| LA JIRIBILLA Nro. 108 |
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RECORRIENDO EL CAMINO DE
SANTIAGO El tiempo que nos separa del 26 de diciembre del próximo año nos podría resultar una eternidad. Un año de nuestras vidas suele parecerlo. El tiempo nos juega siempre una mala pasada. En ocasiones, las manecillas del reloj se encabritan y dejan atrás el polvo del camino, acaso el de la propia vida, y entre las manos apenas quedan minutos para nada —también, entre sus bromas (las del tiempo), está correr a la inversa; así, nos sorprenderíamos balbuceando sonidos pobres, mientras que todo lo real, y maravilloso, que nos rodea, se sobredimensiona y se nos vuelve intangible una vez llegamos a ese punto que podría ser la vejez, y que, sin embargo, se nos revela como lo contrario (que es sino el blanco estado senil)—. Ahora el sentido del tiempo que nos ocupa es el que se encabrita y va hacia delante. Justo el 26 de diciembre de 2004 se cumple el centenario del natalicio de Alejo Carpentier. En la ruta hacia la celebración de este acontecimiento, se nos revela una nueva edición —crítica— del relato “El camino de Santiago”, al cuidado de la doctora Ana Cairo. A la Doctora la califican como una de las más destacadas carpentierianas, treinta años de estudio del universo legado por Carpentier le han hecho adentrarse en el mismo de manera particular. “En 1973 comencé mis investigaciones sobre los intelectuales miembros del Grupo Minorista; Alejo Carpentier era el más joven de ellos” —dijo la doctora Ana Cairo—. “Desde entonces, me intereso por sus inicios como escritor”. Hace ya más de quince años la Doctora publicó La década genésica del intelectual Carpentier: 1923-1933. “Pero todavía —dijo—, todavía sigo investigando, porque espero terminar un libro sobre su formación literaria”. En la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana imparte docencia especializada sobre la narrativa de Carpentier. Una vez llega enero, comienza a disfrutar del análisis de El siglo de las luces. “Cada día me enamoro más de esa obra magistral”. Sin olvidar las bromas que le puede jugar el tiempo sigue indagando sobre el imaginario de Carpentier en torno a la cultura norteamericana; “este también podría ser un libro apasionante en el futuro”. Para la Doctora “los cursos monográficos son y serán una de las formas más útiles de recordar el centenario del natalicio de Carpentier”. Opina que esta es su contribución, además de proseguir las indagaciones sobre su obra. Tener a su cuidado la edición crítica de “El camino de Santiago” constituye un escaño más en las indagaciones del universo carpentieriano. “La edición crítica de “El camino de Santiago” forma parte de las acciones por el Centenario de Carpentier, porque facilita un acercamiento a uno de sus textos más difíciles” —dijo—. “La idea de realizarlo surgió de un interés de la Cátedra de Cultura Gallega, de la Facultad de Artes y Letras, por iniciar una colección de libros con esta obra emblemática. La sugerencia mía fue aprovechar la ocasión para anotar dicho texto”. Ningún camino está libre de dificultades. “En el proceso de una edición crítica, intervienen muchas personas, las cuales contribuyen a buscar soluciones eficientes a las rutinarias dificultades. Gracias a esta solidaridad —una forma del amor carpentieriano— estas son mínimas y transitorias” —dijo. Una edición crítica tiende el puente a una comprensión todavía mayor del universo que nos propone el autor oculto tras las páginas. En las palabras de presentación de “El camino de Santiago”, se espera que el texto publicado por la Editorial Arte y Literatura sirva de “aliento pionero” en la materialización de ediciones de características similares. “Trabajo en un proyecto de edición crítica para El siglo de las luces” —fue la respuesta de la Doctora—. “Por la complejidad de las labores, un grupo de especialistas —todos carpentierianos—, me ayudan. Es una labor diferente a la de "El camino de Santiago". No obstante, la experiencia anterior nos allana la tarea”. Una vez el público tenga a mano el título, podría valorar cuánto nos aporta una edición de este tipo. Habrá quien la considere un esfuerzo dirigido solo a un público especializado; otros, quedarán con la necesidad de entablar un diálogo con viejos textos, incluso, intentar el diálogo con otros autores cubanos —inquietud que mira a escritores ya olvidados, pero de grandeza indiscutible, o hacia autores de estatura menores, pero con una obra considerada sólida por no pocos, pero que merecen ser releídos desde una hondura crítica. “Todas las obras de Carpentier deberían ser objeto de ediciones críticas, así como también otros autores cubanos; sin embargo, deben ser otros especialistas, interesados en ese banco hipotético de opciones, quienes elijan las suyas. De todos modos, lo hecho en relación con la obra de José Martí (de la que soy colaboradora), y con las novelas de Lezama Lima, son hazañas que deben ser admiradas y estudiadas”. |
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