| LA JIRIBILLA | |
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LA HABANA VIEJA: PUNTO DE DANZA
La Habana Vieja ha danzado esta semana. Ha sido imposible para sus calles, plazas, arcadas, patios interiores y zaguanes sustraerse de esa energía electrizante que nace del mismísimo centro del movimiento. La aparente rigidez de un muro, una columna, un arco o un adoquín no ha podido evitar que la magia del gesto los involucre… y hasta el sudor —no obstante, la brisa fresca que ha soplado en los últimos siete días— ha hecho lo suyo. Tres importantes momentos —interconectados entre sí—: IV Congreso de la Red Internacional “Ciudades que danzan”(del 14 al 16), VIII Encuentro Internacional de Danza en Paisajes Urbanos “La Habana Vieja: ciudad en movimiento” (del 16 al 20), y III Festival de Danza “Al otro lado de la orilla” (19), han contribuido, desde distintas perspectivas, a que la ciudad colonial, Patrimonio de la Humanidad, se haya convertido en punto de encuentro de bailarines, coreógrafos, escenógrafos, diseñadores y otros especialistas del mundo de la danza. Por su quehacer alrededor del mundo de la guitarra y la llamada “canción inteligente”, Lázara Ribadavia es una trovadora bien conocida en Cuba, pero por estos días se ha desempeñado como Coordinadora General de Habana Vieja: ciudad en movimiento. “La conocida bailarina y coreógrafa Isabel Bustos —directora de la compañía Danza Teatro Retazos—en 1996 tuvo la idea de buscar nuevos espacios para el desarrollo de la manifestación, así como propiciar un acercamiento más íntimo con el público. Habana Vieja… surge en los patios de los museos y posteriormente, en 1998, entra a formar parte de la Red Internacional Ciudades que Danzan la que agrupa a Festivales de Danza en Paisajes Urbanos, cuya idea inicial es poner la coreografía en función de la arquitectura de la ciudad. Ello coincidía con los propósitos de Isabel de propiciar la llamada danza callejera. Esa red cuenta con 18 ciudades tanto de Latinoamérica como de Europa. En su séptima edición es que va creciendo y sale a las calles”. – ¿Arquitectura como protagonista? –Exactamente. Esa es la idea que apoya el Centro de Teatro y Danza de La Habana, entidad que el pasado año instituyó a un premio en metálico para estimular a las compañías a que presenten obras en función del espacio arquitectónico, es decir, no adaptar la obra sino crear sobre la base al espacio donde se realiza. – ¿Quiere decir que solamente es competitivo en esta modalidad? –Así es, al Festival acuden unas 50 compañías: asisten, pero que no compiten. – ¿Participantes extranjeros?
Otra coreógrafa importante es la francesa Sabine Jamet, de Marsella, quien realizó un taller con la compañía Danza Espiral de Matanzas, occidental provincia conocida como la Atenas de Cuba. Igualmente el coreógrafo italiano Virgilio Sieni que trabajó con estudiantes de la Escuela Nacional de Arte, ENA. Todo esto es gran oportunidad para nuestros bailarines. En cuanto a compañías internacionales contamos con unas 16, entre ellas la Estatal de Danza Contemporánea de Oaxaca, México; Asheville Contemporary DT, de Estados Unidos; Giselle Tapias, Brasil; y Bec-Danza Contemporánea, de Colombia. En cuanto a solistas, nos han visitado ecuatorianos, mexicanos, italianos, colombianos, españoles, entre otros. A diferencia de anteriores ediciones, esta ha tenido un despliegue más amplio, incluso, tuvimos que efectuar una suerte de prefestival para poder mostrar el arte de tres compañías mexicanas: la infantil folclórica de Atizapán, de Zaragoza, una de flamenco mexicano y Hollín, de danza contemporánea. Ha sido un despliegue grande de compañías extranjeras y de hecho confirma el cuerpo mismo de todo lo que es el Festival. – ¿Centro Pablo y Encuentro de danza? –Indiscutiblemente, el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau es colaborador del festival en todos los sentidos y nos ha apoyado de manera total. De hecho ha puesto su Sala Majadahonda en función de los talleres. Es un primer acercamiento a la danza y creo que —como primera cosa que se hace— no tiene por qué ser única, definitiva y terminar aquí. Por el contrario, se han despertado proyectos para poder realizar en el Centro Pablo (no tanto por propio interés de la institución, sino por su vocación por la cultura, que es muy amplia) la idea de trabajar de conjunto. Isabel Bustos tiene entre sus propósitos realizar coreografías para así sumar y unirnos más. –Durante los días del encuentro se efectuará el Cuarto Congreso Ciudades que Danzan. –Para nosotros es un verdadero privilegio que se escogiera La Habana para realizar el Cuarto Congreso porque esta Red Internacional está compuesta por 10 ciudades de Latinoamérica y Europa. El hecho de seleccionar la capital cubana para realizar su Congreso es una distinción, pero una distinción indiscutiblemente ganada. Su coordinador general Juan Eduardo López, ha asistido a las siete ediciones anteriores del Festival y al constatar el crecimiento en cuanto a organización, la cantidad de gente que moviliza, el impacto social que se crea a partir de toda la trascendencia cultural que crea un evento como este, nos seleccionó para desarrollar este congreso. Los anteriores se han efectuado en Barcelona, Marsella y Lisboa. Este Cuarto es importante para la Red porque se va a tratar de pasar de ser una Red Internacional a una Federación Internacional con personalidad jurídica que permite un mayor desenvolvimiento y proyección cultural. Aquí decidirá la ciudad sede de esta Federación y se definirán los estatutos que regirán la entidad. – ¿Cuba opta por esta sede? –Optamos por estar. Conocemos que la responsabilidad es muy grande y, además, se saben las condiciones financieras en que Cuba se encuentra. Ello conlleva a que la ciudad sede cuente con un financiamiento que propicie el impulso de la Federación, cuestión difícil en el caso de nuestro país. Estos festivales los desarrollamos sin ninguna ganancia financiera, sino que son a puro corazón y a puras ganas de que el arte y la cultura se escuchen por mucho tiempo en el Centro Histórico de la Ciudad y, justamente, apoyar en todo momento el desarrollo cultural tremendo que lleva a cabo la Oficina del Historiador que —junto con Danza Teatro Retazos y el Centro de Teatro y Danza de La Habana— auspicia el Festival. – ¿Este involucrarte con la danza no puede poner en peligro tu vida como trovadora?
–Peligra mi vida toda, no solo como trovadora. Todo el
mundo conoce que los trovadores somos muy apasionados en
todo lo que hacemos y yo le estoy poniendo a este
trabajo alma, corazón y vida. Algunas gentes lo ven como
un divorcio y en otro momento lo ven como una pérdida de
tiempo en el sentido de que no atiendo mi profesión de
trovar. Creo que uno debe de comprometerse con todo lo
que culturalmente puede salir adelante. Es una
responsabilidad no solo sentarse en el escenario y
cantar una canción y ser consciente de ese resultado
ante la gente, sino impulsar lo que pueda ser bueno para
la ciudad y para el país. A mí me cuesta trabajo mirar
las cosas de lejos. Francamente caí aquí como por
casualidad y jamás imaginé que iba a ocupar la
responsabilidad que ahora tengo, pero no me asusta
aunque me da muchos dolores de cabeza. Tengo tiempo para
hacer la canción y para impulsar una linda locura como
esta. |
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