La Jiribilla | Nro. 128
Bienvenidos a LA JIRIBILLA

DOSSIER
EL GRAN ZOO
NOTAS AL FASCISMO

PUEBLO MOCHO

CARTELERA

LIBRO DIGITAL

•  GALERÍA

LA OPINIÓN
LA CARICATURA
LA CRÓNICA
CALLE DEL OBISPO
MEMORIAS
APRENDE
PÍO TAI
EL CUENTO
POR EMAIL
LA MIRADA
EN PROSCENIO
LA BUTACA
FILMINUTOS
LA FUENTE VIVA
NÚMEROS ANTERIORES
Otros enlaces
Mapa del Sitio


RECIBIR LAS
ACTUALIZACIONES
POR CORREO
ELECTRÓNICO
Click AQUÍ

 

SILVIO ALEJANDRO
TODOS TENEMOS ALGO DE MARTIANOS
 
Martí es el visionario más completo de todos los cubanos. Fue alguien que se dedicó al prójimo y que ha alumbrado a muchísimas vidas, no solo durante el período de su propia existencia, sino que lo continuó haciendo después de su desaparición física, incluso hasta nuestros días. Si me precisaran a definir qué significa él para mí, en una frase diría que fue sencillamente un hombre excepcional que nos dejó un gran legado cultural y que nos obligó con su manera de ser y de proyectarse ante lo cotidiano a que de un modo u otro todos tengamos algo de martianos. 

Joaquín Borges-Triana
| La Habana
 

«Para mí Martí es el visionario más completo de todos los cubanos. Fue alguien que se dedicó por completo al prójimo y que ha alumbrado a muchísimas vidas, no solo durante el período de su propia existencia, sino que, y esto es lo más importante, lo continuó haciendo después de su desaparición física, incluso hasta nuestros días. Si me precisaran a definir qué significa él para mí, en una frase diría que fue sencillamente un hombre excepcional que nos dejó un gran legado cultural y que nos obligó con su manera de ser y de proyectarse ante lo cotidiano a que de un modo u otro todos tengamos algo de martianos.» 

Las anteriores son palabras del trovador habanero Silvio Alejandro. Él pertenece a una promoción de cantautores que al salir a la palestra pública buscó diferenciarse lo más posible de lo que venía aconteciendo en los últimos tiempos, en materia de lo que un día se denominó como nueva canción. En aras de distanciarse de lo que estaban haciendo en los 80 gentes como Carlos Varela, Santiago Feliú, Gerardo Alfonso o Frank Delgado, y de la propuesta de sus contemporáneos en edad, reunidos de inicio en la peña de 13 y 8 y luego en el proyecto Te doy otra canción, el grupo al que hago referencia llevó a cabo lo que pudiera catalogarse como un retorno a los orígenes, es decir, a los modos de hacer que impusieron en su momento los fundadores de la Nueva Trova. 

El 2003 puede catalogarse como un año en extremo fructífero para el quehacer artístico de Silvio Alejandro. En el mes de marzo resultó protagonista de un excelente concierto bajo el nombre de Quedado en La Habana y que se efectuase en el teatro de Bellas Artes. A fines del pasado septiembre dio un excelente recital en A guitarra limpia, espacio que desde hace ya cinco años lleva adelante el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau. A diferencia de su concierto precedente y que estuviese armado a partir de la utilización de diferentes sonoridades para arropar las melodías del trovador, este reciente tuvo un enfoque mucho más íntimo de la propuesta.  

Y por si todo esto fuese poco, ahora él es uno de los creadores que aparece en el tributo al Héroe de Dos Ríos, conformado con la musicalización de la obra martiana llevada a cabo por jóvenes cantores cubanos. El texto escogido por Silvio Alejandro para rendir homenaje al Maestro fue el denominado «A Cocola, en sus natales» (fragmentos de un poema de José Martí). Sobre la elección de estos versos, en entrevista concedida para La Jiribilla el trovador cuenta:  

«Yo me puse a revisar en las obras de Martí cuál tenía que ver más conmigo y realmente confieso que me sentía como perdido, no sabía qué iba a escoger, pues me identificaba con muchos de aquellos textos. Un día recordé que tenía una música hecha a la cual no le había puesto letra y encontré entre la obra martiana un poema que habla de la campiña cubana y que menciona al laúd como un instrumento que sublima la belleza. De repente, todo aquello encajó muy bien en la música que había compuesto con anterioridad y que poseía cierto aire campesino. Por ahí empezó a salir lo que después fue la canción. Sí debo expresar que en todo momento mi intención era tratar de buscar un poema que nadie hubiese musicalizado, lo cual me hacía la cosa un poco más difícil dado que acudir a los versos martianos ha sido un acto recurrente a través de diferentes generaciones de músicos. Esa fue una de las premisas básicas que me impuse para mi intervención con un tema en este disco auspiciado por la Asociación Hermanos Saíz. »

Acerca del resultado final de su participación en el fonograma, Silvio Alejandro comenta que se siente contento con el trabajo desarrollado no solo por él, sino también por las demás personas involucradas, tanto en el arreglo como en la interpretación de su pieza, y de manera enfática expresa: 

«Yo estoy muy satisfecho en sentido general. Hubo una excelente labor de producción y gran dedicación por parte de los productores. Con absoluta sinceridad, soy del criterio de que es muy lindo el trabajo de las cuerdas en mi composición. Asimismo, resulta muy llamativo lo hecho por el laúd en la pieza y que le proporciona un toque particular al tema. Fue un instrumento que le pedí al productor musical, Eduardo Sardiñas, que lo incluyese en el arreglo y yo creo que el resultado final se parece mucho a mí y a lo que yo deseaba lograr con la canción.»

En su condición de trovador, Silvio Alejandro ha ido madurando con el transcurrir del tiempo y hoy tiene la capacidad para valorar críticamente tanto su quehacer propio como el de sus colegas de profesión. Por eso, al ponerlo a enjuiciar de conjunto el CD, él no titubea ni un instante para manifestar sus predilecciones entre los distintos acercamientos musicales a Martí que se compilan en el presente álbum: 

«A mí me llama mucho la atención lo hecho por Ariel Díaz con el poema A Enma. Tendría también que hablar del trabajo realizado por Leonardo García y que se caracteriza por la belleza que él suele darle a sus melodías y además está muy bien cantado. De igual modo, puedo asegurar sin la menor duda que me gusta lo que hicieron Fernando Bécquer, Heidi Igualada, Ihosvany Bernal. Sucede que visto como un todo, el disco es diverso genéricamente, aunque si uno se pone a analizarlo se percata de que está un poco inclinado hacia la utilización de la guajira. Hay raíces campesinas en varios cortes del álbum. En fin, de conjunto, pienso que es un CD bien facturado y que debe ahora correr la suerte que tenga que correr como sucede con cualquier fonograma. Hay buenas orquestaciones, con excelentes músicos como ejecutantes y en sentido general me satisface como producto sonoro.»

......................................................................................................

PÁGINA PRINCIPAL
DOSSIER
 
| el GRAN ZOO  | PUEBLO MOCHO | CARTELERA
POR AUTORES | LIBRO DIGITAL 
Otros Enlaces
| Mapa del Sitio | Correo-Electrónico
Actualizaciones por Correo Electrónico

SUBIR



© La Jiribilla. La Habana. 2003
 IE-800X600