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SILVIO ALEJANDRO
TODOS TENEMOS ALGO DE MARTIANOS
Martí es el
visionario más completo de todos los cubanos. Fue
alguien que se dedicó al prójimo y que ha alumbrado a
muchísimas vidas, no solo durante el período de su
propia existencia, sino que lo continuó haciendo después de su
desaparición física, incluso hasta nuestros días. Si me
precisaran a definir qué significa él para mí, en una
frase diría que fue sencillamente un hombre excepcional
que nos dejó un gran legado cultural y que nos obligó
con su manera de ser y de proyectarse ante lo cotidiano
a que de un modo u otro todos tengamos algo de
martianos.
Joaquín
Borges-Triana|
La Habana
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«Para mí Martí es el
visionario más completo de todos los cubanos. Fue
alguien que se dedicó por completo al prójimo y que ha
alumbrado a muchísimas vidas, no solo durante el período
de su propia existencia, sino que, y esto es lo más
importante, lo continuó haciendo después de su
desaparición física, incluso hasta nuestros días. Si me
precisaran a definir qué significa él para mí, en una
frase diría que fue sencillamente un hombre excepcional
que nos dejó un gran legado cultural y que nos obligó
con su manera de ser y de proyectarse ante lo cotidiano
a que de un modo u otro todos tengamos algo de
martianos.»
Las anteriores son
palabras del trovador habanero Silvio Alejandro. Él
pertenece a una promoción de cantautores que al salir a
la palestra pública buscó diferenciarse lo más posible
de lo que venía aconteciendo en los últimos tiempos, en
materia de lo que un día se denominó como nueva canción.
En aras de distanciarse de lo que estaban haciendo en
los 80 gentes como Carlos Varela, Santiago Feliú,
Gerardo Alfonso o Frank Delgado, y de la propuesta de
sus contemporáneos en edad, reunidos de inicio en la
peña de 13 y 8 y luego en el proyecto Te doy otra
canción, el grupo al que hago referencia llevó a cabo lo
que pudiera catalogarse como un retorno a los orígenes,
es decir, a los modos de hacer que impusieron en su
momento los fundadores de la Nueva Trova.
El 2003 puede
catalogarse como un año en extremo fructífero para el
quehacer artístico de Silvio Alejandro. En el mes de
marzo resultó protagonista de un excelente concierto
bajo el nombre de Quedado en La Habana y que se
efectuase en el teatro de Bellas Artes. A fines del
pasado septiembre dio un excelente recital en A guitarra
limpia, espacio que desde hace ya cinco años lleva
adelante el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau.
A diferencia de su concierto precedente y que estuviese
armado a partir de la utilización de diferentes
sonoridades para arropar las melodías del trovador, este
reciente tuvo un enfoque mucho más íntimo de la
propuesta.
Y por si todo esto
fuese poco, ahora él es uno de los creadores que aparece
en el tributo al Héroe de Dos Ríos, conformado con la
musicalización de la obra martiana llevada a cabo por
jóvenes cantores cubanos. El texto escogido por Silvio
Alejandro para rendir homenaje al Maestro fue el
denominado «A Cocola, en sus natales» (fragmentos de un
poema de José Martí). Sobre la elección de estos versos,
en entrevista concedida para La Jiribilla el
trovador cuenta:
«Yo me puse a revisar
en las obras de Martí cuál tenía que ver más conmigo y
realmente confieso que me sentía como perdido, no sabía
qué iba a escoger, pues me identificaba con muchos de
aquellos textos. Un día recordé que tenía una música
hecha a la cual no le había puesto letra y encontré
entre la obra martiana un poema que habla de la campiña
cubana y que menciona al laúd como un instrumento que
sublima la belleza. De repente, todo aquello encajó muy
bien en la música que había compuesto con anterioridad y
que poseía cierto aire campesino. Por ahí empezó a salir
lo que después fue la canción. Sí debo expresar que en
todo momento mi intención era tratar de buscar un poema
que nadie hubiese musicalizado, lo cual me hacía la cosa
un poco más difícil dado que acudir a los versos
martianos ha sido un acto recurrente a través de
diferentes generaciones de músicos. Esa fue una de las
premisas básicas que me impuse para mi intervención con
un tema en este disco auspiciado por la Asociación
Hermanos Saíz. »
Acerca del resultado
final de su participación en el fonograma, Silvio
Alejandro comenta que se siente contento con el trabajo
desarrollado no solo por él, sino también por las demás
personas involucradas, tanto en el arreglo como en la
interpretación de su pieza, y de manera enfática
expresa:
«Yo estoy muy
satisfecho en sentido general. Hubo una excelente labor
de producción y gran dedicación por parte de los
productores. Con absoluta sinceridad, soy del criterio
de que es muy lindo el trabajo de las cuerdas en mi
composición. Asimismo, resulta muy llamativo lo hecho
por el laúd en la pieza y que le proporciona un toque
particular al tema. Fue un instrumento que le pedí al
productor musical, Eduardo Sardiñas, que lo incluyese en
el arreglo y yo creo que el resultado final se parece
mucho a mí y a lo que yo deseaba lograr con la canción.»
En su condición de
trovador, Silvio Alejandro ha ido madurando con el
transcurrir del tiempo y hoy tiene la capacidad para
valorar críticamente tanto su quehacer propio como el de
sus colegas de profesión. Por eso, al ponerlo a
enjuiciar de conjunto el CD, él no titubea ni un
instante para manifestar sus predilecciones entre los
distintos acercamientos musicales a Martí que se
compilan en el presente álbum:
«A mí me llama mucho
la atención lo hecho por Ariel Díaz con el poema A
Enma. Tendría también que hablar del trabajo
realizado por Leonardo García y que se caracteriza por
la belleza que él suele darle a sus melodías y además
está muy bien cantado. De igual modo, puedo asegurar sin
la menor duda que me gusta lo que hicieron Fernando
Bécquer, Heidi Igualada, Ihosvany Bernal. Sucede que
visto como un todo, el disco es diverso genéricamente,
aunque si uno se pone a analizarlo se percata de que
está un poco inclinado hacia la utilización de la
guajira. Hay raíces campesinas en varios cortes del
álbum. En fin, de conjunto, pienso que es un CD
bien facturado y que debe ahora correr la suerte que
tenga que correr como sucede con cualquier fonograma.
Hay buenas orquestaciones, con excelentes músicos como
ejecutantes y en sentido general me satisface como
producto sonoro.» |