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LA ESCENA AL PAPEL
Ediciones Alarcos, la casa editora del Consejo Nacional
de las Artes Escénicas, se anuncia en grande en esta
celebración del libro y la literatura. Su empeño por
despejar prejuicios en cuanto a la valía literaria del
teatro es constante.
Tania
Cordero|
La Habana
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Una intensa
jornada dedicada al teatro en su vertiente literaria
constituyó la de este martes en la presente Feria
Internacional del Libro. El desfile de presentaciones lo
inauguró Cuatro dramas en la brecha, una
selección de obras recientes del reconocido dramaturgo
español Alfonso Sastre. Al título de Ediciones Alarcos
se sumaron tres entregas de Letras Cubanas: el esperado
Teatro Escogido, de Abelardo Estorino, dentro de
la colección Premio Nacional de Literatura; Las tres
partes del criollo, del también Premio Nacional de
Literatura Antón Arrufat; Fausto, del dramaturgo
y narrador Reynaldo Montero, y Baños Públicos, S.A y
otras obras, de Esther Suárez. Igualmente se dio a
conocer el primer número de la revista Tablas,
correspondiente a 2004, consagrada a Brecht, figura
clave de la cultura alemana y universal a la que esta
feria ha rendido diversos homenajes.
Ediciones
Alarcos, la casa editora del Consejo Nacional de las
Artes Escénicas, se anuncia en grande en esta
celebración del libro y la literatura. Su empeño por
despejar prejuicios en cuanto a la valía literaria del
teatro es constante y, a pesar de sus escasos años de
existencia, presentó también Teatro cubano actual
y -en opinión de su director, el teatrólogo Omar Valiño-
el trabajo se intensifica, los proyectos se consolidan y
crecen.
Esta feria
ha significado para nosotros la aparición con el libro
de Sastre de un propósito bien ambicioso que hemos
llamado Biblioteca de Clásicos. Se trata de una
colección enumerada con el objetivo de que cuando pase
el tiempo quien logre tener 25 ó 30 de estos libros
posea una idea bastante completa de lo mejor del teatro
del siglo XX. Hemos asumido el concepto de clásicos no
como suele hacerse, remitiéndose a la antigüedad o al
renacimiento, sino centrándonos en el último siglo.
También incluiremos autores vivos, textos teóricos,
firmas cubanas que hayan hecho un aporte esencial.
Además, hemos logrado reunir -gracias a la concesión de
los derechos por los autores o sus herederos- obras que
aparecen juntas por primera vez, que resultan poco
conocidas en español o que no existen en nuestro idioma.
Tal es el caso de una amplia antología del importante
dramaturgo alemán Heiner Müller, preparada al calor de
esta feria dedicada a la cultura alemana, y para finales
de este 2004 pensamos tener lista la reedición de ese
libro básico que es La selva oscura, de Rine
Leal; ofrecer dos tomos de reflexiones sobre la vida y
la estética del fundador Eugenio Barba, y un tomo con
obras escogidas de Dario Fo y otro de reflexiones de
Peter Brook.
Teatro
cubano actual
es resultado de una coedición con la Universidad
Alcalá de Henares, de España. También la compañía
inglesa Royal Court entrega un premio dentro del
Concurso de Dramaturgia Virgilio Piñera. ¿Es de esperar
que estas colaboraciones ofrezcan otros frutos?
Este
título, que es a la vez un libro hermoso, recoge la obra
ganadora de la primera edición del Premio Virgilio
Piñera 2002 y los finalistas. Es interesante porque
hacía buen tiempo que no aparecía un libro colectivo de
dramaturgia cubana y ocurre en un momento en que nuestra
literatura dramática está activándose, recomponiéndose
con mucha vitalidad. Este libro no hubiera sido posible
sin la participación ejemplar de la Fundación General de
la Universidad de Alcalá de Henares que, además del
volumen, nos regaló una muestra de cooperación
desinteresada. Vamos a darle continuidad a esta serie de
Teatro cubano actual, aunque no siempre el concurso nos
permita publicar otras obras junto al premio. Ahora nos
volcaremos a la actualidad de la dramaturgia cubana en
Estados Unidos, por ejemplo. Ahí se reúnen cinco obras
de dramaturgos cubanos que escriben en inglés en EE.UU.
En cuanto
al Royal Court, creo que tuvo una tremenda importancia y
va a seguir teniéndola, pues la obra que obtuvo su
premio este año será editada en forma bilingüe en el
Reino Unido.
Es
frecuente que cuando se menciona la editorial de las
artes escénicas se asocie su trabajo al teatro, y no a
otras manifestaciones como la danza, el circo o el arte
lírico. ¿Cómo piensa Alarcos abrirse a estas esferas?
Es cierto
que esa tendencia al teatrocentrismo existe, pero la
hemos ido deshaciendo, aunque todavía resulte
insuficiente. El año pasado, como parte de la
Cuadernos Tablas, una colección dedicada a los
procesos creativos y sus peculiaridades, publicamos
El suspendido vuelo del ángel creador, del
coreógrafo Narciso Medina. En las páginas de la revista
Tablas, que ya tiene más de veinte años de
fundada y es como la madre de Ediciones Alarcos, le
hemos ido dando un espacio cada vez mayor a la danza en
sus distintas manifestaciones y estamos abiertos a que
se sigan difundiendo todos los géneros del arte
escénico. Con lo lírico, lo musical, lo circense es más
difícil, pero ya podemos anunciar que estamos editando
una antología de cinco obras musicales del destacado
dramaturgo José Milián y La historia del circo en
Cuba, de Miguel Menéndez.
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