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PAGANDO LOS PLATOS ROTOS
La invasión a Iraq adquirió visos de legalidad luego de que
el Consejo de Seguridad aprobara por unanimidad una resolución que desbroza
el camino para que los mismos países que se opusieron a la acción unilateral
en el país árabe colaboren ahora con dinero y soldados en la reconstrucción
de Iraq.
Después de semanas de discusión y de más de una aparente
negativa, Washington logró por fin su objetivo de no fijar una fecha para la
transferencia de poder y crear una fuerza multinacional que estará bajo el
liderazgo norteamericano. Las víctimas de la resistencia iraquí —que casi al
mismo tiempo que se votaba la resolución alcanzaba a la cifra de 100
soldados estadounidenses—, ya no las pondrá solo Estados Unidos.
Ahora queda por ver quiénes de los que acaban de legitimar en
las Naciones Unidas la doctrina de la guerra preventiva de Bush pondrán el
dinero para la reconstrucción de la nación liberada.
De hecho, el principal responsable de la guerra no parece muy
dispuesto a asumir por sí solo los gastos. El Senado estadounidense acaba de
decidir por 51 a 47 votos que la mitad de los $20.000 millones
USD
que la administración
republicana quería enviar al país árabe como paquete de ayuda devendrá en un
préstamo a Iraq a ser devuelto en el futuro. La Cámara Alta determinó
también que este crédito de $10.000 millones USD podría ser perdonado si los
otros países acreedores de Iraq condonan sus deudas, contraídas con ellos
por el gobierno de Saddam Hussein.
En fin, que según los planes estadounidenses, el bloqueo de
doce años y la posterior matanza a la que fue sometido el pueblo iraquí por
la supuesta existencia de unas armas de exterminio masivo que nunca
aparecieron, será pagada por las víctimas y tal vez hasta por algunas de las
naciones que en un inicio se opusieron a la intervención.
Estados Unidos acaba de legitimar, nada menos que en la ONU,
su derecho a hacer y deshacer en el mundo lo que le venga en gana. De todas
formas, al final, serán otros quienes paguen los platos rotos. |