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USA CENSURA
LA CENSURA EN ESTADOS UNIDOS
Fernando Torres
Y Ernesto Carmona
Argenpress
La
Universidad de Sonoma, EE.UU., entregó su 'ranking'
anual de los 25 temas más censurados en el último año
por la gran prensa de ese país. El libro Proyecto
Censura 2004 se presentó en octubre en San Rafael,
California, con una recopilación de estos temas en 400
páginas que incluyen análisis académicos críticos sobre
el comportamiento y las tendencias de los medios de
comunicación estadounidenses. Las libertades de
expresión, opinión e información también están en crisis
en el país del norte.
Las poderosas corporaciones que concentran la
propiedad de los grandes medios de EE.UU., y en gran
parte del planeta, son adictas también a la censura, la
autocensura y la omisión. Los ciudadanos no llegan a
conocer cada año centenares de temas de interés nacional
e internacional.
El académico Peter Phillips indaga sobre los reportajes
«más censurados» desde la Universidad Estatal de Sonoma,
California, confeccionando una suerte de hit parade
anual de los 25 temas «más censurados», en una lucha a
lo Sísifo contra lo que llama «apagón informativo».
El Proyecto Censura viene haciéndose desde los tiempos
de Watergate, hace 27 años, cuando algunos académicos
presintieron que se ocultaba información sobre el
escándalo que le costo la presidencia a Richard Nixon.
La censura informativa impuesta por el gobierno de
George Bush desde la invasión a Iraq empeoró el cuadro
en los tiempos actuales. Las corporaciones eventualmente
dispuestas a romper el cerco, por las exigencias del
rating, lo piensan dos veces por temor a perjudicar
su acceso a las fuentes —como el Pentágono y la Casa
Blanca—, donde suelen tener oficinas propias e
instalaciones para transmitir imágenes de TV. Asimismo,
las mega corporaciones que están detrás del negocio de
la guerra y del petróleo del Golfo Pérsico, tienen vasos
comunicantes con los monopolios del news bussiness.
Internet está en peligro
El Proyecto Censura obtiene los temas «más censurados»
en medios alternativos e independientes, publicaciones,
radioemisoras, estaciones pequeñas de TV y sitios web.
Desde que la gigantesca conspiración mediática y
propagandística que alentó la invasión a Iraq le quitó
credibilidad a las grandes corporaciones de la noticia,
hubo cierto auge de los medios de Internet, convertidos
hoy en una fuente importante para conocer temas tabú.
Proyecto Censura 2004 advierte que las corporaciones
monopolizadoras del acceso a la red secundan los
designios de control ideológico total del gobierno Bush.
En «Cerrando el acceso a la tecnología de la
información» (http://www.projectcensored.org/publications/2004/6.html),
Arthur Stamoulis, de Dollars and Sense, alerta los
peligros del flujo democrático de información sobre
temas que los grandes medios silencian y oscurecen.
La concentración de propiedad abrió paso al control del
acceso a la red, el cable, la telefonía y la
comunicación satelital por parte de grandes
corporaciones, capacitadas ahora para decidir quién
puede usar sus servicios y bajo qué condiciones. Las
compañías controlan a su antojo la velocidad de los
sitios, pueden bloquear sus contenidos y hasta negar
servicios a los dominios que estimen.
Las telefónicas demandan esos mismos «derechos» sobre
los servicios de banda ancha otorgados por gigantescos
monopolios como Comcast, el más grande. Sin competencia,
suben los precios en desmedro de la supervivencia de
pequeños negocios Internet y de sitios informativos sin
fines de lucro. Así, peligran miles de servidores ISP
(Internet Service Providers).
Los distribuidores de banda ancha, como American on
Line-Time Warner, favorecen a sus propios
servidores, absorbiendo a otros menores. En un futuro no
lejano, los más chicos quedarán reducidos a un puñado,
advierte Proyecto Censura. En el informe anual trabajan
90 académicos y estudiantes avanzados de sociología, no
de periodismo. El último año «nominaron» 300 reportajes
censurados entre 700 propuestas. «Nuestros estudiantes
evalúan los reportajes y hacen un seguimiento del tema
en la mayoría de los medios corporativos de
comunicación, escritos y de televisión, para verificar
si estos temas tuvieron cobertura: así es como llegamos
a los 25 reportajes», informó Phillips. Un jurado
nacional decide los temas finalistas y los clasifica en
una escala del 1 al 25, de acuerdo a su importancia. La
mayoría de los reportajes censurados se originaron en
EE.UU., pero muchos solo fueron divulgados en el
exterior.
Dos «libertades» de expresión
La «libertad de expresión» a que aspiran los ciudadanos
no es la misma que proclaman los grandes monopolios
mediáticos de América Latina y también de EE.UU., donde
la Comisión Federal de Comunicaciones está levantando
las escasas regulaciones federales que controlaban
tímidamente el negocio de la comunicación desde los
tiempos de Franklin Delano Roossevelt.
Hoy las corporaciones no tienen cortapisas para acumular
diarios, estaciones de TV y radioemisoras hasta sacar
del mercado a los pequeños y medianos. Una muestra de
esa acumulación está dándose también en países como
Chile con la compañía Claxon, ex Ibero American Media
Holdings, de propiedad del venezolano Gustavo
Cisneros —dueño, además, de la cadena hispana Univisión,
de EE.UU.—, propietaria del Canal ChileVisión y de las
radios Corazón, Pudahuel, Rock&Pop, FM Dos, Futuro,
Concierto, FM Hit e Imagina.
El conglomerado radial estadounidense más notorio es la
corporación Clear Channel, de Texas, que acumula casi
1.500 radioemisoras en EE.UU. y tiene presencia en otros
65 países.
El «control duopólico» que ejercen en los medios
impresos de Chile dos personajes, Agustín Edwards y
Alvaro Saieh, con El Mercurio y La Tercera,
tampoco debe omitirse en el análisis, al igual que el
poder de otros controladores de medios como Ricardo
Claro (Megavisión, El Diario, el cable Metrópolis y
algunos experimentos Internet).
Temas censurados
Cada versión anual del Proyecto Censura se convierte en
un libro. La editorial Seven Stories, de Nueva York, ha
publicado diez volúmenes anuales, traducidos a numerosos
idiomas alrededor del mundo, con una tirada de 25 mil
ejemplares —al precio de 25 dólares— para la última
edición presentada en California.
El Proyecto Censura también sufre la indiferencia de los
grandes medios. «En 27 años, The New York Times
jamás lo ha mencionado», dijo Phillips. Los análisis e
investigaciones periodísticas sobre la nueva ideología
conservadora de «dominación global» que impera hoy en
EE.UU. fue el tema más importante y más censurado del
período estudiado, a juicio de los investigadores.
La lista continúa con estos temas:
Seguridad nacional versus derechos humanos y civiles en
Estados Unidos.
EE.UU. saca ilegalmente páginas a informe de Iraq.
Los planes de Rumsfeld para provocar a los terroristas.
Esfuerzos para hacer desaparecer a los sindicatos.
Acceso cada vez mas restringido a la tecnología de la
información.
Estados Unidos viola numerosos tratados internacionales.
Bush utilizó armas de destrucción masiva contra su
propia gente.
En Afganistán se prioriza el financiamiento a grupos
para-militares antes que a la «fundación de la
democracia».
El nuevo colonialismo en África.
EEUU implicado en masacre de talibanes.
El gobierno de Bush estuvo detrás del fallido golpe
militar en Venezuela.
Desafíos de la personería encubierta de las
corporaciones.
Los refugiados indeseados: un problema global.
El ejército estadounidense está en guerra contra el
planeta.
El Plan Puebla-Panamá y el ALCA.
El monopolio de radioemisoras del Clear Channel atrae
críticas.
La reforma legal forestal amenaza el acceso a los
bosques públicos.
El dólar de EE.UU. versus el euro, otra razón para la
invasión de Iraq.
El Pentágono incrementa los contratos militares con
compañías privadas.
Políticas de austeridad para el tercer mundo: pronto
llegan a una ciudad cerca de usted.
La reautorización de la reforma a la asistencia no teje
todavía ninguna malla de seguridad social.
La crisis de Argentina atiza el crecimiento cooperativo.
La ayuda de EE.UU. a Israel alimenta la ocupación
represiva en Palestina.
Corporaciones condenadas reciben favores en vez de
castigos.
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