| LA JIRIBILLA |
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NO NOS VAN A VENCER
Pensemos que los Estados Unidos de
Norteamérica libraron la primera revolución en este
continente contra el colonialismo. Tengamos en
consideración que esos esclavos que después de una
guerra civil entre señores capitalistas, tuvieron una
voz y le dieron forma al rostro de los Estados Unidos;
pensemos en los judíos, islámicos, cristianos, que
llegaban perseguidos de sus países, desesperados,
hambrientos, desilusionados, y como los descendientes de
esos pueblos le quisieron dar un espíritu a esta nación.
Espíritu que se da a través de la poesía, la narrativa,
el ensayo, el teatro, la música, el cine, como le fue
dando un concepto profundo, serio, del espíritu, del
alma que podía ser el norteamericano. Esos seres están
allí, son tan poderosos que continuamente están
exclamando que no en nombre de ellos contra esa guerra
que aterra a todo el mundo. Ya vemos cómo se saquean los
fondos culturales; tengo temor de que se saquee el fondo
espiritual de esa nación. No obstante, estamos seguros
de que todos estos señores y señoras, estos hombres y
mujeres que han firmado estos documentos están en
defensa de ese espíritu, y eso alienta. Pero uno no
puede descuidarse. Ellos, tampoco. Pues decimos no,
pero esas fuerzas siniestras, sin alma, pueden dañar el
fondo de ese espíritu que también es el nuestro. Porque
ese espíritu se ha universalizado de tal forma que ha
influido en la literatura, en el cine, en el teatro, en
todas las artes concebibles al resto de la humanidad. De
momento, uno encuentra que Simone de Beauvoir dice
maravillas de Faulkner y así ha ocurrido entre los demás
en Inglaterra, Francia e Italia, hay una admiración
profunda por esos seres que dan muestra de lo que es la
sensibilidad, de lo que es el talento, de lo que es la
imaginación, y un pueblo que quiere definirse como tal.
Esperemos todos que ayuden con su voz en alto para que
ese país mantenga su rostro y su voz, pero también es
nuestra responsabilidad cuidarlos a ellos, preocuparnos
por ellos, alimentar esos espíritus, diciéndoles: “estén
allí, luchen allá”, pero nosotros acá vamos a luchar con
ustedes. Vamos a estar todos juntos en todas partes y no
nos van a vencer. No nos van a vencer porque sus
asociaciones son muy oscuras, y su oscuridad no produce
ninguna luz. Por lo tanto, vamos a asistir a esas voces
imprescindibles para nuestro ser que son las voces de
los hermanos norteamericanos, que hacen del arte y la
cultura el espíritu universal que nos asiste a todos.
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