OTRA VERDAD ES POSIBLE

Corroborar que pocos países sufren una dictadura mediática fascista como la que hoy asola al proyecto bolivariano que tiene lugar en Venezuela, fue sin dudas uno de los saldos más importantes del primer encuentro entre escritores cubanos y venezolanos que tuvo lugar en Caracas.

Como dijera el escritor cubano Lisandro Otero, en la conferencia de prensa donde se dio a conocer el «Llamamiento de Caracas»: «Hemos constatado la presencia de dos mundos, un mundo real y otro imaginario. Este último es el de una nación en caos desestabilizada, que es el que refleja la mayoría de los medios de comunicación. Del otro lado, está la realidad de los muchos partidarios de Chávez, el de las misiones de maestros alfabetizadores, de los médicos que llevan la salud a los rincones más lejanos de este país; el mundo verdadero que existe fuera de las pantallas de los televisores y es posible constatar».

Al igual que Cuba, el democrático proceso bolivariano que ocurre hoy en Venezuela es constantemente satanizado por los centros de poder de la información y los intelectuales honestos de todas partes tienen el deber ético de develar la auténtica realidad venezolana.

Como señaló, Abel Prieto, el ministro de cultura de Cuba, hoy en día, la derecha está cada vez más en desventaja. Resulta una verdadera paradoja llamarse intelectual y ponerse al lado de causas como las que defienden las guerras preventivas, alientan la desigualdad o, de una forma u otra, atentan contra la humanidad.

De igual forma, son cada vez más los canales alternativos con que cuenta la gente progresista del planeta para comunicar sus ideas. Sólo en Internet existen más de 400 páginas dedicadas a emitir un mensaje diferente al de los tradicionales y desprestigiados medios de comunicación al servicio del capital.

Por todo ello, el Encuentro de Intelectuales Latinoamericanos al que se convoca y que tendrá lugar en Caracas el próximo mes de diciembre, está llamado a convertirse, sobre todo, en una tribuna a favor de la justicia y la verdad.

LA JIRIBILLA. 2004