| LA JIRIBILLA | ||||
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Los Días de la Danza
En abril las aguas mil dice un viejo refrán que por esos antojos de la naturaleza, el clima y sus estaciones en La Habana no se cumple a no ser que usted se tome la licencia de cambiar en el proverbio a las aguas por la danza.
Abril es un mes para bailar o ver cómo otros bailan, o
para bailar todos que es mucho mejor. Los teatros y las
calles habaneras reciben a compañías y bailarines de
toda Cuba y de algunas partes del mundo convocados por
Los Días de la Danza, una jornada auspiciada por el
Consejo de las Artes Escénicas que incluye dentro de su
programa el Encuentro de Danza en Paisajes Urbanos,
Habana Vieja: Ciudad en movimiento.
Así, mientras por los escenarios de Los Días de la Danza ya han pasado agrupaciones como el Ballet Nacional de Cuba, Danza Contemporánea de Cuba, Conjunto Folclórico Nacional, DanzAbierta, Danza Combinatoria, Danza Fragmentada y Danza Espiral, entre otros, por las calles y parques del casco histórico se mueven entre transeúntes y visitantes los miembros de Danza Teatro Retazos y sus más de cincuenta compañías invitadas, guiados por Gigantería Habana.
Dos semanas suman Los Días de la Danza y tres días
Habana Vieja: Ciudad en movimiento. De lo visto
ha llamado mucho la atención el programa ejecutado en el
teatro Mella por la Compañía Danza Contemporánea de Cuba
con dos estrenos mundiales y la reposición de tres
importantes obras de su repertorio.
El elenco que dirige Miguel Iglesias consiguió una equilibrada composición de obras para esta función que le permitió lucir la calidad y coherencia del desempeño técnico de sus actuales miembros. La compañía vive altos momentos interpretativos que defienden muy bien la variedad coreográfica de un repertorio que ha sumado en los últimos años obras de creadores cubanos como Jorge Abril, Lídice Núñez y muy recientemente la pieza “Sin embargo se muere”, de René de Cárdenas y de otros corógrafos del mundo como el español Joaquín Sábate y la norteamericana Abbigail Levine, quien aportó al programa el estreno de su obra “Desatar”. Producto de un taller creativo entre esta artista y Danza Contemporánea de Cuba surge esta última coreografía que utiliza al vestuario como objeto para demarcar la intencionalidad expresiva y la forma del movimiento corporal. En una primera parte, mucho más teatral, los conflictos están muy cercanos a la piel de una pareja de danzantes en expresión de tensiones y sentimientos. Llegan entonces camisas, corbatas y otros bailarines y se hace más dinámico y colectivo el baile hacia un estilo neoclásico y menos dramático.
“Cara o cruz”, de Jorge Abril fue el otro estreno de la
noche y en su paso por el escenario se convirtió en una
demostración de las potencialidades de la bailarina
Luisa Santiesteban de asumir sola los retos de bailar y
actuar en una obra que exige desdoblamiento y
transiciones bruscas para crear y romper atmósferas.
El resto del programa estuvo integrado por probadas obras como “El riesgo del placer”, de Joaquín Sábate —coreografía que volvió en una ejecución superior a la de su estreno en el año 2000—; “Sin embargo se muere” — pieza que en su dinámica y plasticidad permitió mostrar el talento y las cualidades de los bailarines recién incorporados al elenco— y “Trastornados”, de Lídice Núñez.
Esta obra de principios de los años 90 regresó ahora a
las tablas del Mella con excelentes entregas de Alain
Rivero, Julio César Iglesias, Michel Ávalos y Miguel
Altunaga, cerrando con seguro éxito el programa de
Danza Contemporánea de Cuba, porque “Trastornados” es
uno de esos momentos danzarios que inundan de placer
cualquier día del año y mucho más en abril donde toda La
Habana baila. |
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