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DE
JESSICA LYNCH AL PAVO DE BUSH:
2003, EL REINO DE LO FALSO
2003:
razones falsas para la guerra, un presidente falso
vestido como un soldado falso declarando un fin falso a
los combates y luego mostrando un pavo falso. Una
estrella de cine de acción se convirtió en gobernador y
el gobierno comenzó a hacer sus propias películas de
acción, poniendo en el elenco a verdaderos soldados
(Jessica Lynch) como falsos héroes de combate.
Naomi Klein
Argenpress
No piense mientras maneja
Ese fue el mensaje emitido por la FBI a unas 18 mil
agencias para el cumplimiento de la ley en vísperas de
Navidad. La alerta pedía a la policía que cuando parara
a conductores por violaciones de tránsito, y al llevar a
cabo otras inspecciones rutinarias, mantuvieran los ojos
abiertos en busca de personas que trajeran almanaques.
¿Por qué almanaques? Porque están llenas de datos, estadísticas de población, predicciones del clima,
diagramas de edificios y lugares importantes. Y, según
el Boletín de Inteligencia de la FBI, los datos son
armas peligrosas en manos de terroristas, quienes los
pueden usar como 'ayuda para seleccionar blancos y para
la planeación preoperacional'.
Pero en un mundo lleno de datos y figuras potencialmente
letales, parece injusto escoger a los lectores de
almanaques como blanco del hostigamiento de la policía.
El editor de The World Almanac (El almanaque mundial) y
Book of Facts (El libro de los hechos) correctamente
señala: 'El gobierno es nuestro mayor proveedor de
información'. Por no mencionar a la biblioteca local: un
escondite de armamento informativo potencialmente
peligroso se alberga en el centro de casi todos los
pueblos estadounidenses. La FBI, claro, está metido en
la amenaza bibliotecaria, haciéndose de los registros
bibliotecarios a su placer, gracias a la Ley Patriótica.
Poner en la lista negra al almanaque fue un fin adecuado
a 2003, un año que libró una guerra abierta contra la
verdad y los datos, y celebró a las falsedades y las
falsificaciones de todo tipo. Este fue el año en el que
lo falso reinó: falsas razones para la guerra, un
presidente falso vestido como un soldado falso
declarando un falso fin a los combates y luego mostrando
un pavo falso. Una estrella de cine de acción se
convirtió en gobernador y el gobierno comenzó a hacer
sus propias películas de acción, convirtiendo a
verdaderos soldados como Jessica Lynch en falsos héroes
de combate y vistiendo a periodistas incrustados como
soldados falsos. Hasta Saddam Hussein logró un papel en
el gran espectáculo: hizo de sí mismo cuando fue
capturado por las tropas estadounidenses. Esta es la
falsedad del año, si se cree lo que dicen The Sunday
Herald en Escocia, así como otras agencias de noticias,
que reportaron que en realidad fue capturado por una
unidad de fuerzas especiales kurda.
Fue Gran Bretaña, sin embargo, la que llevó lo falso a
nuevos niveles. 'Su propósito principal es conocer a la
mayor cantidad de nigeriamos posible', dijo el
secretario de prensa de la reina, Penny Russell, acerca
del viaje de la monarca a Nigeria. Pero de la misma
manera en que Bush nunca salió del bunker en el
aeropuerto en Bagdad, la gente de la reina decidió que
era demasiado peligroso que ella se codeara con los
nigerianos de verdad. Así que en vez de la planeada
visita a una aldea africana, la reina hizo un tour por
las locaciones de una telenovela de la BBC en New Karu,
construidas para dar la apariencia de un auténtico
mercado africano. Durante el 'falso paseo', como lo
llamó The Sunday Telegraph, la reina charló con actores
pagados que hacían de aldeanos de verdad, mientras que
los aldeanos de verdad vieron el evento a través de una
enorme pantalla de televisión instalada fuera del
perímetro de seguridad.
Uuu
Pero el 2003 fue más que el año de lo falso y lo
falsificado
—también castigó a quien dijo la verdad. El
precio más alto lo pagó David Kelly, el experto en armas
del gobierno británico, quien se suicidó después de que
lo dieron a conocer como la fuente de la historia de la
BBC sobre la manipulación de documentos de seguridad.
Katharine Gun, una empleada de la inteligencia
británica, recibió una pena de hasta dos años en prisión
por revelar los planes estadounidenses de espiar a
diplomáticos de la ONU para poder influir el voto sobre
Irak del Consejo de Seguridad. Y en Estados Unidos,
Joseph Wilson, quien dijo la verdad acerca de que no
encontró evidencia del supuesto viaje de Saddam a Africa
para comprar uranio, fue castigado a través de otra
persona: su esposa, Valerie Plame, fue ilegalmente
revelada como un operativo de la CIA.
Mientras la verdad no fue negocio en 2003, mentir sí lo
fue. Nomás pregúntenle a Rupert Murdoch. Según un
estudio de octubre conducido por el Programa sobre
Actitudes de la Política Internacional, al tratarse de
la guerra en Irak, los espectadores habituales de Fox
News, de Murdoch, son los peor informados en Estados
Unidos. Ochenta por ciento de los televidentes de Fox
News creían o que habían encontrado armas de destrucción
masiva en Iraq, o que había evidencia de un vínculo
entre Iraq y Al Qaeda, o que la opinión pública mundial
apoyaba la guerra
—o creían en estas tres no verdades.
El 19 de diciembre, la Comisión de Comunicaciones
Federales le otorgó a Murdoch el derecho a adquirir el
principal transmisor de satélite de Estados Unidos,
DirecTV. El voto de la CCF ocurrió sólo cinco días antes
del boletín del almanaque de la FBI, y se pueden
comprender mejor en tándem: si los libros que llenan tu
cerebro con datos te hacen un potencial terrorista,
entonces los magnates de los medios que llenan tu
cerebro con puré, deben ser héroes, merecedores de las
más altas recompensas.
Cuando Bush llegó a la Casa Blanca, muchos creían que su
ignorancia sería su caída. Eventualmente, los
estadounidenses se darían cuenta de que un presidente
que se refería a África como 'una nación', no estaba
capacitado para mandar. Ahora nos decimos que si tan
sólo los estadounidenses supieran que se les está
mintiendo, seguramente se rebelarían. Pero, con todo el
respeto para los 'libros mentirosos' (Mentiras y los
mentirosos que las dicen, Grandes mentiras, Las mentiras
de George W. Bush, Las cinco mayores mentiras que Bush
nos dijo sobre Irak, et al), ya no estoy convencida de
que la verdad, por sí sola, hará libre a EE.UU.
En muchos casos, las versiones falsas de los eventos han
prevalecido aún cuando la verdad está disponible. La
verdadera Jessica Lynch
—quien le dijo a Diane Sawyer
que 'nadie me torturó, nadie me abofeteó, nadie, nada'—
no pudo contra su doppelgänger, creado por los medios y
los militares, a la que mostraron cacheteada por sus
crueles captores en la película de NBC, Salvando a
Jessica Lynch.
En vez de ser derrocado por su evidente lejanía tanto de
las más importantes verdades como de los datos más
básicos, Bush está activamente rehaciendo Estados Unidos
a imagen y semejanza de su propia ignorancia y doblez.
No sólo está bien estar mal informado; además, como
queda demostrado con la advertencia del almanaque, saber
cosas rápidamente se está volviendo un crimen.
Me recuerda la historia sobre por qué los españoles
castellanos pronuncian 'gracias' como 'grathiath'. En el
siglo XVII, el país estaba dominado por un monarca con
un severo impedimento del habla y un frágil ego. Para
halagar al dirigente, se decretó que todos debían imitar
el balbuceo del rey y pronunciar mal las c's y s's.
Según todos los lingüistas distinguidos, la leyenda es
una falsedad. Pero en el EE.UU. de Bush, eso no
debería importar.
* Naomi Klein es autora de No Logo y
Vallas y ventanas.
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