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Todo el tiempo de los cedros:
una inolvidable
página
de la historia de Cuba
Magaly
Cabrales |
La Habana
“Esta
amorosa edición,
realizada por la Casa Editora Abril, narra
la retaguardia de los héroes, se ahonda en el tronco de
la familia Castro Ruz, de cuyas ramas germinó una
revolución sin precedentes en el hemisferio occidental”,
expresó Guillermo Cabrera, director del Instituto
Internacional de Periodismo José Martí, refiriéndose al
libro Todo el tiempo de los cedros, de la
periodista cubana Katiuska Blanco. La presentación tuvo
lugar en la tarde como parte de las actividades
de la XIII Feria Internacional del Libro.
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Ante
el numeroso público que se dio cita en la sala Nicolás
Guillén de la fortaleza de La Cabaña, Cabrera aseguró
que “cuando ustedes lleguen a las páginas finales,
después de andar por medio siglo de palabras sentidas,
podrán comprobar que nos ha enriquecido la admiración
por Ángel y Lina. Que (el libro) nos integra a nuestras
vidas la atmósfera del batey de Birán y que todos los
protagonistas forman ya parte de nuestra cotidianidad”.
En su
intervención, Guillermo Cabrera calificó a la autora
como “una empedernida contadora de ternuras”.
Y es
de ternura, en efecto, de lo que están impregnadas las
páginas de este volumen, que narra la infancia y la
adolescencia de Fidel. Sus primeros estudios en la
escuelita de su pueblo natal, posteriormente en Santiago
de Cuba, y también su estadía en la Universidad de La
Habana, donde se graduó de Doctor en Derecho y se
consolidó su estirpe revolucionaria, para después
convertirse en el líder genuino que necesitaba el pueblo
cubano
en la
conquista de su
total y definitiva soberanía. Así, Fidel
dejó de ser un hijo de Birán para serlo de toda Cuba.
En las
páginas de Todo el tiempo de los cedros, aparece
igualmente la pesadilla vivida por la familia
durante los duros años de la dictadura de Fulgencio
Batista, el hostigamiento a que fueron sometidos y que
soportaron dignamente con fortaleza de cedro.
De
igual manera, la joven narradora, autora también de
Después de lo increíble, Mención del Concurso
Latinoamericano José Martí, adentra a los lectores, con
un lenguaje fresco y humano, muy lejano a la retórica y
a lo rebuscado, en la vida de los humildes campesinos de
Birán, en la que mucho tuvieron que ver los padres de
Fidel, Lina Ruz y Ángel Castro, quienes “eran algo así,
como un roble que daba sombra a toda la gente del
lugar”, explicó Katiuska Blanco durante la presentación
de su título.
En las
404 páginas que conforman Todo el tiempo de los
cedros, puede observarse una acuciosa
investigación, que tuvo su origen a raíz de una visita
realizada por nuestro Comandante en Jefe a Birán en
1996, con motivo de su 70 cumpleaños, durante la cual
“dijo como en un susurro, como alguien que quiere
confesar algo íntimo, muy personal: a mi padre le
gustaba plantar cedros”, destacó Katiuska refiriéndose a
las motivaciones que inspiraron este libro.
Y añadió, con la modestia que la caracteriza,
que “hubiera querido tener la hondura de pensamiento de
nuestro José Martí, o la imaginación deslumbrante de
García Márquez, o la minuciosidad de Balzac, porque una
personalidad de la estatura del Comandante merece la
conjunción de todo el virtuosismo de estos autores” para
escribir un libro sobre la vida, la personalidad y sobre
aquellos lugares que le vieron crecer.
De
cualquier manera Katiuska Blanco ha puesto en manos de
los lectores cubanos un texto de obligada referencia
para quienes quieran adentrarse en la vida de
Fidel,
un texto que era ya imprescindible en la historiografía
contemporánea de Cuba, y que se hace todavía más
valedero porque al decir de su autora fue escrito “con
el alma”. |