|
Las aves..., otros cuentos,
Abel y el tiempo
Dulce
María Sotolongo |
La Habana
Hace más de
33 años que se escribió el cuento que da título a esta
selección, Las aves; a pesar de la juventud de su
autor, ya en este relato existe un dominio de las
técnicas narrativas, un uso del lenguaje que evidencia,
como bien dice Virgilio López Lemus en la nota de
contracubierta, la madurez literaria de su creador. Este
cuento, que aparece al final de esta selección, bien
podría haber sido escrito ayer, por el asunto que
desarrolla es un cuento rebelde en la narrativa de Abel
Prieto que en esa ocasión, va a épocas remotas de
príncipes y reyes, y se mueve como pez en el agua. Para
mí, es una de las mejores presas en su obra narrativa.
|
 |
Pasan los
años, diferentes temas inquietan al narrador que se
seduce, con el mundo que le rodea. Ya en 1980 y 1983,
aparecen sus dos primeros libros de cuentos: Los
bitongos y los guapos y No me falle gallego,
que se agotaron rápidamente. Alrededor de 1987 la
editorial Letras Cubanas decide hacer una redición de
ambos volúmenes en uno solo, la cual se me encargó. Como
digo en las palabras preliminares de esta selección por
diversos motivos no se publicó, pero en 1989 aparece su
tercer libro Noche de sábado que obtiene Premio
de la Crítica, merecidamente, tarea que no sería fácil
para el jurado, porque vienen a mi mente títulos tales
Como brujas de mayo, difícilmente superados en
nuestra narrativa. Muchos años después de 1999, aparece
El vuelo del gato, novela grave, polémica, que lo
situó entre uno de los mejores narradores cubanos de la
entrada del siglo XXI, que imbrica perfectamente en los
cuentos antes publicados. Con personajes en los que
están presentes rasgos típicos del cubano; no es acaso
Mamoncillo un resumen de otros protagonistas de algunos
cuentos de Abel Prieto. El humor, la ironía, el choteo,
siguen estando presentes. Así como un narrador que va de
Pinar del Río a Marianao, el Vedado y Playa, con su
larga melena a la que no decide renunciar, narrador al
que le seducen los boleros de José Tejedor, frecuente el
cine Ambassador, a veces es supersticioso, o culto, y es
capaz de aprehender con la misma fuerza el ambiente
literario o la atmósfera a ritmo de mozambique del
desaparecido Salón Mambí. Protagonistas, jóvenes y
viejos, negros y blancos, bitongos y guapos, han logrado
vencer la prueba del tiempo. Por eso realicé con ayuda
del autor, y del editor esta selección, que debió
publicarse antes, y espero que solo sea un anticipo de
una compilación futura. Me declaro culpable de haber
seleccionado junto a Eduardo Achang el diseño de este
libro. Las viñetas que aparecen en algunos de los
cuentos fue que Abel las vio. Tomé los dibujos que creí
que resumían lo esencial de cada historia, así me
imaginé a Cristóbal Rubio, al fantasma del Gallego, al
Estupiñán de la ameba, al Juez, y a las aves. Exonero al
autor de toda culpa, y solo me resta dar las gracias por
la confianza depositada en mí, y en la Editorial
Extramuros.
Palabras de en la presentación del libro Las aves y
otros cuentos, de Abel Prieto |