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A PRECIO DE SANGRE Y LUTO
Carlos
Eduardo Medina |
Bolivia
Señores presidentes,
su majestad rey Juan Carlos de España. Autoridades. He
aquí nosotros, hablando frente a ustedes... quién lo
diría.
Muchas cosas tuvieron que suceder en esta tierra en los
últimos siglos y muchas otras más en estos últimos días,
para que estemos aquí, en un lugar que sabíamos,
creíamos, se nos sería negado.
Todos sabemos de lo que hablamos, pero nosotros,
bolivianos y bolivianas, más que todos.
Una vez más un gobierno creyó que gobernar no era
representar, sino someter.
Y tuvimos que demostrar, a precio de sangre y luto, que
no es así. Una vez más tuvimos que hacerlo. Nosotros...
mestizos, aimaras, quechuas, guaraníes, chiquitanos y
tantos otros.
Indios, como nos dieron en llamar quienes equivocaron la
ruta a las indias y por una fatalidad nos encontraron y
creyeron descubrirnos. Los mismos que se marearon con el
aroma de nuestras flores, admiraron nuestra piel,
nuestras artes, nuestras ciencias, nuestras riquezas,
con las que financiaron la cultura europea primero y el
desarrollo del norte del continente americano después.
De nuestra piel admiraron el cobre, de nuestras artes la
catadura de nuestros tejidos, de
nuestras ciencias, todo, tanto, que hace apenas una
semana declararon patrimonio de la humanidad a los
Kallawallas. Nos alegramos de que se enteraran de la
importancia de nuestros médicos, que son tan anteriores
al juramento hipocrático. Pero nos alegramos por ellos.
Nosotros ya lo sabíamos hace 5 mil años. Así como
sabíamos lo que encerraba el cerro Rico de Potosí, que
nos daría riqueza para siempre. Claro que no sabíamos
que alcanzaría para tantos y que no quedaría nada para
nosotros.
También sabemos hoy lo que tenemos bajo la tierra. Y
aprendimos la lección de la historia. Y sabemos que es
nuestro.
Pero aunque es importante saber de dónde venimos, no
seguiremos hablando de la historia, ya que sería muy
largo y todos tenemos cuestiones urgentes que atender
sobre el presente y el futuro de nosotros todos.
Vengo a comunicarles, con el permiso de ustedes, algunos
resultados de tres días de deliberaciones populares, en
los que hemos aprendido algunos y enseñados otros y
concordado, todos y todas los presentes aquí, en Santa
Cruz de la Sierra, Bolivia, qué país queremos, con la
sensación de estar acompañados por el pensamiento de los
cientos de millones que habitamos la América Latina.
No digo que estemos hablando en nombres de todas y todos
esos cientos de millones, ya que esa potestad no nos fue
dada, digo que sentimos en estos días , que pensamos,
creemos y deseamos más o menos lo mismo.
Cosas que de tan repetidas parecen infantilismos. Y no
lo son. Por ejemplo, que la tierra es nuestra y todo lo
que hay debajo de ella también.
Por ejemplo, la libertad absoluta de nuestros derechos,
salud digna, vivienda digna, trabajo digno, educación
digna, el respeto a la dignidad de la soberanía de los
pueblos, el respeto a la dignidad de la
autodeterminación de los pueblos. El respeto a la
dignidad de las naciones que conforman nuestra
república.
Tal parece que todo podría reducirse a la dignidad. En
la creencia que esta dignidad no nos es conferida por
nadie, sino que es una actitud, una forma de ver la
vida, una manera de existir.
Sabemos que insistir en la dignidad nos puede llevar
trabajosamente a lugares de mucho dolor. Pero también
sabemos que es mejor ese dolor que la vergüenza de ser
indignos.
Decía, señores Presidentes, he aquí nosotros, primero
agradeciendo a nuestro Presidente, por haber gestionado
esta posibilidad de hablar aquí con voz propia. Ese es
un gesto digno, que ojalá sea tomado como ejemplo por
ustedes todos, en los próximos acontecimientos de esta
índole, ya que creemos que nada debe temer quien nos
representa.
Señores presidentes,
Las conclusiones del Encuentro Social Alternativo son
las siguientes:
1: Que nos negamos a la firma del ALCA, habida cuenta
que es un sistema perverso que, entre otras muchas
calamidades, nos inundara aún más de productos
extranjeros, que acabaran de fundir la poca producción
que tenemos, y que no nos permite competir libremente en
mercados mayores, habida cuenta la política
subvencionista de los Estados Unidos de América y su
política de presión sobre el resto de los países.
Señores Presidentes, escuchen a
los pueblos de América. Suspendan las negociaciones del
ALCA.
El ALCA es la aplicación de un modelo neoliberal que ha
profundizado la pobreza y la exclusión social. Sabemos
que el ALCA tiende entre otras cosas a permitir la libre
explotación de los recursos naturales nuestros, por
medio de las transnacionales.
Sabemos que ese tratado será la ruina económica,
cultural y ecológica de la región y no queremos formar
parte de eso.
2: Que sabemos que somos la mayor reserva gacífera del
continente, lo cual hace que nos quieran hacer pasar por
terroristas, según las nuevas políticas de los imperios.
No aceptaremos eso.
3: Que sabemos que las transnacionales mandan en este
país, que dirigen entre otras muchas cosas las políticas
de explotación de hidrocarburos y las políticas
económicas. Señor Presidente, no necesitamos referir
aquí el valor de nuestro pueblo, para decirle que tiene
usted todo nuestro apoyo para hacer que esto deje de
suceder.
Sabemos las muchas consecuencias que esto podría traer,
y estamos dispuestos y dispuestas a soportarlo. Y esto
no es buscar la confrontación, somos gente de paz.
Pero estamos aquí. Y esta tierra es nuestra.
4: Que la modificación genética de alimentos significa
una amenaza para la salud y para el medio ambiente, la
soberanía alimentaria de los pueblos reconoce una
agricultura con campesinos, vinculada al territorio,
prioritariamente orientada a la satisfacción de los
mercados locales y nacionales. Tenemos derecho a comer
lo que producimos y a producir lo que comemos. Nuestras
empresas deben ser reforzadas y subvencionadas si fuera
necesario.
5: Que la imposición y aplicación de un modelo económico
neoliberal depredador que atenta
contra la soberanía, el desarrollo sustentable, la
identidad de los pueblos, las conquistas sociales y los
derechos humanos, son los responsables de la exclusión
social y por lo tanto son inaceptables para nuestro
país.
6: Que queremos la
Asamblea Constituyente para tratar de construir entre
todos los bolivianos y bolivianas, el país que queremos,
donde quepamos todos y todas, pueblos y comunidades
indígenas y originarias, campesinos y todos los
ciudadanos, niños, niñas, ancianos sanos y desvalidos,
porque los problemas del país nos afectan a todos. Que
las comunidades indígenas y originarias sean reconocidas
como sujetos colectivos y no como simple sumatoria de
ciudadanos, donde se reconozcan sus territorios y su
naturaleza, como necesarios para su existencia con
identidad, donde puedan realizarse como culturas
diferentes, y ejercer plenamente sus derechos.
7: Que las políticas llevadas hasta hoy, dejan cifras
ilegibles, indignas y vergonzantes de niños muertos por
desnutrición y enfermedades prevenibles solo con comida,
en un país cuya tierra da todo y más.
Somos el país en el que el Barón Alexander Von Humboldt
descubrió entre muchas cosas, la papa, que sirvió para
salvar a Europa del hambre. Y es impensable que nuestros
hijos se mueran de hambre en nuestras manos mientras
miles de millones de dólares salen del país, producto de
nuestras riquezas.
8: Que fuimos adelantados en la reforma agraria y que
esta tiene tantos vicios, que hubo que firmar una ley,
en que se le dio al gobierno 10 años de plazo para
sanear la situación de tierra y territorio, y que hoy,
siete años después, solo el 14% del trabajo fue
realizado.
Es una anomalía que en Bolivia tengamos que matarnos por
un pedazo de tierra donde trabajar y vivir. Mientras el
latifundio improductivo, que tuvo las tierras de forma
ilegal, arme hoy ejércitos ilegales para resguardarlas,
a espaldas del silencio del gobierno.
9: Que necesitamos leyes que reconozcan
institucionalmente la identidad de nuestra opción
sexual. Que el estado reconozca las necesidades y
aportes de hombres y mujeres que optaron por una
sexualidad diferente a la heterosexualidad, de modo de
tener políticas sociales efectivas, que no permitan la
factibilidad de la marginación ni la exclusión sobre la
base de la no aceptación de nuestra condición sexual.
10: Que la cuestión forestal en nuestro país, goza de la
desatención más absoluta, que necesitamos una política
clara de forestación, créditos blandos, formación de
recursos humanos, apoyo técnico y material de
investigación para reforestar... evitando de esta manera
tener que crear más adelante una política para paliar el
desastre que será, si no se reforesta hoy. La solución
práctica está en que los indígenas y originarios
controlen y manejen este tema. Ellos mejor que nadie
saben cómo no depredar el suelo que pisan.
11: Que no vale nada tener el Código niño, niña y
adolescente que contamos hasta el momento. Y permítame
explicar brevemente porque América Latina se da muchos
lujos, carísimos. Y nosotros estamos dentro de América
Latina. El lujo más grave es que teniendo la mayor
población infantil y adolescente del mundo, nos damos el
lujo perverso de no atenderlos, de dejarlos tirados a su
buena suerte, sometidos en muchos casos a la ley de la
selva, donde obviamente pierden
ellos. Y pierden para siempre. De ese modo los gobiernos
actuales son responsables de un genocidio generacional.
Hay que ser muy ciego, (por decir una palabra amable),
para no darse cuenta de eso. Qué no daría el antiguo
continente por tener nuestra reserva humana.
Pero allí los tenemos nosotros, limpiando vidrios en los
semáforos, sin zapatos, con
tuberculosis, sin comida, ni techo ni nada. No hay
palabra que califique esto, señor Presidente. Imagine un
niño de tres años que no llega a la altura del vidrio de
su auto, sin zapatos, tosiendo, imagine que arrancan
todos los autos al mismo tiempo y él, evitando ser
atropellado, llega a la acera, y se sienta al frío
esperando el próximo semáforo. Ahora imagine que es su
hijo. De eso hablamos.
12: Que los fundamentalismos, dejaron, dejan y dejarán
heridas que son casi imposibles de sanar, que nos han
llevado a guerras mundiales y domésticas, que no hacen
más que dividirnos para negar la posibilidad de vernos
en nuestra totalidad y ponernos de acuerdo.
Es necesario que la construcción de la ciudadanía entre
bolivianos y bolivianas sea
alimentada por la posibilidad de imaginar un futuro
donde todas las personas tengan futuro. En este nuevo
milenio, nosotros debemos ser capaces de construir
espacios colectivos para que las diversas identidades
participen de la construcción de un «nosotros»
inclusivo, plural, cambiante, y no exento de conflicto.
Esta es la dimensión básica de una tarea política
alternativa.
Porque sabemos que lo único fundamental es la gente. Y
sabemos que los fundamentalismos son un insulto a la
inteligencia humana.
13: Que la impunidad de los muchos crímenes y matanzas
ocurridas en nuestro país, tiene como consecuencia
directa, la factibilidad de los sediciosos de volver a
cometer los mismos crímenes, a sabiendas que no serán
juzgados y por lo tanto no pagarán por ellos.
Eso nos deja en un estado de indefensión absoluta, que
el estado apaña, convirtiéndonos en los huérfanos, los
parias, las viudas de este Estado. Señor Presidente,
exigimos justicia para los crímenes cometidos desde el
Estado contra nuestro pueblo. Los impunes de hoy, son
los asesinos de mañana.
Debemos explicaciones a nuestros muertos por esto.
Señores Presidentes, hasta aquí algunas de las
conclusiones finales, solo nos resta decir que quienes
nos gobiernan tienen un único camino y es representar al
pueblo...
Somos cientos de millones.
No es una cifra que puedan darse el lujo de ignorar.
Señor presidente Carlos Mesa. Haré entrega a usted de
cinco copias de este documento.
Por último señores Presidentes, esperamos que se hayan
sentido a gusto en nuestra tierra, que realizó un
esfuerzo enorme por recibirlos, acorde nuestra dignidad
manda.
Este es nuestro país, nuestro espacio y nuestro tiempo.
Sean todos bienvenidos.
Muchas gracias.
Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.
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