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IMPEDIRNOS IR A CUBA
ES IMPEDIRNOS LA VERDAD
Escribo sobre la realidad de Cuba porque mantenerme la
verdad callada, sería un delito; un crimen que el
gobierno estadounidense comete a diario en sus
periódicos, radios y televisores. Ver Cuba con mis
propios ojos fue ver la deshonra del país en el que
vivo.
Oriel
María Siu * |
Los Ángeles
¡Qué cosas! Cuba, que
es un país atacado, bloqueado, embargado, invadido,
difamado, desacreditado, y hasta olvidado, ha logrado a
través de su Revolución, cambios sociales mucho más
avanzados y fructuosos que EE. UU.; el país con más
recursos y riquezas del mundo (recursos y riquezas
obtenidas por explotar a otros, pero al fin y al cabo,
recursos y riquezas). Cuba, con su bolsillo pobre y
mísero, pero con su gente rica en educación, ha
alcanzado un sistema que beneficia a «la gente»,
y no a corporaciones gringas ni europeas que se
enriquecen a causa de tener por todo el mundo a
trabajadores mal pagados, explotados, y esclavizados. El
capitalismo ha plagado el aire de las calles de EE. UU.
y millones de otras más con materialismo, guerras,
contaminación económica, intereses inhumanos, y con
medios de comunicación vendidos y comprados. Ir a Cuba y
respirar su aire fue respirar Libertad.
Escribo sobre la
realidad de Cuba porque mantenerme la verdad callada,
sería un delito; un crimen que el gobierno
estadounidense comete a diario en sus periódicos, radios
y televisores. Ver Cuba con mis propios ojos fue ver la
deshonra del país en el que vivo; un país que tiene que
mantenernos callados, ignorantes y ciegos a los alcances
del socialismo cubano por no causarle daño a los
bolsillos de las corporaciones multibillonarias
norteamericanas. Ver Cuba fue ver educación, el cuidado
del medio ambiente, revolución diaria y continua,
antimperialismo, cultura, arte y los ideales vivos del
gran y siempre recordado Che. El gobierno cubano no
bombardea a su gente con imágenes de casinos, cervezas,
mujeres desnudas, bancos, shopping malls,
McDonalds y Walmarts, ni con imágenes de los «be all
you can be» Marines que a todo segundo e
instante encontramos en cualquier esquina, calle,
anuncios comerciales en EE.UU. ¡No! Los cubanos respiran
aires de conciencia social.
He aquí algunas notas
que creo necesarias: Cuba fomenta la educación de su
juventud mediante programas escolares, programas
después-de-escuela para todos, acceso gratuito y general
a las universidades, programas educativos en la
televisión, deportes, las artes y la rica y alegre
cultura cubana. En Cuba hay de 15 a 20 alumnos por
maestra/o en cada escuela. En Cuba no hay jóvenes como
los millones en EE. UU. sin poder entrar a la
universidad por falta de recursos económicos o peor aún,
por falta de «papeles». En Cuba hay niñas/os de cinco
años hablando y leyendo a nivel de un universitario
estadounidense. En Cuba no existe el problema de drogas
que existe en EE. UU.; el gobierno cubano opta por no
entrarle al tráfico de drogas que le genera entradas
millonarias a EE. UU. Cuba no recluta a su juventud para
ir a matar y a morir en tierras ajenas por intereses
petroleros ni económicos. ¿Han notado el gran número de
nuestros soldados morir en Iraq? En Cuba no hay
niños/as como los más de 200 millones que andan por las
calles de Latinoamérica y los otros cientos de millones
más que andan en África desnudos, hambrientos y con
ganas de poder soñar con un mundo mejor. En Cuba no hay
hambre. ¡Es una mentira enorme decir que en Cuba la
gente muere de hambre! En Cuba el cuidado médico es para
todos ―gratis―
y no solamente para el que tiene dinero como aquí en EE.
UU. En Cuba atienden al enfermo sin preguntar por el tal
seguro médico o número de seguro social. El seguro de
vida para la gente cubana es el Socialismo.
Se me hace imposible
creer que un país tan rico y poderoso como EE. UU. no
pueda ofrecer los altos niveles de educación, la calidad
de vida, ni el respeto a la vida ajena, como lo hace
Cuba; una isla tan pequeña y herida por embargos
económicos impuestos por más de cinco décadas por EE. UU.
y Europa. El dinero no hace falta en EE. UU. ¡Abunda! Y
sin embargo, aquí nos cierran las puertas a las
universidades, nos suben los precios de la educación y
vivienda, miles de jóvenes dejan sus estudios, un gran
número de gente expone sus vidas a diario por falta de
seguro médico, construyen más prisiones que escuelas
(solo en California, en los últimos 20 años se han
construido 23 prisiones y solamente una universidad),
miles de jóvenes se involucran en
masas, y otros no
tienen otra opción más que enlistarse en el ejército ―a
matar o a morir.
Mantengo que,
cualquier sistema que no beneficie a su pueblo, a su
juventud y futuro, simplemente no merece existir. No
sigamos creyendo las farsas de este sistema consumido y
liderado por el dinero. Busquemos la verdad y peleemos
por el derecho a viajar a Cuba y ver sus avances con
nuestros propios ojos. Darle derecho a EE.UU. de
impedirnos viajar a Cuba, es darle derecho al
capitalismo de seguir existiendo y así, seguir
silenciándonos, oprimiéndonos, y manteniendo a una
sociedad entera ciega e ignorante a la verdad.
* Oriel Maria Siu es vicepresidenta del
gobierno estudiantil de la Universidad Estatal de
California en Northridge (CSUN) compuesto por 30 000
alumnos. Fue presidenta de CAUSA (Asociación de
Estudiantes Unidos de Centroamérica) y es miembro activo
de la organización. Estudia Literatura Latinoamericana,
Estudios Centroamericanas y Estudios Chicanos. Participó
en el III Encuentro Juvenil Cubano-Estadounidense en
julio de 2003. |