|
crecer
cada día
Y
eso compay, al decir del propio Elpidio, seguramente lo
consiguen ustedes porque estos libros que adquirieron
hoy y los que conservan como divinos tesoros de años
anteriores, los harán crecer más cada día.
Magaly Cabrales
|
La Habana
También
para princesas y príncipes enanos se ha preparado esta
fiesta. Yeney Rondón Castillo es una de estas princesas
que coincidentemente vino al mundo el mismo año en que
se organizó la primera Feria Internacional del Libro de
La Habana. Para más coincidencia todavía nació en el mes
de febrero, exactamente el día en que San Valentín
domina al mundo. Puede ser esa una buena razón para
justificar la dulzura que emanaba de los ojos de esta
niña mientras contemplaba, sentada sobre la hierba
rodeada de libros, el Ajiaco de sueños que
magistralmente interpretaban algunos integrantes del
grupo La Colmenita.
Así,
tuvimos que esperar a que el espectáculo terminara para
que nos ofreciera sus impresiones acerca de la feria.
“Es una fiesta, una fiesta muy grande donde, además de
comprar libros, nos divertimos mucho todos los niños
con las actividades que se realizan aquí en La Cabaña.
Hoy vi actuar al grupo La Colmenita y además hubo
competencias de dibujo y de baile”. En las cuales ella
no participó, “porque he caminado mucho”, aun cuando
cursa el séptimo año de baile en la Escuela Rosalía de
Castro.
Asimismo,
estudia el séptimo grado en la Secundaria Básica Sergio
González López, del municipio de Centro Habana y casi
pudiera decirse que se sabe de memoria las Ferias del
Libro, pues a ellas viene asistiendo desde que tenía 3
años de edad.
“Este año
veo que hay muchas más cosas que en los anteriores,
sobre todo en el Pabellón Infantil, donde además de
actividades culturales y recreativas se han presentado
libros para niños”.
Por otro
lado, un príncipe se levantó gallardo de su primitivo
asiento para decirnos que “la feria es uno de los
mejores regalos que la Revolución les hace a los niños
cubanos cada año”.
Se trata de
Yosvani Duharte, de 12 años de edad que es dirigente
pioneril en la Secundaria Básica Presencia de Celia,
donde cursa el séptimo grado. Igualmente estudia pintura
y ha logrado, incluso, exponer algunas de
sus
obras en la
Casa de Cultura de La Lisa, municipio donde reside.
Asistir a
la feria es motivo de júbilo para él, pero al mismo
tiempo “pienso en esos niños pobres del mundo que no
tienen ni siquiera un pedazo de pan para comer.”
Pero esa
gran realidad no constituye motivo de preocupación
todavía para Sandra Rodríguez, quien desde la precocidad
de sus seis años nos dice que se ha divertido de lo
lindo en la feria. Que sus padres le compraron muchos
libros y que ganó el premio de la popularidad en la
competencia de baile, que se realizó en el día de hoy en
el Pabellón Infantil, en la cual la premiaron con el
gustado libro de Aladino y la lámpara maravillosa.
Ana Isabel
Milanés, de 9 años, recibió igualmente un importante
premio: “mis padres me trajeron a la feria este año otra
vez”.
“Quise
venir porque aquí se hacen muchas actividades. Jugamos,
saltamos, nos divertimos sin correr ningún peligro y
también compramos libros para aprender más cada día”.
Ana Isabel
vive en el municipio de Boyeros y estudia el 4to. grado
en la escuela elemental de música Alejandro García
Caturla, donde además recibe clases de canto coral y
piano. Y “estoy esforzándome para estudiar clarinete”,
me dice con la convicción de quien se sabe seguro de
alcanzar una meta.
A Roberto
Suárez la picardía le cubre como un manto de la cabeza a
los pies. Lo dicen sus avispados ojos y sus elocuentes
palabras con las cuales me explica que para él hoy ha
sido maravilloso. Le han comprado libros para colorear y
también el de Elpidio Valdés, al cual quiere parecerse
cuando sea grande.
Y eso compay, al decir del propio Elpidio, seguramente
lo consiguen ustedes porque estos libros que
adquirieron hoy y los que conservan como divinos tesoros
de años anteriores, los harán crecer más cada día. |