ANTIPERIODISMO

El tratamiento que le da esa prensa española a los asuntos de Cuba parece no tener en cuenta esa ley del periodismo que hace de la actualidad un elemento esencial de la noticia.

No hace mucho comentamos en esta misma columna la rapidez informativa demostrada por El País al reportar el secuestro de dos niños norteamericanos en Cuba, justo cuando las autoridades cubanas se los habían devuelto a su madre.

Ahora es la trasnochada televisión española la que se empeña, echando mano de un informe de Amnistía Internacional sobre los sucesos de abril pasado, en mantener el tema sobre el tapete.

Al parecer, Cuba tiene en esos medios mucha más prioridad que la propia realidad nacional. Al ciudadano español probablemente no le interese tanto saber sobre lo que ocurre en la Isla como sobre la suerte de los 670 presos políticos que existen en ese país o sobre la precaria condición de sus prisiones.

Otra violación de las normas más elementales del oficio es el concepto de «objetividad» e «imparcialidad» con que cuentan esos medios. Nada lo define mejor que el uso que le dio El Mundo al texto de la Asociación de Intelectuales Antimperialistas en donde figuras como el politólogo James Petras, Antonio Resines, los cantantes Carlos Tena y Manu Chao o el dramaturgo Alfonso Sastre reafirman estar con Cuba y contra el imperio.

En esa misma prensa sobreabundan los editoriales defendiendo la pluralidad, democracia, libertad de expresión, etc.: en el caso español, es evidente,  la realidad no se corresponde con tanta vacua palabrería.

LA JIRIBILLA. 2003