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NO ES PARA MI PECHO
«Esta alta condecoración es para el pueblo de Nicaragua
que también hizo su revolución, tan apoyada y defendida
con tanta solidaridad por el pueblo de Cuba», afirmó el
poeta nicaragüense Ernesto Cardenal al recibir la Orden
José Martí, la más alta distinción que otorga el Consejo
de Estado de la República de Cuba.
M.H. Lagarde
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La Habana
Fotos:
Franklin Reyes
«Esta alta
condecoración no era para mi pecho, sino para el pueblo
de Nicaragua que también hizo su revolución, tan apoyada
y defendida con tanta solidaridad por el pueblo de
Cuba», afirmó el poeta nicaragüense Ernesto Cardenal al
recibir la Orden José Martí, la más alta distinción que
otorga el Consejo de Estado de la República de Cuba.
Después de que el Presidente de la
Asamblea Nacional, Ricardo Alarcón, colocara en su pecho
la más importante orden cubana, el poeta de 78 años
destacó la vieja relación existente entre los pueblos de
Cuba y Nicaragua.
«Miles de maestros y
médicos cubanos trabajaron y vivieron en Nicaragua y
esta condecoración vincula, una vez más, a Cuba y
Nicaragua», señaló el autor de Oración por Marilyn
Monroe.
Vestido con su
habitual indumentaria, blue jeans, sandalias y boina
negra, Cardenal afirmó que Martí es también el autor
intelectual de la revolución nicaragüense y que «La
revolución nicaragüense es hija de la revolución
cubana».
La vinculación entre los dos países,
señaló el escritor, comenzó cuando su compatriota y
poeta Rubén Darío se encontró en Nueva York a fines del
siglo diecinueve con Martí, héroe de la independencia
cubana.
Al final de su
intervención el autor de En Cuba hizo público el
tercer tomo de sus memorias, titulado La revolución
perdida, que dedicó al presidente cubano: «Para
Fidel y el pueblo de Cuba, de la Revolución que perdimos
y volverá».
Minutos antes, en la
ceremonia realizada en el Laguito, al oeste de la
capital cubana, el también poeta y ensayista cubano,
Roberto Fernández Retamar hizo un recuento de la vida
del escritor y destacó la persistente defensa de la
Revolución cubana realizada por su amigo nicaragüense.
En el acto estuvieron
presentes los miembros del Consejo de Estado, Carlos
Lage Ávila, José Ramón Balaguer, el ministro de Cultura,
Abel Prieto y destacadas figuras de la cultura cubana.
Ernesto Cardenal,
estudió filosofía y literatura en las universidades de
México y Columbia (Nueva York) y tras su experiencia en
un monasterio trapense de Kentucky, Estados Unidos, se
ordenó sacerdote en 1965 y luego creó en su país la
abadía de Solentiname, poderoso foco de la revolución de
la vida cultural y religiosa americana.
Partidario de
practicar una teología comprometida con el destino de
los humildes combatió contra la dictadura del general
Anastasio Somoza y fue nombrado ministro de Cultura en
1979 por el gobierno sandinista.
Entre sus obras
destacan Epigramas (1961), Oración por Marilyn
Monroe y otros poemas (1965) El estrecho dudoso
(1966) y Homenaje a los indios americanos (1969),
donde se observa una influencia clara de la poesía de la
Beat generation.
Según los críticos, en
su obra se mezcla el lenguaje místico con el épico, los
problemas del proletariado de su pueblo con la magia de
lo cotidiano; la ironía con la intensidad de la vida
moderna.
Cardenal viajó la
pasada semana a Cuba invitado por la Casa de las
Américas, institución cultural que realizó una Semana de
autor, del 18 al 21 de noviembre, dedicada al autor de
Canto Cósmico.
El primer día del homenaje, Ernesto
Cardenal leyó su conferencia «Somos polvo de estrellas»,
la historia del universo en 35 minutos y luego respondió
a las preguntas del público.
En las jornadas siguientes, escritores e
investigadores, entre los que se encontraban los cubanos
Juan Nicolás Padrón, Guillermo Rodríguez Rivera, Joaquín
González Álvarez y Jorge Luis Arcos, el inglés Jonh
Lyons realizaron lecturas de textos sobre la obra del
importante poeta nicaragüense.
La Casa de las
Américas también sirvió de escenario a una muestra de la
obra escultórica de Cardenal y el poeta de los
Epigramas participó, además, en el lanzamiento del
libro Seis cantigas del Cántico Cósmico, así
como en la presentación del
número 232 de la revista Casa de las Américas
donde aparece publicado su texto «Preguntas sobre
Cuba». Por estos días, en
declaraciones a la prensa Cardenal aseguró que Cuba es
«el único país en rebeldía contra el imperialismo», y
por eso «el cerco que le han puesto». La Unión Europea
se «plegó al imperialismo, capitalismo, neoliberalismo y
a la globalización, que es una sola cosa».
Cardenal pronosticó el
nacimiento de una «nueva revolución» a partir del
movimiento antiglobalización contra el neoliberalismo.
Tras la caída del socialismo, «vislumbramos con
esperanza los albores de una nueva revolución que se
viene levantando en toda la Tierra y es la de esos miles
de jóvenes convocados (...) para protestar contra la
guerra, el neoliberalismo y la globalización y anunciar
que otro mundo es posible», aseguró Cardenal.
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