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EL DILEMA «SOCIALISMO O BARBARIE»
ES HOY MÁS VÁLIDO QUE NUNCA
Adolfo Sánchez Vázquez presentó su nueva
obra A tiempo y destiempo, en Madrid.
El marxismo, teoría de la transformación que cobrará más
vigor, vaticina el filósofo.
«La mercantilización se extiende al arte, la ciencia y
la educación», dice a La Jornada
Armando G. Tejeda |
Madrid
Adolfo Sánchez
Vázquez ha expresado su pensamiento por medio de
diversos géneros; desde la poesía o el ensayo de
riguroso academicismo hasta la crítica literaria. Su
nuevo libro, A tiempo y destiempo, publicado por
el Fondo de Cultura Económica (FCE), reúne los escritos
esenciales de este pensador español, afincado en México
desde que la Guerra Civil lo condenó al exilio.
A sus 88 años y luego
de más de medio siglo dedicado a la enseñanza, el
filósofo sostiene que ante la agudización progresiva de
los «males del capitalismo», la razón de ser del
marxismo, «al ser una teoría de transformación del
mundo, permanece más vigente que nunca».
Sánchez Vázquez nació
en la ciudad andaluza de Algeciras en 1915, si bien a
los 23 años se convirtió en uno más de los centenares de
miles de españoles transterrados tras la imposición del
régimen fascista de Francisco Franco. Su destino fue
México, donde fue posible desarrollar su obra filosófica
y literaria, al tiempo que compartía sus conocimientos
en la cátedra de la Universidad Nacional Autónoma de
México (UNAM) o en los numerosos libros que ha
publicado.
A tiempo y destiempo
es una recopilación de ensayos que reúne los escritos y
temas esenciales de Sánchez Vázquez, con la que, en sus
palabras, «se trata de dar una visión de conjunto de mi
obra». El libro se presentó este miércoles en la Casa de
América de Madrid, durante un diálogo del autor con los
intelectuales españoles Javier Pradera, Antonio Muñoz
Molina y Javier Muguerza.
Por una sociedad más
justa
En entrevista con
La Jornada, Adolfo Sánchez Vázquez explicó que para
entender su pensamiento resulta esencial referirse a la
teoría marxista, como base de sus ideas filosóficas,
estéticas y políticas. «Me refiero al marxismo que
intentaba romper con el marxismo dominante, es decir,
es un marxismo muy crítico, abierto y renovado. El
marxismo oficial o soviético era, a mi juicio, una
deformación del pensamiento originario de Marx, que en
la dominación de la Unión Soviética no era una teoría o
una filosofía, sino una ideología para justificar el
régimen existente.
«Por eso creo que
será muy difícil retornar a ese marxismo teórico, puesto
que se ha desacreditado en la medida en que era la
ideología de un sistema que pasaba por ser socialista,
pero que era un falso socialismo. De manera que hoy no
se puede reivindicar ya ni ese socialismo falso ni esa
ideología supuestamente marxista. Pero también creo que
el marxismo, como teoría de la transformación del mundo,
sigue siendo un pensamiento vigente, independientemente
del declive que ha sufrido en tiempos recientes por el
descrédito mismo que inspiraba ese sistema de
seudomarxismo.»
El también autor de
Conciencia y realidad en la obra de arte añadió
que «el marxismo sigue siendo válido, porque ese
pensamiento surgió justamente para denunciar el sistema
capitalista y sus males. La razón de ser y la idea que
originó el nacimiento del marxismo sigue siendo válida
porque el capitalismo no ha hecho más que agudizar sus
males, la tendencia a mercantilizar todo ratifica una de
las ideas básicas del Manifiesto Comunista, en el
que se sostiene que esta mercantilización se extiende
inclusive a lo que se considera más elevado, noble y
espiritual del ser humano, como el arte, la ciencia o la
educación», afirmó.
Sánchez Vázquez
considera que otra idea esencial de Marx permanece viva:
«La suma de la emancipación para llegar a formar una
sociedad en la que el hombre deje de ser instrumento o
medio, para convertirse en un fin en sí mismo y se
libere de la explotación y la dominación. La creación de
esta sociedad más justa y más libre sigue siendo un
objetivo tan válido o más que en tiempos de Marx, puesto
que esta mercantilización creciente nos lleva a la
catástrofe, porque pone en cuestión la dignidad del ser
humano; pero elevar y salvar la dignidad del ser humano
solo se puede lograr con la construcción de un tipo de
sociedad en el que la mercantilización deje de ser el
factor dominante».
Del destierro al
transtierro
La opción o «salida
del túnel» que vislumbra Sánchez Vázquez se encuentra en
«las movilizaciones a escala mundial que hemos visto en
los años recientes, que necesariamente llevarán a la
búsqueda de una alternativa, ya que en ello está en
juego no solo el destino de la clase oprimida, sino el
destino mismo de la humanidad; es decir, si el
desarrollo del capitalismo y su carácter destructivo se
prolongan se pondrá en juego la supervivencia misma de
la humanidad. El viejo dilema que formularon Marx y Rosa
de Luxemburgo de 'socialismo o barbarie' es hoy más
válido que nunca, por eso si los hombres no toman
conciencia de la necesidad de una alternativa, si no se
organizan y no actúan podríamos tener justamente una
barbarie en un grado inimaginable, como un cataclismo
ecológico, un holocausto nuclear o un caos genético
incontrolable. Por todas estas razones la alternativa al
capitalismo —llámese socialismo o como sea— es más
necesaria y deseable que nunca, pero solo llegará si se
lucha por ella y los hombres se organizan».
En su nuevo libro
vuelve a debatir entre la condición de desterrado
y transterrado, ya que su tesis es que «al cabo
de largos años hay una transformación de destierro en
transtierro».
El profesor emérito
de la UNAM reflexiona sobre México y su eterno debate
sobre la identidad, pues «la identidad del mexicano,
como la de cualquier pueblo, está sujeta al cambio
histórico y social, pero hay rasgos que se mantienen. El
pueblo mexicano, que ha sufrido tanto y durante tantos
siglos, mantiene una identidad que se vincula a un
nacionalismo en sentido positivo, ese que permanece
frente a la exclusión, la hegemonía y el dominio».
Sánchez Vázquez
sostiene que «México tiene problemas seculares, como la
desigualdad, la miseria o las injusticias sociales. Si
comparamos el México de hoy con el de antes de 1968,
podemos ver avances positivos en el terreno político,
más que en lo económico y social. Por eso creo que los
indígenas tendrán que organizarse y en este sentido hay
que registrar como un hecho muy positivo el movimiento
zapatista».
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