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ESCUELA DE LADRONES VII
En crisis la construcción de
escuelas en Miami
Ketty Rodríguez
EL MIAMI HERALD
La construcción de nuevas escuelas en el sistema público
de Miami-Dade atraviesa por una crisis. Según una fuente
cercana al proceso, el ritmo de construcción de nuevos
planteles ha estado estancado en los últimos tres años;
según un funcionario escolar, el número de las que se
están edificando es tan bajo que debe ser
«penoso»
revelarlo.
A la vez, la
superpoblación escolar avanza, forzando que muchas
escuelas sean usadas hasta en un 200 por ciento de su
capacidad.
«Aunque
hay dinero disponible, muchos proyectos han permanecido
estancados y no se movieron en los últimos tres años»,
dijo la fuente, que pidió el anonimato.
«Es
increíble que con una demanda tan grande y con la
disposición de millones de dólares no se construyan
nuevas escuelas»,
dijo Frank Bolaños, miembro de la Junta Escolar.
«Es
una situación penosa y lamentable».
Después de mucho
indagar, El Nuevo Herald pudo conocer a última
hora que el sistema escolar está construyendo en estos
momentos dos escuelas nuevas: la secundaria John A.
Ferguson y la intermedia Lamar Louise Curry. Se espera
que ambas estén listas para abrir en el 2004. El resto
de los proyectos actualmente en curso son adiciones,
remodelaciones y reparaciones.
En Miami-Dade, el
tiempo que tarda una nueva escuela en ser programada,
diseñada y finalmente construida puede llegar a un
máximo de 5 años, lo que quiere decir que escuelas
planificadas en el 2003-2004 en el plan de construcción
quinquenal pueden estar listas en el 2009. Según datos
del sistema escolar, el tiempo que se invierte en la
edificación de una escuela primaria puede ser de 28
meses; una intermedia, 32 meses, y una secundaria, 48
meses.
A nivel nacional, el
promedio de tiempo del proceso para construir una
escuela es de alrededor de dos años.
Mientras, la escuela
primaria Leisure City es utilizada en un 211 por ciento,
porque teniendo capacidad para 866 estudiantes, acomoda
a 1,826. Lo mismo ocurre con la intermedia Highland Oaks,
usada en un 200 por ciento al recibir a 2,390 alumnos a
pesar de que su capacidad máxima es de 1,197.
Otro caso es de la
intermedia North Miami, que atiende a 1,805 en lugar de
901 usando en un 200 por ciento su capacidad física. La
matrícula del sistema escolar de Miami-Dade es de más de
363,000 estudiantes. Se calcula que cada año ingresan
entre 6,000 y 10,000 nuevos estudiantes.
«El
sistema de construcción del sistema escolar de Miami-Dade
es un fraude»,
dijo Paul Novack, miembro de la Junta Supervisora de
Tierras, organismo creado para vigilar los procesos de
compra de tierra y edificación de escuelas, tras los
escándalos de compra de terrenos a sobreprecio en 1999.
«El
sistema hace promesas de que va a construir nuevas
escuelas, malbarata el dinero y no edifica nuevos
colegios, y esto ha venido sucediendo en los últimos 10
años»,
agregó Novack, quien ha denunciado la existencia de
$1,000 millones en el presupuesto del departamento de
construcción, los que, al parecer, no han sido usados
apropiadamente.
«¿Cuál
es la excusa de tener dinero y no haberlo usado?»,
dijo el funcionario.
Nadie en el sistema
escolar ha negado la existencia de los $1,000 millones.
Los récords financieros así lo indican bajo el renglón
de «saldo».
Pero los funcionarios insisten en señalar que ese dinero
está «comprometido»
por ley para la realización de varios proyectos.
El panorama se
complica con la enmienda que obliga al estado a reducir
el número de alumnos por clase
—proceso
que debe completarse en los próximos 7 años—,
y la disposición estatal que exige la eliminación de
salones portátiles.
Presiones sutiles,
miedo y falta de compromiso son algunos de los factores
que impiden al departamento de construcción funcionar en
forma óptima, según una segunda fuente que también pidió
el anonimato por temor a represalias.
Lo que explica el
«caos»
existente dentro del área de construcción es la falta de
liderazgo dentro del departamento, indicó esta segunda
fuente.
«Hay
mucha burocracia innecesaria, hay intervenciones
políticas y la participación directa de algunos miembros
de la Junta que no siguen el plan quinquenal»,
afirmó la primera fuente.
Aparentemente hay
«una
batalla»
entre los empleados del departamento y algunos miembros
de la Junta que
«piden cosas»,
añadió la primera fuente, que no quiso elaborar sobre
este punto.
Por otra parte,
«nadie
es responsable de nada»
y la escuela se construye solo si hay
«alguien»
con «poder
que decida llevar a cabo el proyecto»,
dijo la segunda fuente.
Al parecer, toda la
responsabilidad recae en la Junta Escolar, quien en
definitiva --coincidieron las fuentes-- tiene la
prerrogativa de cambiar las prioridades y hacer que se
cumpla o no lo dispuesto en el plan.
Para el año
2003-2004, el sistema escolar tiene presupuestado en su
plan quinquenal más de $123 millones para adiciones,
conversiones de escuelas y nuevas construcciones. Por
escrito aparece un total de 38 proyectos (9 adiciones,
tres conversiones de escuelas de primaria a intermedia y
la construcción de seis primarias, siete intermedias,
seis secundarias y siete centros de enseñanza).
Hay otras ocho
escuelas programadas, pero no tienen fondos asignados.
Otros $120 millones
son para mantenimiento, reparación y renovación de
estructuras escolares.
«Hay
escuelas que han estado presupuestadas desde hace años,
pero que hasta ahora no han sido construidas. ¿De qué
vale que se asigne el dinero sino se edifica el colegio?»,
comentó Damaris Pérez, del sindicato de maestros TRAC.
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