, en 1990 logré arrancarle estas declaraciones que son parte de una extensa entrevista hasta hoy inédita. 

- Para algunos es conocido que comenzó su vida como intérprete muy vinculado a  cuartetos que fueron reconocidos en la década del 60 en Cuba,  como lo fueron el Cuarteto del Rey y Los Bucaneros. ¿Cómo  da el salto a presentarse como solista? 

–Cuando dejé el Cuarteto del Rey en 1964 tuve una etapa de mucha inseguridad y de mucha inestabilidad. Dejé el cuarteto porque el filin me llamaba, la composición me llamaba, y no podía hacer una cosa que no me llenara totalmente. Entre otras cosas, dejé mi plaza, dejé de ganar dinero, me quedé en la calle, pero me complacía hacer mis canciones. Así me quedé en el aire hasta que el Instituto Nacional de  Industria del Turismo me llamó, porque se había enterado de que estaba sin trabajo, de que estaba en la calle y que podía cantar solo. Me dijeron que José Antonio Méndez se iba para una gira a París y necesitaban que yo me quedara en su lugar. Imagínate….Les dije - no puedo, cómo voy a ocupar el lugar del tipo que yo siempre he admirado y por uno de los que  yo empecé a componer.  Me dijeron  -tiene que ser así, no hay otro lugar. Y ahí empecé. 

Ahí hacía mis canciones excepto una que era con la que  empezaba que era mexicana. Todos los días empezaba con esta y se me quedó…esa que comienza el día que deje de salir el sol… y después hacía mis cosas: “Ya ves”, “Mis 22 años”. Dejé el cuarteto en el 64, y a principios del 65 empecé a cantar en el Sant John, porque “Ya ves”, “Mis 22 años” y muchas canciones que yo cantaba allí las hice del 62 al 65. Realmente ese ciclo lo concluí con la guajira. Así que debe haber sido a principios del 65. 

Después estuve en el Karachi también como solista, pero me vinieron a buscar para que integrara Los bucaneros, –realmente a mí me apasiona trabajar en grupo, me gusta más que trabajar solo. Lo pensé y renuncié a todo aquello de solista y me fui para Los bucaneros, que además tenía un trabajo armónico para aquella época muy adelantado y me estimulaba. Estando con ellos voy para el Servicio Militar y entonces, definitivamente, sigo después mi carrera como solista. 

- Hace un rato mencionó la ya mítica canción “Mis 22 años” y me gustaría saber en qué circunstancias la concibió. 

–Mira te voy a contar algo…yo hice “Mis 22 años” en el año 65 en febrero o marzo… la estrené en la casa de Cecilia Guerra, estaba Martín Rojas también, descargando y tomándonos unos tragos, y se las canté. Martín me dijo –dame acá la guitarra- porque Martín se aprendía las canciones mías enseguida;  empezó a tocarla poniéndole mil moñas, pero sin el ritmo, y yo le dije – oye, eso es ritmo de guajira, la concebí así.  Me costó trabajo después imponerla…la gente se aferraba a hacerla como filin.  

Con “Mis 22 años” yo concientemente trataba de romper con mi pasado, un rompimiento fundamentalmente humano, una toma de conciencia, pero desde el punto de vista humano. Eso se ve en el texto… (canta) mi tristeza la sepultaré en la nada y el dolor siempre del brazo de ella irá, nada habrá que me provoque más tristeza…bueno, lo otro tú te lo sabes. 

Quizás, si yo hubiera tenido otra visión, la  de años más tarde, el rompimiento hubiera sido mayor. A mí un poco conciente y un poco inconsciente me sale este rompimiento tan violento desde el punto de vista musical, por supuesto, como resultado de lo que yo o todos buscábamos, me salen los géneros y estilos por los cuales yo había pasado, los que había asimilado por varios años… 

En mí sucede un fenómeno: en la misma medida que me voy formando, me voy nutriendo de muchos géneros y formas de hacer, y no discrimino ninguno; no selecciono nada más que calidades, ni géneros, ni formas de abordarlas y  siento que, en definitiva, eso es lo que me ha enriquecido… La prueba es que yo hoy mismo hago un disco de filin, que hago mis canciones. Yo veo que eso en la práctica me va nutriendo, un día puedo hacer una ruptura con “Yo vi la sangre de un niño brotar” y después hacer “Para vivir”… 

Tengo  un caudal de conocimiento y de abordar diversos géneros en mi carrera, date cuenta que yo llevo desde el 59 metiéndome en todos  esos mundos y cada uno me va tocando. Anteriormente al 59 yo estuve tres meses en la Orquesta Sensación tocando cha cha chá, cantando y bailando, estuve con el coro de Isolina Carrillo del Instituto Cubano de Radio, lo que era CMQ en aquellos momentos. Estuve con José Antonio Alonso en el 57, en un trío en el 59 cantando los boleros de aquella época; al cabo de siete u ocho años yo había abordado una cantidad de cosas que ya me sentía en la capacidad de hacer lo mismo una  que  otra. 

En mi obra debe salir de alguna manera todo esto; la primera “Yo mi desengaño” del 63 y otras también de esa época, “Hoy vuelvo a ti”, “Al borde del final”, “Réquiem por un amor”, “Llévame contigo muerte”, “El sol ríe por mí” y otras más, tienen influencia del filin, pero  yo veo que tienen ciertas cosas sobre todo melódicamente que se salen un poco del filin. 

En estos momentos había comenzado a oír la música del barroco gracias a Luis Carbonell, que me hizo escuchar por primera vez las suites de Bach y otras obras, esto me marcó  muchísimo, todo aquello de las melodías adornadas, las secuencias armónicas,  creo que de alguna manera eso está presente en “Ya ves”... 

Incorporé en mis canciones diversas formas de hacer, aparte de que  soy bastante inquieto, me gusta estar inventando y probando, no era solo un propósito mío,  creo que toda la gente que me rodeaba en aquella época estaban más o menos hacia la misma dirección. 

- En 1967 aparece “Yo vi la sangre de un niño brotar” que entonces es consecuencia de esa misma búsqueda. 

–Yo leí en los periódicos que se estaba produciendo en La Habana el Primer Encuentro de la Canción Protesta, salía en grandes crónicas en los periódicos y me di cuenta del movimiento que había en el mundo, la fuerza que tenía en esos momentos; cómo Viet Nam, de alguna manera, había catalizado los sentimientos hacia la canción protesta y entonces decidí hacer la primera: “Yo vi la sangre de un niño brotar”. Además, cuando la hice  estaba en plena ruptura con el mundo musical que  traía encima, por lo que queríamos cambiar Eduardo Ramos, Martín Rojas, y otra cantidad de muchachos de aquella época. 

-¿Cómo comienza entonces el vínculo con la Casa de las Américas? 

–Después del Encuentro, se organizó el Centro de la canción protesta en la Casa de las Américas, que el director de música era Harold Gramatges y la directora era Estela Bravo, ellos me fueron a ver porque se habían enterado de que existía esa canción. Después conocí a Silvio a través de Omara Portuondo que fue quien nos presentó y a partir de entonces  nos veíamos cuando yo salía del Servicio y hacíamos intercambio de canciones. 

-¿Y Haydée Santamaría? 

–Desde el inicio ella asumió lo que es el principio de la gestación de la Nueva Trova, o sea, el primer paso de la Casa de las Américas era buscar a Silvio, Pablo y Noel para que hicieran la primera actuación del Centro de la canción Protesta en Cuba; eso fue  a través de su influencia.

-¿En qué medida hubiera sido posible sin Haydée? 

–Hubiera sido más largo. Se hubiera logrado, porque era un movimiento muy fuerte, de mucha autenticidad, no había quien lo parara. Haydée lo precipitó, lo violentó. Ella primero y posteriormente Alfredo con el Grupo de Experimentación Sonora del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos. Porque cuando nosotros terminamos una etapa de trabajo con Haydée, cuando este movimiento alcanzó prestigio,-aunque  todavía al margen  de los medios masivos de comunicación-, Alfredo vio maduro el proyecto y nos llevó entonces a estudiar con Leo Brower. 

Haydée tenía una sensibilidad extraordinaria para todas las artes, para todo en la vida, por encima de todas las cosas. Le tocó estar en la Casa de las Américas y allí se proyectó, pero era una mujer tan extraordinaria con un sentido de la comprensión de cualquier fenómeno nuevo, que le daba la posibilidad de entenderlo todo; además era una líder nata para ese tipo de trabajo, lo mismo hacia América que hacia Cuba. 

Era una mujer comprendida por todo el mundo, tremendamente amada por todo el mundo y además con una influencia extraordinaria sobre los artistas, los escritores, los poetas. Éramos grandes amigos, grandes hermanos, discutíamos mucho sobre el arte, sobre la política, de lo que era el arte comprometido, fueron años de enseñanza de Haydée. Ella fue fundamental para nosotros, por lo menos yo lo veo así. Para mi desarrollo posterior Haydée Santamaría y Alfredo Guevara fueron piedras angulares. Sin ellos no hubiera sido lo que soy, yo hubiera sido distinto sin Haydée y Alfredo. 

-Su obra ha tocado diversos temas, sin embargo, el del amor sigue siendo una constante, pero precisamente desde aristas no muy convencionales. 

–Pienso que las relaciones humanas dentro de la canción y las relaciones amorosas son la cosa más desvirtuada dentro de la música popular. Se pueden cantar a veces cosas que son verdades, realidades sociales, políticas que son verdad, que no mienten, que son demasiado explícitas como para tergiversarlas. Sin embargo, las relaciones humanas son también muy explícitas, pero se tergiversan mucho. No sé si es por el facilismo para no hablarte de las cosas tristes y desagradables que pasan entre la pareja, lo difícil que es la convivencia humana, pero se tergiversan mucho, se escamotea; y entonces te fijas que cada vez que abordo el tema, es abordando un tema difícil de entender, no es fácil darse cuenta de todo lo desagradable que puede ser determinado tema amoroso que yo toco. Por eso mi interés siempre de tocar un tema de los llamados conflictivos dentro de la pareja.

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