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El
jabón, a veces, no puede borrar la huella de
amarillas manchas de tiempo, no puede borrar la
sombra de minutos filosos, lenguas escondidas
tras las sábanas, historias contadas sobre la
piel, imágenes tatuadas en la memoria. El jabón
no ha borrado el GRIS INTENSO1, la
SOMBRA INTERIOR sino que ahora es el soporte
donde se escriben esas imágenes que MEMORIA
ADENTRO forman ese ESPACIO RISPIDO que Angel
Delgado recuerda en cada una de las piezas de su
muestra personal Sombra Interior.
El
jabón ahora nos ha permitido mirar, sin saber
nunca, el verdadero peso de tanto miedo, de
tanto odio, del silencio que ahora grita desde
la luz libre. Porque Angel Delgado no se calla
el dolor de todo lo que vio y exclama desde la
repetición amarrada de sus dibujos, desde la
tristeza sucia de sábanas agujereadas por
siluetas, y esa fuerza sobrecoge porque
cualquier sensación nuestra será banal,
cualquier criterio sobre ese mundo de
aislamiento es sólo una inocua imagen construida
con recortes de películas, historias callejeras
y poemas. Cada pieza de este puzzle antes de ser
obra, dibujó miles de imágenes de la vida,
historias que estarán guardadas en sus manchas
para siempre. Nunca imaginaremos el porque de
esas huellas en las sábanas ni los cuerpos que
durmieron sobre ellas, mucho menos que hicieron
las manos de esos cuerpos antes de secarse con
los pañuelos el sudor, las lágrimas y el semen.
No tenemos posibilidad de imaginarlo, porque
casi siempre ocurre que la realidad es la más
inimaginable de todas las imaginaciones.
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Sombra
Interior impacta porque no es un flash de
discursos a la usanza de la plástica fetichista
y controversial, (gustosa de críticos y
criterios ídem., prestos, ojalá, a desaparecer).
Lejos de si a otros le preocupa mucho o poco el
oficio, el estilo, la forma u otras nimiedades,
me impacta porque no estoy cerca de saber cuanto
más se esconde tras ese muro de sombras, tras
cada dibujo y su posible evidencia.
Sencillamente me importa poco o nada que un
candado sea encierro, o el peligro de un corazón
sobre una cuchilla, y mucho menos toda la
significación iconográfica que el lenguaje de la
reclusión crea alrededor de cada uno de estos
signos. Para mí, sólo son la puerta cerrada a
otras historias que desconozco y que me abren el
camino a miles de interrogantes y sensaciones
imprevistas, que sólo me permiten acercarme un
tanto, a ese mundo que coexiste sin que nos
repongamos a conciencia de cuantos diabólicos
mecanismos posee este lugar que llamamos vida.
1 Las
frases en mayúsculas pertenecen a la última
pieza de la exposición, estos textos se hallaban
escritos sobre jabones. |