|
En todo el planeta mataron a 83
informadores
La farsa de la prensa en Afganistán e Iraq
PERIODISTAS ASESINADOS EN
LATINOAMÉRICA SUPERAN A LOS CAÍDOS EN IRAq
Hernán
Uribe|
Argentina
En un informe
presentado al IX Congreso de la Federación
Latinoamericana de Periodistas (FELAP) y que abarca
hasta octubre de 2003, anotábamos que en América Latina
se había se asesinados a 15 periodistas en tres países
de América Latina, pero entre noviembre y diciembre se
registra la muerte de otros cuatro (total 19) en tanto
que las naciones en que ocurrieron los crímenes aumentan
a cinco. Esto significa que en la región hubo más
víctimas de este tipo que en la guerra de Iraq donde
cayeron 14 profesionales. (Ver informe-balance anterior
en
www.ciap-felap.org).
En una investigación sobre el pasado año, la Federación
Internacional de Periodistas (FIP) se dice que en todo
el planeta fueron 83 los periodistas muertos por la
violencia, 13 más que en 2002 y aclara que 18 otros
casos se están investigando. Menciona a Iraq, Filipinas
y Colombia como los países con mayor número de
asesinados.
Sorprende que el Comité de Protección a Periodistas (Committee
to Protec Journalists) (CPJ) con sede en Nueva York
hable de sólo 36 muertos en 2003, entre ellos 13 de Iraq.
Se explica, empero, porque su criterio es considerar
solamente a quienes han sido agredidos en el acto de
reportear. Criterio éste, muy dudoso si sabemos que
muchos colegas, como en el caso de Colombia han sido
eliminados a balazos, en carreteras, en las calles de
las ciudades, al llegar a sus lugares de trabajo, e
incluso en sus propias residencias. CPJ precisa, sin
embargo que, además de los 13 que, expresa, perdieron la
vida en 'acciones bélicas', otros seis fallecieron en
accidentes o por enfermedades. Se cuida de sostener,
como es verdad, que varios fueron simplemente asesinados
por la soldadesca estadounidense.
Nuestra fúnebre región
Los últimos asesinados en América Latina y sus
circunstancias son los siguientes:
Honduras: Germán Antonio Rivas fue muerto de un tiro en
la cabeza el 26 de noviembre pasado en la ciudad de
Santa Rosa de Copán, fronteriza con Guatemala. Era
director de Canal 7 de Televisión, perteneciente a la
Corporación Maya de Visión. Se afirma que es el primer
periodista asesinado en la historia de Honduras. En
febrero de 2003 había escapado con vida cuando le
dispararon mientras estacionaba su auto frente a su
residencia.
Costa Rica: Ivannia Mora Rodríguez, de 33 años, murió el
23 de diciembre último cuando dos sujetos le dispararon,
casi a quemarropa, desde una motocicleta mientras ella
conducía su automóvil por las calles de San José, la
capital del país. Henry Bastos, otro periodista y su
acompañante en el vehículo, resultó ileso.
Colombia: En este país las víctimas son dos. El 18 de
diciembre fue herido de muerte por disparos, William
Soto Cheng, de 46 años , agredido cerca de su sitio de
trabajo, el canal de televisión Telemar, de Puerto de
Buenaventura (Valle del Cauca). Uno de los disparos
lanzados por dos sicarios desde una motocicleta, le dio
en la cabeza.
Los cadáveres de la periodista Adriana Rodríguez Durán,
de 25 años y de su amiga Ana María Valencia Chaparro,
fueron encontrados en una cueva del parque Natural
Tairona, el uno de enero por lo que se presume que el
crimen se perpetró en diciembre . Adriana trabajaba en
una oficina de comunicaciones de Naciones Unidas en
Colombia.
En el total de 17 víctimas incluidas en el reporte
anterior (Octubre) figuran nueve colombianos,(ahora
suben a 11) de manera que esa nación se lleva las
trágicas palmas como la más peligrosa del subcontinente
—y tal vez del mundo— para el ejercicio del periodismo.
Según un estudio de la Fundación para la Libertad de
Prensa (FLIP,Bogotá), aparte de los caídos, hubo otra
clase de agresiones lesivas para la libertad de
expresión. Se comprobó, por ejemplo, 54 amenazas de
muerte, con el resultado de que varios periodistas están
impedidos de salir del casco urbano o practican, de
hecho, la auto censura. En Arauca, aparecieron listas
negras de periodistas con el efecto de que l2
abandonaron la región. Se produjo, asimismo, 11
secuestros y siete informadores optaron por el auto
exilio. El Programa de Protección a Periodistas
(gubernamental) atendió el 90% de los casos de amenazas,
pero , opina FLIP, ese organismo debería mejorar su
eficacia.
Conspiradores des-informativos
En 2003 prosiguió con fuerza la campaña de imputaciones
falsas en contra de Cuba y Venezuela a cargo de la
Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y de Reporteros
Sin Fronteras (RSF), entidad esta última que se dice
integrada por periodistas, aunque en la práctica sigue
al pie de la letra las instrucciones de los empresarios
agrupados en la SIP. Ambas se guían únicamente por los
principios capitalistas, rechazan la tangible existencia
de otros sistemas en el orbe, y se han convertido en
auténticos conspiradores valiéndose de la prensa y otros
órganos de comunicación masiva.
Hablemos, pues, de los patrones y no de los sirvientes.
Apunta con acierto Pascual Serrano: «Las acciones contra
la libertad de prensa de la SIP han caracterizado toda
su historia. Una intensa campaña contra la UNESCO cuando
se debatía el Nuevo Orden Informativo que denunciaba el
control de la información por parte de los países más
poderosos del mundo, su negativa en la Cumbre
Iberoamericana de Isla Margarita en 1997 a debatir sobre
el derecho del pueblo a una información veraz...» ( Ver
'Rebelión' en Internet) En fin, en los tiempos que
corren está probada la injerencia de SIP y compañía en
el fracasado golpe de estado de Venezuela y no ceja en
la defensa de los falsos «periodistas» cubanos que,
también hay certidumbre documental, son meros agentes
subversivos pagados por Washington.
Cárcel perpetua
Dos periodistas de Ruanda fueron condenados a cadena
perpetua y un tercero a 35 años de presidio, todos
acusados de genocidio y fomento del racismo, al tenor de
un despacho de Reuters del cuatro de diciembre pasado.
Ferdinad Nahimana, de 53 años, fundador de Radio
Televisión Libres (RTLM) y Hassan Ngeze, de 42, y editor
del diario hutu Kangura, fueron sentenciados por
el Tribunal Internacional Criminal para Ruanda con sede
en Tanzania.
Se les imputó promover, a través de los medios de
comunicación, el odio étnico e incitar a los hutus a
masacrar a los tutsis, etnia minoritaria, de la cual
habrían muerto 800 mil. RTLM, fundada en 1993, pasó a
ser conocida como la «radio del odio» por su sistemático
fomento del odio racial, sostiene la información.
Otro singular sentencia que afecta a periodistas es la
dictada en Laos y consiste en 15 años de prisión para el
belga Thierry Falise y el francés Vincent Renaud, ambos
situados en Bangkok. Detenidos en junio pasado mientras
elaboraban un reportaje en Laos, fueron acusados de
cómplices en la muerte de un policía local.
El fallo, de
diciembre último, alcanza también al interprete de los
periodistas, Karl Mua, un estadounidense de origen
laosiano.
Iraq y Afganistán: prensa encañonada
En Afganistán, país ocupado por el ejército
estadounidense, con la colaboración, tipo comparsa, de
militares de otras naciones, y con la complicidad de
Naciones Unidas, la libertad de expresión es de plano
inexistente. Aunque hay un gobierno títere encabezado
por Hamid Karzai, ex funcionario de empresas petroleras
yanquis, «la libertad de prensa sigue siendo vulnerable
y caudillos y gobernadores provinciales controlan casi
todos los medios locales y recurren a la fuerza para
intimidar o atacar a periodistas críticos», manifiesta
un informe realizado por europeos.
La guerrilla en contra de la ocupación ha resurgido con
fuerza, pero es noticia vedada en los órganos privados y
estatales. (En Afganistán han sido muertos más de 600
norteamericanos).
Es de suyo extraño que la UNESCO asigne financiamiento y
asistencia técnica a un país colonizado, todo ello con
la bandera de la libertad de prensa.
Si hablamos de Iraq, la situación es análoga o peor,
apunta un informe especial elaborado por el Institute of
War and Peace y otras instituciones, el cual dice que
después del colapso del régimen de Saddam Hussein, han
aparecido unas l50 publicaciones. Agrega, empero que «la
libertad de prensa se enfrenta a enormes obstáculos,
entre ellos la ausencia del estado de derecho, una
economía en ruinas e infraestructura inadecuada para los
medios independientes.»
Apenas creados esos medios, el 'Administrador Civil',
Paul Bremer se apresuró a imponer la censura mediante un
llamado 'Código de conducta', la última palabra un
eufemismo para prohibición. La imposición de tales
trabas, se lee en un despacho de Ifex' es en repuesta a
un número creciente de artículos antiestadounidenses en
la prensa local.
Los periódicos que representan a partidos políticos
hostiles a Estados Unidos «acusan a las fuerzas
occidentales de violación masiva, robo y numerosos
insultos al Islam» se leía en un documento de Indice de
Censura.
Todo eso es en pasado , ya que la Autoridad Provisional
de la Coalición (CPA, sigla en inglés) optó rápidamente
por una censura total que es lo que ahora rige.
De esa manera, afganos e iraquíes han podido conocer de
cerca y brutalmente otro ángulo de la prometida
democracia estadounidense.
*
Hernán Uribe es presidente de la Comisión Investigadora
de Atentados a Periodistas (CIAP).
Tomado de Argenpress |