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El
doble voto de EE. UU. contra Cuba
¿QUIÉN VOTA POR LAS ISLAS MARSHALL?
Carmen
Esquivel|
Argentina
Argenpress
Por
cuarto año consecutivo un voto a nombre de las Islas
Marshall acompaña a EE.UU. a Israel en su solitaria
campaña por justificar el bloqueo y la guerra económica
contra el pueblo cubano. ¿Significa realmente ese voto
la voluntad de un pequeño estado o es la expresión de
una situación colonial manipulada a distancia por el
Departamento de Estado?
Las Marshall estuvieron bajo la administración de Japón
desde 1914 hasta 1944, cuando tras una sangrienta y
prolongada guerra con las tropas niponas, EE. UU. logró
apoderarse de ellas y convertirlas en una especie de
neocolonia, bajo un estatus de 'Libre Asociación'.
Perdidas en medio del Pacífico, muy poco se conocía de
ellas hasta que en las décadas del 40 y el 50 alcanzaron
'notoriedad' por las casi 70 pruebas nucleares llevadas
a cabo por Washington en los atolones de Bikini y
Enewetok.
Debido a las presiones de la comunidad internacional,
los ensayos se suspendieron, pero ambas zonas fueron
declaradas inhabitables por un período de 10 mil años,
ya que el material nuclear envenenó las aguas y
convirtió la región en la de mayor contaminación
radiactiva del mundo.
El archipiélago de las Marshall, de apenas 60 mil
habitantes y 180 kilómetros cuadrados, comprende 29
atolones bajos y cinco islas altas. La mayor parte del
territorio está deshabitado y el 60 por ciento de la
población se concentra en Majuro, la capital.
Antes de la ocupación estadounidense, el atolón de
Kwajalein era también otro de los más poblados, pero
Washington logró, mediante presiones, que en los
Acuerdos de Libre Asociación se declarara la zona como
una base militar, con lo que expulsó a los nativos y
prohibió el acceso de civiles.
En 1961 Kwajalein se convirtió en polígono del Pacífico
para los Misiles Balísticos Intercontinentales y en la
década del 80 los mandos estadounidenses dispusieron que
el atolón fuera la zona de prueba para los nuevos
misiles MX.
La polémica sobre la utilización de las islas con fines
bélicos, resurgió en 1995 cuando el gobierno local
anunció sus intenciones de permitir la creación de un
depósito de residuos nucleares en el atolón de Bikini,
como una vía de salvación económica para el país. Sin
embargo, las protestas de los grupos ambientalistas
impidieron la construcción allí del basurero nuclear.
Merced a los convenios de 'Libre Asociación', las Islas
Marshall han sido obligadas también a dejar su defensa,
seguridad y política exterior en manos de EE. UU. y un
Alto Comisionado norteamericano es quien decide allí
esos asuntos.
Un país que carece de un ejército para defenderse, que
tiene que delegar en otro la garantía de su seguridad y
que, por si fuera poco, pierde la soberanía en sus
principales decisiones de política exterior, no tiene en
absoluto capacidad de decidir por sí mismo, aunque desde
1990 está reconocido por la ONU.
Por esta razón se puede decir con toda seguridad
que el voto emitido por las Islas Marshall en la
Asamblea General de la ONU el pasado 4 de noviembre [a
favor del bloqueo estadounidense a Cuba], no es más que
un doble voto estadounidense para tratar de elevar a
tres su exigua compañía en una injusta política que
recibió el abrumador rechazo de 179 países. |