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DANZAR LA HABANA
La
nocturnidad de la vieja Habana tuvo en la Plaza de Armas
destellos de luz al cobijar el espectáculo inaugural del
VIII Encuentro de Danza en Paisajes Urbanos. Abrazados a
las columnas del majestuoso Palacio de los Capitanes
Generales, los bailarines de Retazos, presagiaron los
signos de distinción de este festival que enaltece los
valores de nuestro patrimonio.
Katia
Cárdenas y Lilibeth Bermúdez
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La Habana
Profusa en
estilos, la arquitectura del Centro Histórico ha servido
de inspiración a más de un artista. Ya sea la antojada
estrechez de una calle, la atrevida pendiente de una
escalera, el cadencioso borboteo del agua de una fuente,
o tal vez, la absoluta impavidez de una plaza han
provocado la imaginación de los danzantes y coreógrafos
que desde 1996 se reúnen para celebrar el evento Habana
Vieja: ciudad en movimiento.
Considerada un
verdadero suceso de participación, la cita danzaria
desarrollada entre los días 16 y 20 de abril propició
una relación cercana con los habitantes del Centro
Histórico quienes compartieron el diálogo entre danza y
patrimonio. La Casa del Benemérito de las Américas
Benito Juárez, la Casa Oswaldo Guayasamín y la Casa de
la Obra Pía fueron testigos de una sugerente combinación
de las manifestaciones artísticas, que al salir a las
calles, plazas y parques propiciaron la más auténtica
comunión entre el público y el hecho artístico.
Compañías de Estados Unidos, España, Colombia, Ecuador,
Francia, Italia, México, Brasil, Argentina, Alemania y
Uruguay se integraron con agrupaciones de La Habana y el
interior del país en una convocatoria alejada de los
escenarios tradicionales de la danza.
La nocturnidad de la
vieja Habana tuvo en la Plaza de Armas ciertos destellos
de luz al cobijar el espectáculo inaugural del
VIII Encuentro de Danza en Paisajes Urbanos. Abrazados a
las columnas del majestuoso Palacio de los Capitanes
Generales, los bailarines de Retazos,
protagonistas del evento, presagiaron los signos de
distinción de este festival que enaltece los valores de
nuestro patrimonio. El sitio fundacional fue el punto de
partida de una caravana de espectadores que, seducidos
por el encanto de los danzantes, se detuvieron en las
principales arterias, parques y plazas. Gigantería,
la popular tribu de zanqueros, invitó una y otra vez a
las funciones callejeras que apostaron por la diversidad
de estilos y presupuestos teóricos.
El mayor de los
pasacalles del 20 de abril retornó a la Plaza de Armas
donde un ensemble danzario destacó el alto nivel
profesional de las propuestas presentadas. Así volvimos
a ver el descenso del Último ángel, protagonizado
por Eugenio Cueto, de Bec Danza Contemporánea de
Colombia. En rápida aparición fue aclamada Danza
Fragmentada, de Guantánamo, cuyas funciones a lo
largo del festival se caracterizaron por la variedad,
limpieza y virtuosismo. Las conocidas muchachas de
capas amarillas de Emovere resaltaron la
evolución de esta compañía de Las Tunas, al igual que
los matanceros de Espiral caracterizados por la
adaptación de sus coreografías a los diferentes espacios
arquitectónicos. El saxofón de los norteamericanos de
Eelo Dance Theater alternó con similar instrumento del
francés de Nuages Jazz Gitano, quien logró cautivar a
una bailarina de Retazos, en aplaudido
performance. En una magistral demostración de
destrezas, el final del espectáculo propició una
improvisación del grupo anfitrión con el francés Ex
Nihilo, quienes condujeron a los espectadores al centro
del escenario en una evidente confirmación de la
naturaleza participativa del evento.
Tras siete ediciones,
la cita de este año ganó en poder de convocatoria, tanto
en el plano interpretativo como en el ámbito de la
reflexión teórica. Antesala del encuentro, la red
internacional Ciudades que danzan, escogió al Centro
Histórico como sede de la cuarta edición de su congreso.
Durante tres días los directores de festivales en
paisajes urbanos de las ciudades de Barcelona, Génova,
Grenoble, Getafe, Dro-Arco, Bologna y Río de Janeiro
debatieron acerca de la importancia de lograr una
comunicación eficaz entre los miembros, y de la
necesidad de crear proyectos comunes con perspectivas
interdisciplinarias. Además de esta importante reunión,
se insertaron en el programa general del festival
conferencias, clases magistrales y talleres, a cargo de
prestigiosas figuras de la escena internacional como el
italiano Virgilio Sieni, la francesa Sabine Jamet, las
españolas Teresa García Valenzuela y Joanna Ribas Renón.
Para la Oficina del
Historiador, institución auspiciadora, Ciudad en
Movimiento se ha convertido en un espacio ineludible
para la creación artística, una nueva forma de vivificar
el patrimonio histórico y fundamentalmente, una opción
enriquecedora y legitimadora de la comunidad que habita
la zona. Trascendente y singular, Danza Callejera
se ha insertado auténticamente en la dinámica
cultural de una ciudad que no se resiste ni al
estatismo, ni al olvido. |