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Multitudes en la silla:
experimentación y variedad
 
Multitudes en la silla fue un concierto que sumó visto como acto de adicionar, de incorporar y también de multiplicar momentos hermosos… y ya son 50 los momentos hermosos que nos ha reglado A guitarra limpia en casi cinco años de existencia.


María Fernanda Ferrer | La Habana

Música de Silvio Alejandro en La Jiribilla


Llegar a 50 pude ser tan importante como arribar a dos, y es que todo depende, creo, de lo que se trate.

Eso pensaba el pasado sábado 27, cuando la amenazante lluvia provocó un retraso en el comienzo de Multitudes en la silla, concierto que el joven trovador Silvio Alejandro ofreció en el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau: el espacio A guitarra limpia llegaba a 50, cifra respetable luego de cerca de cinco años en los que el patio de Muralla 63 se ha convertido, por esfuerzo sostenido del Centro Pablo, en el sitio indiscutible, al menos de la capital, para disfrutar de lo mejor del llamado movimiento de la nueva trova cubana.

Al hacer la presentación del concierto el poeta y cineasta Víctor Casaus, director de la institución, anunciaba, además, dos acontecimientos felices: la presentación de igual número de nuevos casetes de la Colección A guitarra limpia (el del guitarrista Alejandro Valdés y el de los tres jóvenes trovadores de Santa Clara —Leonardo García, Diego Gutiérrez y Alaín Garrido—) y la edición de un pequeño cancionero realizado en colaboración con la Asociación Hermanos Saíz (entidad que agrupa a los más jóvenes creadores de todas las manifestaciones artísticas).

Esta idea —que se concretó por primera vez en el concierto A guitarra limpia titulado El riesgo del juego que en marzo pasado ofreció el trovador Inti Santana— intenta llenar un vacío que sin duda existe ya que no es frecuente encontrar en letra impresa textos de canciones. Ese cancionero, sobriamente diseñado por Daniel Arias, hace uso de la obra del destacado artista de la plástica contemporánea cubana Pedro Pablo Oliva, quien también facilitó dos de sus piezas que se convirtieron en una suerte de telón de fondo del concierto de Silvio Alejandro.

Insistió Casaus en que ese cancionero —que incluye 16 temas de la autoría de Silvio Alejandro— «es una forma de dejar constancia de lo que sucede en este patio para la historia —de hoy y de mañana— de la nueva trova cubana».

Cuando solo faltaban tres temas por interpretar («Largo domingo», «Si te vas de La Habana», y «A Cocola en sus natales») la lluvia que amenazaba desde los comienzos se hizo presente lo que obligó a un traslado precipitado hacia la pequeña galería techada que se encuentra en la parte trasera del patio. Allí, Silvio Alejandro junto a sus invitados concluyó su presentación en un clima de verdadera informalidad que «atrapó» al nutrido grupo de espectadores que, a pesar del copioso aguacero, no se retiró.

Multitudes en la silla fue de esos conciertos que «se van rápido» y creo que en gran medida se debe a que el diseño estuvo sustentado no solo en la experimentación, sino también en la variedad.

Silvio Alejandro invitó a Amanda Cepero, una estudiante de teatro que hace muy poco se lanzó al ruedo a cantar, y que posee un timbre peculiar, grave, un tanto diferente a lo común en las vocalistas de la Isla.

El joven y talentoso tresero Yoriell Carmona, quien en otras ocasiones se ha presentado en el Centro Pablo fue otro de los invitados y cabe preguntarse ¿por qué será que en los últimos tiempos los trovadores están buscando el apoyo de otros instrumentos?

La guitarra de Elvira Skourtis ha sonado también en otras ocasiones en el patio de Muralla y su excelencia dio un toque alto a Multitudes en la silla, mientras que la también joven clarinetista Silvia Pérez —quien compartió varias composiciones con Silvio Alejandro— en «Canción triste para un corazón» logró un bello empaste entre su instrumento y la guitarra del trovador.

Por su parte el Cuarteto vocal Spuela d’ Gallo al regalar «El poeta pide a su amor que le escriba» (texto del mundialmente conocido intelectual andaluz Federico García Lorca) demostró, quizás, que la trova no tiene por qué estar reñida con lo mejor de las letras iberoamericanas.

Multitudes en la silla fue un concierto que sumó visto como acto de adicionar, de incorporar y también de multiplicar momentos hermosos… y ya son 50 los momentos hermosos que nos ha reglado A guitarra limpia en casi cinco años de existencia. Enhorabuena y más.
 

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