LA JIRIBILLA

OBJETIVO CUBA
 
Samuel Blixen|
Uruguay

El asesinato de Fidel Castro fue, desde el triunfo mismo de la revolución cubana, el esquema prioritario de los grupos exiliados en Estados Unidos y en particular en Miami, donde actualmente constituyen un influyente sector de presión, financiero y electoral del Partido Republicano, y un factor decisivo del triunfo del actual gobernador de Florida, Jeff Bush, hermano del presidente George W Bush. El padre de ambos, George Bush, estableció vínculos estrechos con las principales organizaciones anticastristas desde mediados de los setenta, primero como director de la CIA y después como miembro privilegiado del Consejo de Seguridad Nacional y como vicepresidente de Estados Unidos, durante los gobiernos de Ronald Reagan.

Entre 1990 y 2000, los servicios de inteligencia cubanos detectaron y desbarataron nueve intentos de asesinato contra Fidel Castro, según un "Informe confidencial sobre las actividades terroristas contra Cuba" del Ministerio del Interior de ese país. Los planes para asesinar al presidente de Cuba aprovechaban, en todos los casos, los viajes de Castro al exterior, en particular su asistencia a las cumbres iberoamericanas, que se realizan anualmente desde 1991.

La inteligencia cubana atribuye la autoría de tales intentos a la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), y un especial protagonismo a los conocidos terroristas Félix Rodríguez, Luis Posada Carriles y los hermanos Guillermo e Ignacio Novo Sampoll. Posada y Guillermo Novo están actualmente presos en Panamá por su participación en el frustrado atentado contra Castro en ocasión de la X Cumbre Iberoamericana. La fundación, una organización creada por Jorge Mas Canosa a comienzos de los ochenta en Miami, multiplicó, según el documento cubano, varias estructuras paramilitares, algunas de ellas con cierto grado de independencia, que a la vez se vinculan con otras organizaciones terroristas de Miami con un viejo historial como Alpha 66 y Brigada 2506. La FNCA ha financiado, a partir de los noventa, la instalación de bases de operaciones en distintos países centroamericanos desde donde se organizan actos de sabotaje, infiltraciones y ataques a instalaciones turísticas de Cuba.

El asesinato de Castro fue, desde el triunfo mismo de la revolución cubana, el esquema prioritario de los grupos exiliados en Estados Unidos y en particular en Miami, donde actualmente constituyen un influyente sector de presión, financiero y electoral del Partido Republicano, y un factor decisivo del triunfo del actual gobernador de Florida, Jeff Bush, hermano del presidente George W Bush. El padre de ambos, George Bush, estableció vínculos estrechos con las principales organizaciones anticastristas desde mediados de los setenta, primero como director de la CIA y después como miembro privilegiado del Consejo de Seguridad Nacional y como vicepresidente de Estados Unidos, durante los gobiernos de Ronald Reagan.

Según el documento confidencial cubano, directivos de la Fundación Nacional Cubano Americana definieron a las cumbres iberoamericanas como una coyuntura favorable para intentar los atentados contra Castro desde el momento mismo de la instalación de este mecanismo de consulta. El primer intento falló en ocasión de la Cumbre de Guadalajara, México, en 1991.

Según testimonios de infiltrados que fueron detenidos en Cuba, la fnca ofreció dinero a dos mercenarios cubanos, que no fueron identificados, quienes se trasladaron a México pero luego desistieron de ejecutar el plan por considerar que no tenían suficientes garantías de que la fnca pudiera sacarlos rápidamente del país.

Ese mismo año la FNCA impulsó la creación de una estructura paramilitar, conocida como Comisión de Seguridad o Grupo Paramilitar, que se encargaría de planificar y ejecutar los atentados. La Comisión de Seguridad, según el informe cubano, estuvo presidida indistintamente por directivos de la organización "legal", como Roberto Martín Pérez, Francisco José Hernández, Horacio García y Luis Zúñiga Rey. Como responsables de las acciones militares aparecían Luis Posada Carriles y los hermanos Novo Sampoll.

Estos tres están sindicados como participantes en múltiples acciones terroristas contra intereses cubanos, en especial la ola de atentados de 1976 que culminó con la explosión, en pleno vuelo, de un avión de Cubana de Aviación que el 6 de octubre de ese año despegaba del aeropuerto de Barbados hacia La Habana con 73 personas a bordo (no hubo sobrevivientes).

Los hermanos Novo intervinieron, además, en acciones organizadas por Michael Townley, agente de la Dina, la policía secreta chilena, y en particular en el secuestro de dos diplomáticos cubanos que permanecieron prisioneros, junto con decenas de uruguayos, en el centro clandestino de detención Automotores Orletti, en Buenos Aires, antes de desaparecer definitivamente.

El segundo intento de la comisión de asesinar a Castro fue planificado en 1992 en ocasión de la visita del dirigente cubano a España. La inteligencia cubana desconoce las razones por las que se abortó el plan, pero según el testimonio del cubano Orestes Hernández, radicado en Miami y apresado en la isla, la conjura había sido discutida por el propio Mas Canosa con miembros de la célula terrorista.

En 1994 la fnca desplegó dos planes de eliminación, uno en ocasión de la IV Cumbre Iberoamericana en Colombia y otro durante el viaje que Castro realizó a Sudáfrica. De acuerdo al documento confidencial, la inteligencia cubana detectó, con mucha anticipación, el traslado de agentes de Miami a Sudáfrica.

En 1995 la inteligencia cubana detectó el viaje del terrorista Martín Pérez Rodríguez a Buenos Aires, junto con otros miembros de la Comisión de Seguridad, viaje atribuido al intento de organizar un atentado en ocasión de la V Cumbre Iberoamericana. Las sospechas fueron más sólidas cuando se detectó, en noviembre de 1996, cuando la VI Cumbre, la presencia en Santiago de Chile del terrorista y agente de la cia Félix Rodríguez, quien en 1967 identificó al Che Guevara en Bolivia y asistió personalmente a su ejecución en la escuela de la Higuera, y que en 1986, en tanto responsable de la coordinación de los vuelos de abastecimiento a la "contra" nicaragüense, se conectaba telefónicamente, a diario, con la oficina del vicepresidente George Bush, en la Casa Blanca, desde su "casa de seguridad" cercana a la base militar de Ilopango, en las afueras de San Salvador.

El viaje de Fidel Castro a República Dominicana, en julio de 1998, impulsó dos planes simultáneos para su eliminación. Uno de ellos fue responsabilidad de la fnca, y fue abortado a partir del conocimiento de la inteligencia cubana de una reunión de planificación realizada por Luis Posada Carriles en Guatemala, con participación de Enrique Bassas, Ramón Font y Luis Orlando Rodríguez. La financiación del plan estaba a cargo de Arnaldo Monzón Plasencia, directivo de la fnca. Posada Carriles contaba con el apoyo de otro viejo terrorista, Frank Castro, involucrado en 1976 en el atentado de la Dina contra el ex canciller chileno Orlando Letelier, afincado en República Dominicana. La inteligencia cubana detectó sucesivos viajes a Santo Domingo, bajo la fachada de negocios de tabaco, de Roberto Martín Pérez, miembro de los comandos paramilitares de la fnca, con el objeto de reclutar a otros participantes directos. Simultáneamente, el Ejército de Resistencia Interna elaboró su propio plan de asesinato de Castro, que incluía el ingreso a República Dominicana de un comando que se infiltraría por la frontera de Haití.

El plan instrumentado para atentar contra Castro en ocasión de la VII Cumbre, en Isla Margarita, Venezuela, en octubre de 1997, abortó cuando el servicio de guardacostas de Estados Unidos capturó en aguas de Puerto Rico la embarcación La Esperanza, propiedad de José Antonio Llama, miembro de la Junta Directiva de la fnca. Detenidos los cuatro tripulantes, fueron incautados dos fusiles de asalto semiautomáticos Barrett calibre 50 y siete cajas de municiones. Los detenidos admitieron que pensaban atentar contra Fidel y que para ello pensaban utilizar los fusiles, aptos por su elevada precisión y por su poder de perforación de autos blindados.

El más reciente intento de asesinato de Castro fue desbaratado en Ciudad de Panamá, en ocasión de la X Cumbre Iberoamericana. El plan consistía en colocar un artefacto explosivo debajo de la tarima donde Castro hablaría a los estudiantes de la Universidad de Panamá y fue conocido en la segunda jornada de discusiones de los presidentes, cuando agentes de la seguridad cubana detectaron la presencia de Luis Posada Carriles y de Guillermo Novo Sampoll en un hotel de la ciudad. Un allanamiento realizado por la policía panameña descubrió a los dos terroristas cubanos en el preciso momento en que ponían a punto el artefacto explosivo. Desde entonces están presos en Panamá, cuya justicia ha desechado hasta ahora conceder la extradición solicitada por Cuba. Posada y Novo están acusados en La Habana de numerosos atentados contra ciudadanos e intereses cubanos, incluida la voladura del avión de Cubana.

Los planes de asesinato contra Fidel Castro son parte indisoluble de la permanente agresión contra Cuba que se planifica y desarrolla desde Miami, con la complicidad del gobierno estadounidense. En la década pasada las distintas organizaciones del exilio cubano desarrollaron una virtual guerra: entre 1991 y 1993 las actividades anticubanas se centraron en la infiltración de comandos y de pertrechos bélicos y en los ataques piratas desde lanchas rápidas que ametrallaban la costa. A fines de 1993 miembros de la fnca contrataron a Olfiris Pérez Cabrera para diversos atentados, entre ellos el envenenamiento de ganado vacuno; a su vez, Ramón de la Caridad Inda cobró 20 mil dólares con el compromiso de ejecutar incendios de plantaciones de caña.

En 1994 comienzan los atentados contra instalaciones turísticas (los hoteles Guitart-Cayo Coco y Meliá de Varadero fueron objeto de reiterados ataques) y se registra una particular infiltración de hombres y armas por la zona de Villa Clara, con el objetivo de instalar un grupo guerrillero en las montañas del Escambray. Es en ese año que Mas Canosa impulsa el reclutamiento de miembros de organizaciones paramilitares a efectos de establecer bases de apoyo en distintos países centroamericanos.

La escalada terrorista de 1995 incluyó planes para sabotajes en las instalaciones de la base de submarinos de Cienfuegos y en la empresa termoeléctrica de Matanzas, a la vez que comenzaban las provocaciones mediante las incursiones en el espacio aéreo cubano de los aviones de Hermanos al Rescate. La detención, en marzo de 1995 en el aeropuerto José Martí, de dos cubanos residentes en Miami que pretendieron introducir explosivos permitió aclarar diversos atentados y puso a la inteligencia cubana sobre la pista de una organización de reclutamiento regenteada por "Míster Bill", el seudónimo de Guillermo Novo, que operaba en dos comercios, uno de ropa femenina y una mueblería, establecidos como fachada en una ciudad de Nueva Jersey.

La estructura turística cubana pasó a ser prioridad de los terroristas de Miami desde comienzos de 1997, cuando explotaron 600 gramos de C-4 en el baño de la discoteca del hotel Meliá-Cohiba de La Habana. Días después se halló otro artefacto explosivo disimulado en una maceta del hall del mismo hotel; el autor de estos dos atentados fue el salvadoreño Francisco Chávez Abarca. En setiembre de 1997 se produjeron explosiones en los hoteles Copacabana, Triton, Chateau, de La Habana, y en el restorán La Bodeguita del Medio. Un ciudadano italiano perdió la vida y otras siete personas resultaron heridas. El salvadoreño Julio Cruz León admitió su responsabilidad en esos atentados; había sido reclutado por Chávez Abarca y por un cubano no identificado, responsable de la base de operaciones en El Salvador. La detención de otros mercenarios, salvadoreños y guatemaltecos, a lo largo de 1998 reveló que Luis Posada Carriles era el coordinador de las distintas oficinas instaladas en Centroamérica. Su detención en 2000, en Panamá, provocó un reflujo de las actividades que comandaba. Pero la inteligencia cubana estima que la estructura de agresión sigue intacta.

Tomado de Brecha


© La Jiribilla.
La Habana. 2003
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