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LOS AMIGOS DE PABLO
A
Pablo Milanés no le gusta cantar solo. Por eso siempre
encuentra motivos para rodearse de alguien que quiera
acompañarlo. Esos con quienes puede compartir a diario,
o aquellos a los que nunca conoce ni conocerá jamás, son
los preferidos.
Leandro
Estupiñán|
La
Habana
A Pablo
Milanés no le gusta cantar solo. Por eso siempre
encuentra motivos para rodearse de alguien que quiera
acompañarlo. Por eso y más. Además de la sensación de
soledad que pueda experimentar en medio de un escenario,
a él le gusta sentirse rodeado de amigos.
Esos con quienes
puede compartir a diario, o aquellos a los que nunca
conoce ni conocerá jamás, son los preferidos.
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Portada del álbum Querido Pablo donde
comparte sus canciones con importantes intérpretes
iberoamericanos |
Desde sus inicios
buscaba la compañía de otros para cantar. Primero el
Cuarteto del Rey y luego los memorables dúos con figuras
como Miguelito Cuní, Compay Segundo o Elena Burke. Las
intensas giras con Silvio Rodríguez, las horas en
estudios de grabaciones con españoles, brasileños o
argentinos.
Tantos ha logrado a
lo largo de estos años que no le bastó un disco para
compartir con ellos y hace poco fuimos testigos de la
última descarga en la “casa de Pablito”, al decir de su
otro amigo, el Gabo. Nadie pudo negarse a la invitación
y el trovador volvió a encontrarse acompañado.
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Portada del álbum Pablo querido |
También ha perdido
relaciones. Unas veces porque marchan; otras, porque
mueren.
Cuenta el cantor
español Joaquín Sabina, que por Pablo aprendió a comer y
que unas cuantas enfermedades de la cabeza tuvieron cura
gracias a esa amistad. Se profesan una gran lealtad.
“Cada vez que me invita a algún concierto allí estoy
yo.”
No solo gusta de
compartir canciones, al bayamés le place cocinar para
sus íntimos. En su casa, mientras disfruta las horas de
intimidad, prepara platos variados solo para agradar a
sus invitados. Por esta sensibilidad culinaria ha
fomentado otras grandes relaciones, como la que mantiene
con el escritor Manuel Vázquez Montalbán.
Para sus amigos
también canta y prepara giras y conciertos en los que no
faltan los pintores, poetas, compositores, nuevos
talentos y los más queridos, el público.
Hace poco más de un
año los jardines de la UNEAC se abrieron de manera
gratuita. Así lo dispuso Milanés, quien quería que
asistieran solo sus amigos y estos no le fallaron. Desde
media tarde muchas personas esperaban ansiosas la hora
señalada y cuando finalmente se dio la orden de abrir no
cupo ni un alma.
De diversas
generaciones se reunieron amantes de su música para
escuchar las mismas canciones que no cansan. Había
adolescentes junto a sus abuelos, recién casados,
matrimonios engendrados con las melodías que luego
volverían a escuchar, turistas curiosos, músicos...
Fue como un sueño la
hora y media que duró el encuentro. Un recorrido por los
años que seguían pasando sin temor a ponerse viejos.
Nosotros aplaudíamos y Pablo cantaba, lo hacía para sus
amigos, presentes y ausentes.
Al final nos pusimos
de pie y él terminó emocionado como nunca le había visto
y dijo que se había sentido como en su propia casa.
Claro que entonces no
podía darse cuenta. Se encontraba en su propia casa,
saludable y feliz. A su alrededor, sus mejores amigos.
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