La Jiribilla | Nro. 133
Bienvenidos a LA JIRIBILLA

DOSSIER
EL GRAN ZOO
NOTAS AL FASCISMO

PUEBLO MOCHO

CARTELERA

LIBRO DIGITAL

•  GALERÍA

LA OPINIÓN
LA CARICATURA
LA CRÓNICA
CALLE DEL OBISPO
MEMORIAS
APRENDE
PÍO TAI
EL CUENTO
POR EMAIL
LA MIRADA
EN PROSCENIO
LA BUTACA
FILMINUTOS
LA FUENTE VIVA
PALABRA VIVA
NÚMEROS ANTERIORES
Otros enlaces
Mapa del Sitio


RECIBIR LAS
ACTUALIZACIONES
POR CORREO
ELECTRÓNICO
Click AQUÍ

 

Ernesto Cardenal y el uso de la
historia en su poesía
 
La contribución cardenaliana, al utilizar la historia como elemento primordial en su obra, ha sido y es hacer de su trabajo literario una herramienta de cambio a través de la muestra de la realidad histórica donde el mismo autor participa como agente consciente y comprometido con el discurso poético.


Juan Carlos Martínez Hofmann | Canadá

 

En el presente trabajo, muy brevemente, me referiré al uso que Ernesto Cardenal hace de la historia en su poesía. Primero que nada debo señalar que esta lectura de la obra del poeta nicaragüense la propongo teniendo en cuenta que «entender humanamente algo no es meramente aprehenderlo como es, sino como es para nosotros y como podría ser para nosotros», como dice el filósofo español Ortiz-Osés (126).

Ahora bien, según Jean Franco en los años 60 los escritores se dieron cuenta de que la historia se había transformado de ser una estructura estable a ser un área problemática. Lo más importante fue tomar conciencia de que la historia no era la fiel muestra de una realidad pasada, sino más bien a través de discursos poderosos, proveniente de sectores que detentaban el poder, había sido distorsionada o acallada («From Modernization...» 288).

Así vemos que algunos escritores, no solo desde los ‘60, se insertan en la realidad del continente usando la historia como un elemento primordial y no como un elemento anecdótico.(1) Algunos escritores trabajando con temas históricos pretenden romper con el sistema de encubrimiento de la realidad impuesto. La relación historia-literatura servirá para «explicar algunas cosas» como dice Neruda, cosas que se quieren acallar o que pasen al olvido.

Aquí es necesario recordar que Martí en su conocido artículo Nuestra América ya hace un llamado a buscar las raíces del continente en su propia historia no en la historia de los griegos que él coloca como ejemplo. Lo que se pretende es iniciar un proceso de autodescubrimiento reflexivo de nuestra identidad como continente subdesarrollado (Maturo, «Sobre reintegración...» 13).

Ernesto Cardenal después de estudiar en EE. UU. y descubrir a Ezra Pound, comienza a interesarse en la historia del continente, pero era «la visión de América desde el ojo foráneo» (Cuadra, «Prólogo» 12). De esa época son sus poemas que hacen referencia a Drake, Raleigh y muchos otros extranjeros en Centroamérica. Pero en la segunda mitad de los ‘50 Cardenal comienza a verse enfrentado a su continente y sus problemas, por eso él vuelve la mirada a la historia, pasada y presente, a los discursos (textos) de los victoriosos, realizando una relectura de ellos, ahora, a través de los ojos de los vencidos. Cardenal se asume como ente histórico ya que, «the writer as human being is himself a product of history, of time and place. As a member of society, he belongs to a certain class and he is inevitably a participant in the class struggle of his times» (Thiong'o, «Writers in Politics» 72). Es en 1960 cuando Hora 0 es publicado que vemos que el discurso lírico deviene protesta contra una condición social que el autor experimenta como adversa y represiva. El poeta expresa su rebeldía ante una realidad histórica hostil y da a conocer el deseo de que el mundo que lo rodea sea diferente. Es desde aquí que Cardenal nos va a mostrar una poesía muy interrelacionada a la realidad histórica o a acontecimientos históricos concretos.

El poeta en sus poemarios se pone frente a la historia concreta y la representa y reinterpreta, pero al hacerlo, el poeta se integra a la misma, integra su historia, de acuerdo a su propia y personal visión de mundo, de acuerdo a su ideología. (2)

Teniendo en cuenta lo anterior me referiré, ahora, a tres funciones que veo en la poesía de Cardenal cuando él utiliza la historia en el discurso lírico. Así la historia se hace presente en Cardenal para: a) denunciar las injusticias sociales, políticas y culturales que han sufrido los pueblos americanos desde la llegada del conquistador europeo; b) para mostrar que, si bien el sistema social injusto es el que prevalece, hay, sin embargo, posibilidad de cambiarlo a través de luchas sociales; y c) mostrar la posibilidad de crear un sistema socioeconómico justo donde la dignidad del ser humano sea recuperada terminándose así con el sistema explotador actual. Estas funciones no las podemos aislar ni darles un lineamiento preestablecido, sino más bien se observa una yuxtaposición de ellas, que forman el discurso lírico todo. Permítanme ahondar en cada una de las funciones:

A) Denuncia del sistema social injusto. Como he dicho, Cardenal parte de hechos histórico-culturales que le permiten situar el tema. Él va a usar la historia, pasada y presente, realizando una relectura de la historia oficial —entiendo esta como una visión conservadora y colonizada de analizar y juzgar los acontecimientos del continente— para entregar al lector una reescritura de la misma. (3)

El historiador inglés Edward Carr ha dicho: «the function of the historian», nosotros hablamos de poeta, «is neither to love the past nor to emancipate himself from the past, but to master and understand it as the key to understanding of the present» (29). Este comprender el presente está basado en que en los poemas Cardenal va a redescubrir(nos) un mundo histórico asignando valores, interpretando, comentando y reflexionando sobre el pasado. En el discurso lírico vemos un diálogo crítico con el pasado, el cual posee, generalmente, connotaciones negativas y que estas han continuado subsistiendo en el presente. Así el presente, a partir de un pasado, es visto negativamente y es necesario cambiarlo.

Los poemas se convierten en una denuncia social producto de ver la historia tras una vigilante y subjetiva selección de textos que se nos entrega en el discurso lírico. Un punto importante es comprender que los discursos históricos utilizados por Cardenal, él lo sabe muy bien, no hablan por sí solos, sino que dependen en gran parte del autor quien, ideológicamente, les asigna un significado de acuerdo a la reescritura que busca presentar a sus lectores. Debemos saber que el poeta no nos está reflejando la realidad como tal, sino que él está creando otra partiendo de la interpretación que él hace, como autor, de los distintos textos que él selecciona y poetiza.(4) Cardenal al reinterpretar la historia en su poesía, está haciendo que sus lectores dirijan su mirada a una nueva interpretación y ordenación, que él propone, de los acontecimientos  históricos mostrados. Esto lo ha señalado Hayden White con respecto al discurso histórico: «... the historical narrative does not reproduce the events it describes; it tells us in what direction to think about the events and charges our thought about the events with different emotional valences. The historical narrative does not image the things it indicates; it calls to mind images of things it indicate in the same way that a metaphor does» («Historical Text... » 52).

Esta reinterpretación de texto hecha por Cardenal, persigue mirar la historia del continente y del pueblo, desde su propia perspectiva, cortando los lazos dependientes y colonizados de las historias europeizantes donde la mayoría de los habitantes del territorio desaparecen o son caracterizados como protagonistas de actos negativos (Carrera Damas 187). Cardenal busca ampliar la historia «real» enfrentando a los lectores a posibles realidades que son más necesarias, según él.

B) Posibilidad de cambio social. El presente negativo, al cual hacía referencia anteriormente, no siempre será visto como algo negativo. La poesía también nos muestra posibilidades de cambiar la situación social desmintiendo la historia oficial. En Cardenal estos momentos históricos toman, la mayoría de las veces, connotaciones revolucionarias como única posibilidad de cambio. El pueblo oprimido, algunas veces, puede revertir, en ciertos momentos históricos la situación opresiva. Así vemos que escribiendo y mostrando la historia desde otra perspectiva, desde la visión de los vencidos estos se convierten en sujetos históricos y no en solo objetos como usualmente sucede.

Cardenal aquí revierte la historia, produce historia, revelando que las clases desposeídas tienen su propia historia que es necesario rescatar de ese olvido impuesto. Esta es la única forma en que el pueblo pueda valorarse a sí mismo.

C) Creación de un sistema social justo. El diálogo crítico sobre el pasado-presente Cardenal lo proyecta a un futuro esperanzado.

Para transformar el estado actual de las cosas es necesario, siguiendo el pensamiento de Marx en la famosa tesis once de Feuerbach, no solo ver o juzgar la situación, sino que el deber es transformarla (10). Aquí Cardenal nos muestra un mundo utópico, entendido este como un futuro realizable o posible, ya que como dice Ernest Bloch «partiendo de la historia, se dice, no es posible aprender más que eso, que aún nada se ha aprendido de ella jamás; pero de la esperanza corregida, ya no puesta en reyes y tribunos, de esa ciertamente sí se ha aprendido siempre» (La utopía... 20). Vemos en el poeta que la voz esperanzadora estará dirigida a los que luchan por los cambios sociales. La esperanza, la acción social, persigue como objetivo la liberación, la justicia de todos para todos.

Teniendo presente estas tres funciones, Cardenal nos invita, como lectores, a entrar en un diálogo con la historia reinterpretada. Los poemas cardenalianos se convierten en palimpsestos en los que debemos buscar en la escritura otras escrituras que permitan recuperar y reconstruir la historia nueva que nos es tan necesaria. Cardenal busca que volvamos la mirada al «otro» que ha sido relegado en el discurso poderoso, el ’pueblo’ de los pobres (mestizos, zambos, indios, negros) que mira todo el proceso desde afuera» (Dussel 215) y que desde esta mirada nos enfrentemos con el mundo que nos rodea.

Concluyendo quisiera decir citando a Francisco Miró Quesada que:

«La historia de nuestros pueblos se distingue por haber sido encauzada dentro de determinados proyectos cuya meta era la creación de determinado tipo de sociedad, proyectos que han fracasado, causando caos, desconcierto y descorazonamiento, facilitando, por eso, el avance del imperialismo y de la cultura de dominación. Para evitar un nuevo fracaso, debemos estudiar estos modelos, debemos evitar los errores del pasado y apuntar hacia una meta que sea la construcción de una sociedad realmente libre y soberana en donde podamos realizarnos plenamente como seres humanos.

Al seguir este camino, el latinoamericano descubre que el ser de los demás pueblos marginalizados que han sufrido los embates de la conquista, primero, y del imperialismo económico y cultural después, es el mismo que el suyo.

Dentro de circunstancias diferentes, con variaciones de detalle y matizaciones locales, los pueblos del Tercer Mundo tienen todos el mismo problema: su ser les ha sido regateado, han sido considerados inferiores por la soberbia occidental, han sido utilizados como instrumentos, han sido explotados como si fueran recursos naturales». (275)

Reparamos así en que el poeta a partir de su creación poético-histórica busca romper con la perpetuación de los proyectos impuestos desde la llegada de los europeos, hasta, finalmente, mostrarnos que es posible la creación de una nueva sociedad donde las relaciones de explotación y represión sean un mal recuerdo. También los poemas cardenalianos son un testimonio que las adversidades se pueden superar tomando conciencia de que el cambio es necesario y posible.

La constante referencia al pasado y al presente en la obra poética permite que los lectores reflexionemos, como ya dije, acerca de la historia, pero lo que es más importante es que esta reflexión crítica debe permitirnos tomar conciencia de que participamos, vivimos, y no podemos sustraernos de ella. También debemos reconocer que los momentos históricos poetizados son nuestros propios momentos históricos, como partícipes de una tradición compartida con la humanidad teniendo en cuenta nuestra propia historicidad personal.(5)

En definitiva, la historia en Cardenal está siempre presente como memoria crítica y consciente de su (y nuestro) entorno histórico-cultural enajenado.

Quisiera terminar leyendo unos versos de Cardenal del poemario El estrecho dudoso, estos reflejan muy bien lo que Cardenal hace con la historia.

«De quinientos cincuenta que pasaron con Cortés no quedan vivos más que cinco en toda la Nueva España.

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Ahora sólo cinco están vivos, muy viejos y enfermos,

y lo peor de todo, muy pobres, cargados de hijos,

y con hijas por casar, y nietos, y poca renta,

sin dinero para ir a Castilla a reclamar.

Y ninguno de sus nombres los escribió Gomara,

ni el doctor Illescas, ni los otros cronistas.

Sólo del Marqués Cortés hablan los libros.

Él fue el único que descubrió y conquistó todo

y todos los demás capitanes no cuentan para nada. »

Para seguir versos más adelante,

«El viejo ha vuelto a leer otra vez esas crónicas

y ve que no cuentan nada de lo que pasó en Nueva España.

Están llenas de mentiras. Ensalzan a unos capitanes

y rebajan a otros. Dicen que estuvieron en las conquistas

los que no estuvieron en ellas. Entonces coge la pluma

y empieza otra vez a escribir, sin elegancia,

sin policía, sin razones hermoseadas ni retórica,

. . .

Porque el agraciado componer es decir la verdad.

Aunque tal vez no haga sino gastar papel y tinta...

. . .

Pero escribe también para sus hijos y sus nietos,

para que sepan que él vino a conquistar estas tierras.

Su historia si se imprime verán que es verdadera.

¡Y ahora que lo escribe se le representa todo

delante de los ojos como si fuera ayer que pasó!

Irá escribiendo con su pluma, despacio, despacio,

corrigiendo los errores con cuidado, como el piloto

que va descubriendo las costas, echando la sonda...» (133, 137)

La gran importancia de la obra de Cardenal está en la reinterpretación y representación que él hace de la historia del continente, del ser humano de carne y hueso que «lucha, sufre, goza y sueña» (Sánchez Vázquez 36). La contribución cardenaliana, al utilizar la historia como elemento primordial en su obra, ha sido y es hacer de su trabajo literario una herramienta de cambio a través de la muestra de la realidad histórica donde el mismo autor participa como agente consciente y comprometido con el discurso poético. Esto ha sido expresado por García Márquez, citado por Ellis, de la siguiente manera: «yo creo que la contribución política del escritor es no evadirse ni de sus convicciones ni de la realidad, sino ayudar a que a través de su obra, el lector entienda mejor cuál es la realidad política y social de su país o de su continente, de sus sociedad y creo que ésa es una labor política positiva e importante y creo que ésa es la función política del escritor». (51)

Vemos claramente que Cardenal en su obra ha cumplido cabalmente con esta función.

Notas:

1 Véase Ellis en el capítulo «La realidad histórica y la teoría literaria hispanoamericana» (37-54), de su estudio sobre Nicolás Guillén.

2 Véase Paz, «El poeta habla de las cosas que son suyas y de su mundo, aun cuando nos hable de otros mundos... El poeta no escapa a la historia, incluso cuando la niega o la ignora. Sus experiencias más concretas o personales se transforman en palabras sociales, históricas» (189).

3 Al hacer referencia a la historia oficial, siguiendo el discurso poético cardenaliano, no me remito a discursos, textos, provenientes solo de la «historiografía». En este trabajo también considero «oficial» los discursos provenientes de prismas colonialistas y/o colonizados, —retomando a Martí, esa conciencia que todavía no es y que debe despertar para buscar su propio camino—, entendiendo por esto cualquier discurso que busca la permanencia del sistema económico-político imperante. Por lo tanto, historiografía oficial adquiere una connotación de discurso salido desde la visión de los vencedores, de los detentores del poder político y económico, como también social.


4 Volviendo a Carr:
«it used to be said that facts speak for themselves. This is, of course, untrue. The facts speak only when the historian», en nuestro caso Cardenal, «call on them: it is he who decides to which facts to give the floor, and in what order or context» (9).

5 Cf. Louis A. Montrose:
«..., to speak today of an historical criticism must be to recognize that not only the poet but also the critic exists in history; that the texts of each are inscriptions of history; and that our comprehension, representation, interpretation of the texts of the past always proceeds by a mixture of estrangement and appropriation... » (24)

......................................................................................................

PÁGINA PRINCIPAL
DOSSIER
 
| el GRAN ZOO  | PUEBLO MOCHO | CARTELERA
POR AUTORES | LIBRO DIGITAL 
Otros Enlaces
| Mapa del Sitio | Correo-Electrónico
Actualizaciones por Correo Electrónico

SUBIR



© La Jiribilla. La Habana. 2003
 IE-800X600