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RAQUEL EN LA MEMORIA
Omar
Vázquez |
La Habana
Con la muerte el
sábado último de Raquel Revuelta Planas (La Habana, 14
de noviembre de 1925—24 de enero del 2004), desaparece
uno de los puntales de nuestro teatro, tanto en su
condición de actriz, como por su labor como fundadora y
directora general de Teatro Estudio, y también como
responsable de muchas de sus más trascendentes puestas
en escena. Su alta valía artística la confirmó también
en su paso por la radio, televisión y el cine cubanos.
Nacida en una familia
de artistas, Raquel comenzó su trayectoria en 1936, en
La Corte Suprema del Arte y La Escala de la Fama,
programas dedicados a descubrir nuevos valores; y desde
sus inicios se vinculó a las causas más progresistas,
por lo que en 1941 fue fundadora del Teatro Popular y
comenzó a trabajar en la Emisora 1010 (del Partido
Socialista Popular). También fue miembro de la Sociedad
Cultural Nuestro Tiempo, que agrupó a los artistas e
intelectuales más progresistas de la época, ejerciendo
gran influencia en la vida cultural del país.
Su primer gran éxito
lo tuvo tempranamente en 1947, con la obra Nada menos
que todo un hombre, que le valió el Premio Talía a
la mejor actuación femenina, y que reafirmó en 1956, al
protagonizar Juana de Lorena, obra con la cual
ganó numerosos premios y le abrió su acceso a los medios
masivos de comunicación, deviniendo primera figura de la
televisión, donde protagonizó dos programas fijos
semanales, donde aún se recuerda su interpretación de
Doña Bárbara, el personaje de la novela de Rómulo
Gallegos. Su primera actuación fílmica la hizo en 1953.
En 1958 en medio del
desierto de la cultura oficial y como un planteamiento
estético radical, junto a su hermano Vicente y otros
seis artistas, creó Teatro Estudio, en el cual se
mantuvo activa por cerca de 40 años. Actuó en numerosos
países, América Latina, Europa, Asia y África.
Meritoria también fue
su labor como profesora y formadora de actores, lo que
le fue reconocido al ser nombrada como Profesora Titular
del Instituto Superior de Arte (ISA), de cuya Facultad
de Artes Escénicas fue Decana; y en 1985 recibió el
título de Doctora Honoris Causa en Artes, conferido por
ese alto centro universitario.
Durante muchos años
fue, además, presidenta del Centro Latinoamericano de
Creación e Investigación Teatral de Cuba; y en vida,
recibió las más altas condecoraciones que se otorgan en
nuestro país: Orden Félix Varela, Medalla Alejo
Carpentier, Distinción por la Cultura Nacional; Premio
Nacional de Teatro 1999, Coral de Honor en el Festival
del Nuevo Cine Latinoamericano 1997.
(Granma) |