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Presentan en el estado español el libro
de El Camaján
DENUNCIAN LA
FINANCIACIÓN DEL GOBIERNO ESPAÑOL A «DISIDENTES» CUBANOS
José
Daniel Fierro|
Madrid
Rebelión
Durante algo más de
una semana los periodistas cubanos Arleen Rodríguez y
Lázaro Barredo, han presentado su libro, El Camaján,
por varias ciudades españolas.
Arleen Rodríguez es editora de la revista
Tricontinental y Lázaro Barredo, además de
periodista, es diputado de la Asamblea Nacional de Cuba,
y miembro de la Comisión de Asuntos Exteriores de esta
institución.
En las diferentes presentaciones, los periodistas han
denunciado la complicidad de determinados gobiernos en
la financiación de los grupos de la disidencia cubana y
el enriquecimiento personal como única motivación de los
individuos que componen estos grupos. Este es el caso de
Elizardo Sánchez, protagonista del libro El Camaján.
En el caso español, el libro recoge un documento de la
Agencia Española de Cooperación Internacional, donde se
certifica que «el 28 de noviembre de 2001, el Ministerio
de Asuntos Exteriores de España, a través de la Agencia
Española de Cooperación Internacional, le otorgó 50 000
dólares [43 250 euros] a Elizardo Sánchez» para el
fomento de la contrarrevolución en Cuba.
Los periodistas finalizan su gira por el estado español
hoy viernes.
Rebelión ha tenido la oportunidad de
entrevistarles.
¿Cómo surge el libro?
Arleen Rodríguez (AR). A mediados de este año
se presentó el libro Los Disidentes, que recoge
las entrevistas de 12 personas de la seguridad cubana
que se infiltraron en grupos de la oposición. Estas
personas cuentan cómo se financiaban estos grupos, cómo
trabajaban, quiénes les daban las orientaciones,
etcétera.
De la persona que más se habla en este libro es,
probablemente, de Elizardo Sánchez. Pero Elizardo no
estaba entre los 12 y tampoco fue de los 75 detenidos.
Esta circunstancia nos hizo indagar sobre la
personalidad de este individuo. En un principio,
trabajamos cada uno por nuestra cuenta. Lázaro tenía
mucho trabajo adelantado porque a principios de los 90,
como parte de su labor como diputado, había realizado un
seguimiento de todo lo que se publicaba en el exterior
sobre los disidentes y de todas las declaraciones de
estos.
Cuando indagamos más a fondo, nos encontramos con que
Elizardo trabajaba para la Seguridad del Estado. Pedimos
entonces una autorización para publicar la información
que teníamos sobre él. En ese momento nos dimos cuenta
de que había que escribir con cierta rapidez al ser una
noticia de tanto alcance. No es noticia, por ejemplo,
que los EE.UU. financien por ley a la disidencia en
Cuba, pero encontramos que había otros gobiernos que
mantenían relaciones oficiales con Cuba y que, sin
embargo, aparecían en los documentos y en las cartas de
Elizardo, financiando a estos grupos. La idea en un
primer momento fue la de hacer un trabajo periodístico,
pero había demasiados documentos y creímos necesario
darlos a conocer. Decidimos entonces hacer un libro que
recogiera nuestro trabajo de investigación y las
valiosas pruebas a las que tuvimos acceso.
¿Qué hay detrás de estos grupos opositores?
Lázaro Barredo (LB). Cuando escribí el libro
El Chairman soy yo, sobre Mas Canosa, estuve más
de tres años realizando el trabajo de investigación
junto con otro compañero. Hicimos más de 300 entrevistas
a personas de Miami. Tuvimos acceso al archivo de
documentos desclasificados de Washington y también al de
la Seguridad cubana. Entonces conocimos la existencia de
documento Santa Fe I (de 1998). En el mismo se dice que
en la época de Reagan se planteó una directiva de
seguridad nacional (Nº 77) que tiene un ramal (Proyecto
de Democracia para Cuba) donde se articula una
plataforma de financiación para cualquier grupo o método
que apoye la disidencia en Cuba. Desde 1997 hasta
finales del año 2002, se han entregado por esta vía más
de 30 millones de dólares. En estos momentos está
pendiente la aprobación del proyecto de los
presupuestos. En este proyecto se contempla una partida
de 7 millones de dólares para la disidencia en Cuba, y
ya la Administración Bush ha asegurado que para el año
que viene esa partida se aumentará hasta los 9 millones
de dólares.
Lo que quiero decir es que en todo momento, de lo único
que se habla en las filas de la disidencia es de dinero.
En el libro se pueden leer cartas de Elizardo pidiendo
dinero a Miami, pidiendo dinero a Washington, pidiendo
dinero a España, a Francia...
¿Cómo se inicia la «colaboración» entre Elizardo
Sánchez y la Seguridad cubana?
(LB). En diciembre de 1997, este hombre
empieza a pedir insistentemente a los órganos de la
Seguridad cubana un contacto, hasta que finalmente lo
consigue. Eso genera, en un primer momento, un gran
dilema para la dirección de la Seguridad debido al
perfil del personaje. Se consideró incluso que estuviera
cumpliendo un encargo de la CIA, con la cual se sabía
que desde la década de los 80 había tenido contactos.
Elizardo pidió algunas garantías, que no fueron
concedidas, a pesar de lo cual él se decidió a colaborar
voluntariamente. Elizardo proporcionó multitud de
informes y documentos muy valiosos sobre la disidencia
interna y sobre la FNCA. Los documentos aportados
implicaban, en la financiación de los grupos disidentes,
no solo al gobierno de los EE.UU. y a los grupos
extremistas de Miami, también al gobierno español, a
través de la Agencia Española de Cooperación
Internacional (AECI), al gobierno de Francia y al de
Noruega. Además de numerosos premios que se le
concedieron y que entraron a formar parte de su
financiación.
En el año 2002 los contactos se van haciendo cada vez
más esporádicos. En julio de ese año Elizardo realiza
unas declaraciones en las que pide a la administración
Bush que se acabe de una vez por todas con la Revolución
cubana. En septiembre se da por perdido,
definitivamente, el contacto. Eso permite que la
Seguridad cubana nos autorizara a publicar el material
referente a Elizardo cuando se lo solicitamos. Esta
circunstancia (el cambio de actitud de Elizardo) vino
motivada por la llegada a La Habana del nuevo director
de la SINA, James Cason.
¿Cuáles fueron las reacciones tras la aparición del
libro?
(LB). Cuando sacamos el libro, las primeras
declaraciones de Elizardo fueron para negar todas las
pruebas que presentábamos, para decir que eran una
infamia. Que la foto donde aparece él recibiendo una
medalla, fue quizás en una ocasión ―en el aeropuerto― en
que un agente le colocó un bolígrafo en el bolsillo y no
una condecoración. Que podía ser un doble suyo, pero que
en cualquier caso no recordaba ese momento. En similares
términos se manifestó el resto de la disidencia. Osvaldo
Payá declaró que cuando no hay nada más que decir, se
recurre a la infamia y se miente sobre lo más abominable
que es decir que alguien trabaja para la Seguridad del
Estado. Vladimiro Roca aseguró no creer una palabra y
mostró su apoyo a Elizardo.
Dejamos entonces transcurrir unos días, antes de
presentar una nueva prueba. De modo que la gente tuviera
más elementos de juicio. Esta prueba era un video de
ocho minutos donde se ve claramente el momento, el acto,
en el que se le impone la condecoración por la labor
desarrollada en apoyo a la Seguridad nacional. Cuando
presentamos este video ante la prensa internacional en
Cuba, la agencia France Press se puso en contacto con él
para conocer su explicación. Elizardo dijo entonces que
probablemente fue algo que le prepararon, que le echaron
alguna sustancia psicotrópica en alguna bebida, y que
por eso aparece él hablando con los órganos de la
Seguridad cubana. Aunque el video pone al desnudo la
falsedad de estas afirmaciones. También dijo que en Cuba
hay muchas cajas con medallas y que se dan a cualquiera.
A partir de ese momento Elizardo decide reconocer que
había tenido unos 20 encuentros con la Seguridad, pero
que nunca facilitó información alguna, que su única
intención era interesarse por la suerte de los
prisioneros políticos.
Osvaldo Payá hace entonces una declaración de apoyo, en
la que dice que si en el pasado Elizardo fue agente de
la Seguridad, ahora ya no lo era y que por tanto era
bienvenido en las filas de la disidencia.
(AR). Este cambio de actitud entre la disidencia,
que tradicionalmente siempre andaban peleando entre
ellos, viene motivado por la llegada de James Cason a La
Habana. Tras desembarcar, Cason expresó públicamente que
traía la orden de Washington de unir a todos los grupos
disidentes. De acuerdo con esto, y a pesar de los
grandes desacuerdos que existían, los disidentes han
cerrado filas en torno a Elizardo.
El libro levantó una tormenta de insultos y
descalificaciones sobre sus autores. ¿Cómo valoran
personalmente su trabajo?
(LB). En nuestro libro no culpamos ni
acusamos a nadie. Nosotros solo hemos intentado sacar
unas conclusiones a partir de determinados elementos y
documentación, y dejar que cada cual juzgue por su
cuenta.
Es un libro muy necesario. Para Cuba estos trabajos son
una prioridad, porque según dijo el Presidente de la NED,
los grupos disidentes podrían convertirse en partidos
políticos en la Cuba postcastrista. Y en febrero de 2002
el Herald publicó un reportaje con el titular:
«Llueven sobre Miami millones para el cambio en Cuba».
Hay que tener una cosa presente, dos meses y dos días
después del triunfo de la Revolución, en 1959, la Casa
Blanca redactó un documento en el que se comprometía a
acabar con el nuevo gobierno cubano. La causa de la
permanente agresión de EE.UU. hacia Cuba no se encuentra
ni en el marxismo, ni en el comunismo. Únicamente es la
pelea entre una política independentista y otra
anexionista. Lo que molesta a EE.UU. es que Cuba sea
independiente. Durante todos estos años la
administración estadounidense ha gastado más dinero en
fomentar la subversión de cualquier tipo, incluida la
armada, dentro y fuera de Cuba que el monto total
destinado a la ayuda al desarrollo para el conjunto de
todos los países de América Latina.
¿Hay un antes y un después desde la muerte, en 1997,
de Mas Canosa?
(AR). No. Lo que hay desde 1997 es el aumento
del protagonismo español. En este asunto, para nosotros
el protagonismo siempre está en Miami, pero para España
el protagonismo se inicia a partir de 1997.
(LB). Aznar visita Miami a finales del 95. Y
desde allí viaja a Centroamérica en el avión privado de
la FNCA. Es entonces cuando surge la idea de crear una
sucursal de la FNCA e intentar reproducir ese mismo
lobby en territorio español. Mas Canosa fue una de las
primeras figuras que Aznar recibe tras ser elegido
presidente del gobierno. También lo recibe el ministro
de Exteriores de entonces, Abel Matutes. En esos días,
El País entrevista a Mas Canosa, que agradece al
nuevo Presidente el haberlo recibido. Tras este, Al Gore
visita España. Y entonces vienen las declaraciones
públicas y el compromiso político del nuevo gobierno
español, de cambiar su política respecto a Cuba. Todo
esto tiene que ver con un documento que se gesta en
Washington y en Miami y que se materializa en la carta
escrita por Elizardo Sánchez en 1997.
En esta carta, fechada el 21 de marzo de 1997, Elizardo
Sánchez plasma las directivas del gobierno
estadounidense y del exilio de Miami. En la misiva,
Elizardo habla de la futura transición política en Cuba
y solicita del gobierno español («en tanto que
'referente europeo' de todo lo relacionado con Cuba»)
que realice «acciones prácticas concertadas» con la UE,
Canadá y los gobiernos más influyentes de América Latina
en cuanto a la situación de Cuba. Que exponga «al más
alto nivel» al gobierno de los EE.UU. la conveniencia de
«una transición gradual en Cuba y que ello supone el
imprescindible apoyo de la Casa Blanca». Igualmente le
solicita que proponga a una alta personalidad española,
«de reconocida autoridad y experiencia, que diseñe,
inicie y culmine las gestiones de mediación entre las
partes». |