La Jiribilla | Nro. 144
Bienvenidos a LA JIRIBILLA

DOSSIER
EL GRAN ZOO
NOTAS AL FASCISMO

PUEBLO MOCHO

CARTELERA

LIBRO DIGITAL

•  GALERÍA

LA OPINIÓN
LA CARICATURA
LA CRÓNICA
LETRA Y SOLFA
MEMORIAS
APRENDE
PÍO TAI
EL CUENTO
POR EMAIL
LA MIRADA
EN PROSCENIO
LA BUTACA
FILMINUTOS
LA FUENTE VIVA
PALABRA VIVA
NÚMEROS ANTERIORES
Otros enlaces
Mapa del Sitio


RECIBIR LAS
ACTUALIZACIONES
POR CORREO
ELECTRÓNICO
Click AQUÍ

 

MISIÓN DIPLOMÁTICA O UNA NUEVA VISIÓN
DE LA GUERRA EN IRAQ
 
Yinett Polanco | La Habana


Alguien me dijo una vez que después de haber visto morir tantos hombres en una guerra, ya nada se sentía igual, que la vida y hasta la misma muerte se miraban entonces de otro modo. Por eso sé que el hombre que escribió Misión en Bagdad no es un hombre con una visión corriente. Porque Ernesto Gómez Abascal ha visto desangrarse durante los largos años de su trabajo como diplomático cubano, a los pueblos árabes en cruentas luchas intestinas y además, sufrió una a una, las bombas que cayeron sobre Bagdad en la más reciente guerra de EE.UU. contra Iraq, bombas sin nombres arrojadas sobre hombres y símbolos, sobre civiles y monumentos de una de las culturas más antiguas de la humanidad, la más antigua de todas, si damos por ciertos a los textos bíblicos.

Misión en Bagdad se presentó en la sala Nicolás Guillén, una de las salas más grandes y lindas de La Cabaña, adornada con plantas y flores, como si todas las flores del estrado trataran de suavizar el horror de aquellos días contado por Abascal, en un libro que al decir de Tubal Paéz, presidente de la Unión de Periodistas de Cuba, “no es un libro de guerra, aunque sean bélicos los acontecimientos que relatan.” En sus palabras de presentación, Tubal agregó que “lo más importante (del libro) es la acción de escribir al pulso de la actualidad”.

En ocasiones, a algunos testimoniantes se les ha acusado de escribir por la vanidad de confesarse partícipes en un hecho, otros lo hacen porque no pueden resistirse a ofrecer su visión particular de un acontecimiento, pero Ernesto Gómez Abascal se decidió a escribir porque podía “ser útil para nuestro pueblo, para nuestra gente, para que conozca qué fue lo que pasó, que conozca cómo fue que se manipularon las cosas, que quede para la historia esta vivencia directa de la guerra en Iraq, y que quede para toda la gente como una protesta más, como una denuncia contra esta guerra criminal contra el pueblo iraquí.”

Con estas declaraciones está claro que Abascal se considera un mediador y trata de restarle importancia a su trabajo como diplomático, al hecho de haber permanecido en un territorio donde apenas dos o tres países habían dejado a algunos de sus representantes, para servirnos de ojos sobrenaturales, ojos que miran y ven una guerra loca, como casi todas, por sobre la distancia y el tiempo.

......................................................................................................

PÁGINA PRINCIPAL
DOSSIER
 
| el GRAN ZOO  | PUEBLO MOCHO | CARTELERA
POR AUTORES | LIBRO DIGITAL 
Otros Enlaces
| Mapa del Sitio | Correo-Electrónico
Actualizaciones por Correo Electrónico

SUBIR




© La Jiribilla. La Habana. 2004
 IE-800X600