LA JIRIBILLA Nro. 108

IRÁN: EL PRÓXIMO BLANCO
 
Jon Hillson | Los Ángeles


Después de pasada la tormenta, la tormenta nuevamente empieza. “Los destruiremos”, dice el general teniente de EE.UU. David McKiernen, según Reuters, después de un nuevo ataque en Bagdad el 28 de mayo que termina con dos bajas más —seis desde el domingo pasado— en un combate irregular en las calles de la capital ocupada.

“No son importantes”, dice el general mayor James Mattis, sobre estas fuerzas. Son “scumbags” dice el representante de los liberadores de Irak, usando una vulgaridad que podríamos decir significa “cerdo,” pero que literalmente describe un condón usado.

Mientras tanto, el departamento de defensa —de guerra— asegura que no se sabe cuántos miles de tropas más se quedarán en el país para mantener “el orden”, o sea, el régimen militar yanqui. Hoy, hay 56 000 tropas de EE.UU. en Bagdad y 93 000 más en el resto del país.

Un “Humvee” militar se quemó después de un ataque, dejando un muerto y tres heridos. “¡Chao, chao!” y “¡boom, boom!”, les gritaron grupos de adolescentes a los tropas yanquis, según el Los Ángeles Times. Así hablan los “scumbags”.

El 14 de junio comienza una prohibición de posesión particular de armas automáticas.

Pronto empezará la producción y exportación del petróleo bajo el mando de procónsules estadounidenses encabezados por Paul Bremmer, un ex magnate de dicha industria en EE.UU. 

RATIFICA LA ONU EL PILLAJE YANQUI

El 22 mayo el Consejo de Seguridad votó 14 a 0 para dar un cheque en blanco a Washington, Londres y su socio menor, Madrid, para que controlaran el patrimonio más rentable de Irak. El voto ratificó que los verdaderos perdedores no son solamente los iraquíes, sino también los capitalistas de Francia y Alemania, cuyos contratos de miles de millones de dólares, serán “reexaminados”. Lo mismo para los acuerdos que Moscú y Beijing tienen con Irak: Irak le debe billones de dólares a Rusia y China.

¿Necesitamos más evidencia de la decadencia imperialista que la ONU?

Los yanquis han golpeado Irak a expensas de sus rivales. Han golpeado sus rivales a expensas de la gente de Irak.  Fue una guerra de conquista de una nación oprimida y a la vez una guerra interimperialista sin enfrentamiento directo armado. Pero cambia la ecuación. Anuncia el New York Times que siete países europeos: Alemania, Bélgica, España, Francia, Luxemburgo, Turquía y el Reino Unido han firmado un acuerdo para comprar 180 aviones de transporte militar hechos por Airbus al costo de $24 mil millones de dólares.

La renovación de las fuerzas de aire forma “parte de los planes europeos para crear una fuerza militar de 60 000 de reacción rápida independiente de la OTAN”, explicó el artículo.

A la vez, en Irak, los invasores no han encontrado armas de destrucción masiva, el pretexto para la agresión. Esto prueba que el enfoque de algunas fuerzas pacifistas en las protestas contra la guerra fue equivocado —en la práctica además de los principios— en su demanda a favor del desarme de Bagdad y su apoyo para los inspectores de la ONU. En primer lugar, el país había sido “desarmado” por la ONU y su dueño, el imperialismo. Segundo, el país tenía el derecho a tener armas. Y tercero, a pesar de la putrefacción del régimen baathista, era necesario defender la soberanía de Irak ante el imperialismo como deber fundamental de la clase trabajadora de todo el planeta.

Hoy defendemos la resistencia del pueblo iraquí que se profundizará contra las fuerzas de pillaje y ocupación.

Como “las fuerzas de la libertad” combaten contra los “scumbags” la BBC ha revelado que el romántico y espectacular rescate de la soldado Jessica Lynch que fue mostrado en la televisión de EE.UU. como evidencia de la ingeniosidad y heroísmo americano, no era más que un show de cine  organizado para el consumo público, un fraude. No sabía eso la soldada herida, estaba casi inconsciente en el hospital. Pero sí todos sus salvadores de “operaciones especiales”—en este caso, muy especiales.

El comentarista por el Los Ángeles Times, Robert Scheer, ha estado  debatiendo con oficiales del Pentágono sobre el uso de métodos hollywoodenses para vender la guerra.

Esperamos los nombres de los nominados por el “Oscar”. 

EL PRÓXIMO BLANCO: IRÁN

Ahora, la maquinaria de guerra, su operación de calumnias y mentiras, los politiqueros de ambos partidos burgueses trabajan horas extras contra la República Musulmana de Irán.

Dice el secretario de guerra Donald Rumsfeld que Washington contestará “agresivamente” la supuesta subversión de Teherán en Irak, que Irán tiene una capacidad militar nuclear —algo negado por su gobierno— que tiene vínculos con Al Queda y Osama bin Laden, también rechazado oficialmente.

El candidato para la nominación presidencial del partido Demócrata, el senador Joseph Lieberman, como muchos de sus socios, expresa que está a favor de “cambio de régimen” pero sin “acción militar”, la misma posición del senador republicano, Orrin Hatch.

El contexto de demagogia bipartidista de la política exterior de Estados Unidos sigue siendo el marco de la preparación política para la segunda etapa de la guerra interimperialista que comenzó con Irak.

Pero el premio en Irán —la meta— es más grande. No es solamente para redividir la hegemonía imperialista en el Medio Oriente a expensas del capitalismo europeo, sino también para retomar poder político-gubernamental del pueblo de Irán 24 años después de la derrota del trono del pavo real en la revolución de 1979.

Bajo la regla de la dictadura familiar de los Palevis —el sha— Irán, mucho más que Israel, fue el baluarte central del imperialismo neocolonial en el Medio Oriente. Por eso, apoyaron los yanquis con armas y millones de dólares a Saddam Hussein en su guerra sucia contra Irán.

Geopolíticamente, estratégicamente, militar-mente, Irán es clave para los imperialistas.

Ahora, Washington cuenta con una base militar para presionar —y eventualmente atacar— Teherán. Será una  guerra real, no un paseo por el parque como en Irak, porque el pueblo iraní ya ha tenido la experiencia de una verdadera revolución antiimperialista y democrática, directamente contra un títere de Estados Unidos.

Aunque no forjó un liderazgo proletario —y por eso se congeló la revolución— la práctica, la memoria, la continuidad y los logros sociales y políticos del proceso vasto de lucha existen en la conciencia de millones de trabajadores, de los pobres, las mujeres y la juventud. Precisamente lo contrario de la situación en Irak. Los conflictos, la competencia entre Estados Unidos y la Europa imperialista son claves para entender la nueva confrontación en el terreno de Irán. 

DESDE LA LÓGICA DE LA CRISIS DEL IMPERIO, GUERRA CONTRA IRÁN

Pero como en Irak, la guerra será motivada no por cuestiones de ideología, ni de personalidades, ni por la supuesta camarilla ultraderechista en la Casa Blanca, ni la personalidad del presidente Bush o, tal vez, por una forma de locura.

Tales opiniones falsas son distracciones de la verdad, meras ilusiones. El imperialismo, la fase superior del capitalismo —puede suavizarse con sustituir personalidades  “políticas” o cambiarlo por medio de  “presiones” de los movimientos sociales.  Así piensa la mayoría de la “izquierda”, el mundo académico en Estados Unidos, Europa,  América Latina y los llamados progresistas.

La crisis económica mundial, el decline de ganancias de la clase dominante estadounidense, la competencia entre los poderes capitalistas, impulsan —como leyes ciegas— la marcha inevitable hacia más guerras de conquista y pillaje.

Los imperialistas temen de los dos poderes económicos más grandes en el mundo, Japón y Estados Unidos, una“deflación”, el preludio a la depresión mundial y más conflictos armados.

El miedo es un titular de USA Today del 27 de mayo, el diario nacional más popular en el norte. “Precios caen. Desempleo creciente. Recesión global. Derrumbe financiero. DEPRESIÓN”.

La única respuesta es la revolución socialista, como explicaron científicamente Marx, Engels y Lenin. Sin el derrocamiento del imperialismo, país por país, con tales luchas, los imperialistas aplastarán la humanidad. Nada, nadie y ninguno pueden “cambiar” la trayectoria inevitable de un  sistema insostenible e insoportable. Hay que prepararse para nuevos enfrentamientos, nuevas guerras y nuevas explosiones sociales.  

LECCIONES DE MARZO, ABRIL Y MAYO

La gran mayoría de la “opinión de la izquierda” no ha estado en favor de Cuba por muchos años.  Pero debido a las medidas tomadas por la Revolución cubana en marzo y abril —la aplicación a las leyes contra los llamados disidentes y el fusilamiento de los tres secuestradores— se estrelló el odio de los llamados progresistas contra Cuba. La fachada de su “progresismo”, algo preparado desde hace mucho tiempo, se rompió bajo las presiones de sus empleadores, el gobierno y la cultura oficial. Están agotados. Les gustaban y les gustan los “disidentes” más que la Revolución. Cuando su  “movimiento” fue “aplastado” por “el gobierno comunista”—según la antigua revista imperialista británica The Economist—los liberales-progresistas reaccionaron necesariamente con horror.

A mi juicio, en esta capa de la clase media —intelectuales, académicos, burócratas sindicalistas del segundo rango, activistas de tiempo completo, etc. —, la situación ha clarificado muchas cosas. Ahora, muchos luchadores entienden muy bien quiénes son los verdaderos amigos del imperio, qué significa el término “oposición leal”, qué podemos esperar cuando la realidad se ponga mucho más caliente. Podemos hablar sobre una claridad preventiva, profiláctica. Siempre es útil separar el grano de la paja. El hecho de que algunos sean personajes bien conocidos —“iconos” como dicen algunos— es mejor, porque de ahora en adelante tendrán poco menos influencia y lustre.

La verdad es que es imposible ser “antiimperialista” sin defender a Cuba soberana, porque Cuba es la vanguardia del antiimperialismo en el mundo. Calculan los dirigentes revolucionarios —como han dicho Fidel y Felipe Pérez Roque— que algunos “amigos” abandonarían a Cuba.

Exactamente por eso, la más alta forma de defensa de la soberanía de Cuba es y será defender el uso de las medidas exigidas para defender la Revolución, raíz y garante de una autodeterminación genuina. Como enseñó Malcolm X: “para cualquier medios necesarios”. Recordamos que todo el liberalismo burgués, la “izquierda democrática”, la socialdemocracia y el Partido Comunista condenaron el revolucionario inclaudicable —el PC designó a Malcolm como “un fascista negro”.

Si han cedido una vez, traicionarán otras veces. No será una sorpresa. 

LA PESADILLA QUE NO PASÓ Y POR QUÉ

Muchos que apoyan Cuba —y no uso la palabra “amigo,” porque hay bastantes de los “llamados amigos”, ahora un término de goma, y deberíamos, para ser precisos, preferir “luchadores” o “partidarios”,—  pensaban que era inminente una agresión militar directa de los yanquis contra Cuba. Se podía hablar de un ambiente de semipánico, en varios escenarios volando a través del Internet.

Supuestamente, las acciones que iba a tomar el súper presidente y su conciliábulo semifascista —respondiendo a una mafia poderosa de Miami— serían anunciadas el pasado 20 de mayo en la misma Miami.

Pero como hemos visto, nada pasó. Si hay una mafia en Miami tiene cáncer terminal y recibe medicina directamente de sus patrones, dueños y creadores en Washington.

La fuente de tal pánico es la ilusión en lo invencible del imperio y su tremenda flexibilidad para hacer cualquier cosa que quiera, el mismo ambiente que afecta la clase media en cuanto crece la crisis económica.

Otro aspecto del pánico fue —y sigue siendo— una subestimación de los logros y la profundidad de la Revolución socialista cubana, las capacidades políticas y militares de la dictadura del proletariado y el balance de fuerzas mundiales, y el hecho de que el poder militar yanqui no puede resolver las contradicciones de su sistema. Cuando el pueblo se organiza para resistir, todo es posible: esta es la lección central de la derrota de dos golpes en Venezuela, la victoria del pueblo puertorriqueño en Vieques, las posibilidades políticas en las olas de protestas en América Latina, el empate entre el imperio y Norcorea, la victoria de Cuba contra los yanquis en Ginebra, el fracaso en abril y mayo de Washington contra Cuba en la Organización de Estados Americanos, la entusiasta y popular bienvenida para Fidel en Buenos Aires, entre muchos ejemplos.

¿Entonces, qué vimos el 20 de mayo?

La nueva ropa del emperador.

Muchos activistas temían que Cuba, después de Irak, sería “el próximo”. Al contrario. Cuba ha hecho y sigue defiendo su Revolución socialista, sigue siendo un blanco de odio, presiones, amenazas e intervención sucia de Washington. En Cuba, hubo vigilancia, no pánico.

Pero precisamente porque ha hecho y sigue defiendo su Revolución socialista —con todo lo que significa en la rama de defensa nacional y cuestiones claves de estrategia y tácticas político-militares— Cuba hoy es el país menos probable que los yanquis atacarían. Mire a las calles de Bagdad, las montañas de Afganistán, los barrios exclusivos de Riyadh y luego multiplique por cien o mil veces las dificultades que enfrenta Estados Unidos allá y verá un pedacito de lo que enfrentarían en Cuba.

La resistencia de Cuba desde 1959 es prueba no solamente de su firmeza y capacidad, a la vez evidencia de las debilidades del imperialismo yanqui. Cuba es, sobre todo, un espejo frente el imperio. En el reflejo podemos ver un sistema más vulnerable que nunca, el último imperio,  herido y peligroso, triunfalista y cobarde. Y Cuba, más que la honda de David, es la sección de la humanidad más organizada tratando de hacer avanzar la evolución social de nuestra especie.

Este es el eje de las “relaciones” entre Washington y La Habana en el combustible mundo de hoy.  

LA DEFENSA DE CUBA SIGUE

Ahora emprende los próximos pasos de la “guerra fría” incesante contra Cuba, con su bloqueo, su ley de ajuste cubano, sus sanciones contra las que debemos todos protestar.

¿Y en el trabajo en defensa de Cuba?

Un ejemplo modesto. La delegación local del Tercer Encuentro Juvenil Cubano-Estadounidense, programado para visitar  La Habana  en julio es dos veces más grande que la anterior enviada a Cuba. Más de 60 personas—casi un 80 por ciento son latinos, afronorteamericanos y asiáticos; la mayoría mujeres, con una edad promedio de 22 años. Son estudiantes de 14 colegios comunitarios, universitarios y organizaciones políticas, culturales, barriales, de inmigrantes. En otras ciudades hoy también se puede ver una curiosidad e interés en el proyecto, a pesar de las calumnias del gobierno y su eco en las capas “progresistas”.

Los jóvenes luchadores y los trabajadores concientes han sido los menos afectados por las defecciones de los famosos y legendarios intelectuales que fracasaron moralmente en el momento decisivo.

Segundo ejemplo. Hace poco, un compañero mío de trabajo, sindicalista, un cubano-americano, regresó de Cuba. Fue acompañado por tres compañeros sindicalistas. Me dijo, “les encanta Cuba”. Y otra cosa, su observación de la situación en la Isla. “La gente está lista”, me dice y dice a otros, “hasta los niños. Y los niños combatirán”.


© La Jiribilla.
La Habana. 2003
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