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HEIDI IGUALADA
PARA
SEGUIR SOÑANDO
Heidi Igualada es una de las voces jóvenes que ha
puesto parte y arte en el disco Acabo de soñar:
«siempre pensé que debería ser un poema del libro
Flores del destierro, pero empecé por leerme el
prólogo y recibí un impacto muy fuerte, tanto que
terminé obsesionada por la idea de responder las
inquietudes que allí expuso».
Jorge
Sariol |
La Habana
Foto:
Sergio
Heidi Igualada es una
de las voces jóvenes que ha puesto parte y arte en el
disco Acabo de soñar. Su tema, «Preludio de las
flores y el destierro», con el dulce aire de un danzón,
se entrega a la aventura de trovar para dar homenaje a
Martí.
¿Por qué este empeño
trovadoresco para tributar al Maestro? Porque «la trova
en Cuba es una identidad —dice esta joven que tiene como
orgullo reconocer influencia desde Sindo Garay hasta
Silvio Rodríguez— Es cierto que después de ser trovadora
aprendí a armonizar. Empecé por ahí, pero el respeto que
sentí por toda esta esencia trovadoresca me obligó a
seguir estudiando. Es un misterio, porque siempre
existirán gentes que con una guitarra se empeñan en
decir cosas. De hecho yo me sorprendí mucho cuando hace
poco conocí a un muchachito de apenas 16 años, que llegó
a mi casa a enseñarme un poema de ¡Cintio Vitier!, que
había musicalizado él, solo con su guitarra, y me cantó
unas canciones maravillosas. Así que es más que una
tradición. Los cubanos lo llevamos en el ADN, creo».
Heidi Igualada no
dudó en asumir su parte «después de bastante tiempo
—casi un año— desde que me llamaron hasta que me
avisaron de que la Asociación Hermano Saíz (AHS) iba por
fin a producir el disco y que yo estaba entre los
trovadores escogidos».
Tu canción no es
precisamente un poema de Martí, ¿Por qué?
Cuando a mí me
convocan para este proyecto, pensé en musicalizar un
texto de Martí y siempre pensé que debería ser un poema
del libro Flores del destierro. Siempre me ha
parecido que lo peor que le puede pasar a un ser humano
es vivir lejos de su país, sobre todo si no puede
regresar —hay gente que aparentemente esto no le
importa, pero yo no creo que pueda ser verdad. Tu país
es el pedazo de universo que te tocó y uno nunca puede
desprenderse de eso.
Quise musicalizar
versos de ese poemario —de hecho comencé con tres poemas
a la vez— pero empecé por leerme el prólogo que él mismo
hizo, y recibí un impacto muy fuerte, tanto que terminé
obsesionada por la idea de responder las inquietudes que
allí exponía y que reflejaba el estado doloroso en que
estaba Martí.
Me era palpable y
cercano, porque por la época yo acababa de regresar de
Venezuela, justamente de una jornada
Martiana-Bolivariana, en la que interpreté poemas de
Martí que había musicalizado Sara González, ―allí tuve
la oportunidad de cantar con el grupo, ahora con nuevos
arreglos―, es decir, que volví llena de esa atmósfera;
pero el final fue remitirme al prólogo.
¿Por qué en primera
instancia Flores del destierro, siendo realmente
de los versos martianos más difíciles de encarar
musicalmente?
¿Quién sabe por qué
tuve esa primera intención? Es cierto que son muy
difíciles. Ni siquiera sé si hubiera salido todo bien.
Pero luego, la fuerza del prólogo fue demoledora para mí
y así salió.
Uno nunca logra decir
todo lo que quiere y sobre todo si estás tratando de
responder a alguien como Martí.
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