La Jiribilla | Nro. 141
Bienvenidos a LA JIRIBILLA

DOSSIER
EL GRAN ZOO
NOTAS AL FASCISMO

PUEBLO MOCHO

CARTELERA

LIBRO DIGITAL

•  GALERÍA

LA OPINIÓN
LA CARICATURA
LA CRÓNICA
LETRA Y SOLFA
MEMORIAS
APRENDE
PÍO TAI
EL CUENTO
POR EMAIL
LA MIRADA
EN PROSCENIO
LA BUTACA
FILMINUTOS
LA FUENTE VIVA
PALABRA VIVA
NÚMEROS ANTERIORES
Otros enlaces
Mapa del Sitio


RECIBIR LAS
ACTUALIZACIONES
POR CORREO
ELECTRÓNICO
Click AQUÍ

 

ASÍS: FOTOGRAFÍA
DE ALFREDO CANNATELLO
 
El fotógrafo Alfredo Cannatello nos ha secuestrado, además de las piedras que distinguen al medioevo, a los fantasmas que las rondan, en una muestra fotográfica, ciertamente interesante, desde donde el paisaje unido a la fe de otros hacen que la belleza  arribe a nuestra bahía.


María Matienzo | La Habana

La Habana dieciochesca presenta en la Basílica menor de San Francisco de Asís una muestra fotográfica, ciertamente interesante, desde donde el paisaje unido a la fe de otros hacen que la belleza  arribe a nuestra bahía.

Sirva, entonces, de pretexto para hablar sobre San Francisco, o quizás del misticismo con que en las paredes de nuestra basílica menor permanecen las imágenes de Assisi. Alfredo Cannatello, fotógrafo de sobrada experiencia en el mundo artístico y publicitario nos ha secuestrado, además de las piedras que distinguen al medioevo, a los fantasmas que las rondan. Si prestamos atención, puede hasta que escuchemos el saludo de buen agüero de algún franciscano ―Pax e bonum― o la presencia misma de San Francisco.

¿Publicitarias? Quizás, si no se percibiera un yo que exalta el ánimo, indaga en alguna brecha sensible, y ante la utilización de luces y sombras, te demuestra la majestuosidad de los arcos, de campanarios, de algún rosetón... Con el lente distorsiona ―edificio del callejón de Macelli Vecchi― y abarca panorámicamente el empedrado de la calle y el techado de la edificación que, aunque construida con el mismo vuelo medieval, no es religiosa.

Se funden tres viajes del fotógrafo a la ciudad: otoño, invierno y verano; al amanecer o al anochecer, como lo ordenen la inspiración y las circunstancias, conspira con las tonalidades de un cielo que se desdobla y es justo lo que nos imaginamos por un «cielo del medioevo»; sin contar la bruma que marca la diferencia entre un primer plano colorido y otros elementos que se nos fugan por un camino como quien parte al purgatorio por entre árboles evidentemente deshojados por el otoño, precisamente por donde sacaban a los muertos en el siglo XIII.

Es la paz de lo divino o el equilibrio del monumento que se ha imbricado con el paisaje y que siente el artista para trasmitírnoslo a través de sus ojos; es la bendición del espíritu santo o de San Francisco en la Ermita de las cárceles con la paloma detenida en su vuelo; o la presencia de una parte de Assisi que posee un Templo de Minerva, leones carcomidos  que custodian iglesias, arcos ojivales y el renacimiento incipiente de los frescos de Giotto recreando la vida del santo.

Tan espiritualmente viva, Assisi despierta en el observador el ansia de viaje y la constatación de que somos los únicos vulnerables ante el tiempo.

......................................................................................................

PÁGINA PRINCIPAL
DOSSIER
 
| el GRAN ZOO  | PUEBLO MOCHO | CARTELERA
POR AUTORES | LIBRO DIGITAL 
Otros Enlaces
| Mapa del Sitio | Correo-Electrónico
Actualizaciones por Correo Electrónico

SUBIR




© La Jiribilla. La Habana. 2004
 IE-800X600