|
NO PROBLEM
Ricardo
Alarcón de Quesada|
La Habana
Estas fueron sus palabras: "Más de 3 000
sospechosos de terrorismo han sido arrestados en muchos
países. Muchos otros han tenido un destino diferente.
Digámoslo de este modo: ellos ya no son un problema para
Estados Unidos".
El texto oficial distribuido por la Casa Blanca deja
constancia de que esta revelación fue saludada con el
aplauso de quienes lo escuchaban en el Capitolio.
Se sabía ya, desde luego, que hay miles de personas
encarceladas en Norteamérica y en otros países cuyos
gobiernos promueven los derechos humanos tan celosamente
como lo hace Bush. Muchos están encerrados desde hace
más de un año sin haber sido acusados formalmente y no
han tenido abogado que los defienda. No se conocen sus
nombres aunque se afirma que la mayoría son inmigrantes
o tienen la piel demasiado oscura para el racismo que
cultivan esas sociedades que se imaginan superiores.
Pero el ocupante de la Casa Blanca agregó algo que antes
no se había dicho de forma tan descarnada: "Muchos otros
han tenido un destino diferente", o sea, no están
prisioneros pero... "ya no son un problema".
No se recordaba nada parecido desde los tiempos de
Hitler. Hacía tiempo que el mundo no escuchaba semejante
reconocimiento oficial a una política de ajusticiamiento
extrajudicial, de liquidación física de seres humanos
sin que medie otro procedimiento que apretar el gatillo.
El discurso fue publicado ampliamente para que todos se
enteraran. Salvo en una revista neoyorquina, no provocó
denuncias ni protestas. Después de los aplausos, el
silencio. |