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PRESENTACIÓN DE LA NOVELA
MERIDIANA DE ALICE WALKER
Josefina
Ezpeleta
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La Habana
Fotos: Alejandro Ramírez
Particularmente especial es este momento para mí,
editora cubana a la cual le dieron la tarea –que asumió
con interés, entusiasmo, porfesionalidad y no poco
temor-, de revisar la traducción y editar la novela que
en 1976 publicara Alice Walker: Meridian.
Y si me refiero a
momento especial no es solo porque estamos en presencia
de una destacada novelista, ensayista, poeta y escritora
para niños de nuestra generación, sino por lo que ella
ha representado y representa en la lucha por los
derechos civiles de los negros en su país, y por su
apoyo a Cuba.
Quizá algunos de los
presentes conozcan varias de las obras escritas por esta
escritora aunque en nuestro país solamente se había
publicado en 1989 su novela El color púrpura,
acreedora del Premio Pulitzer. He tenido la oportunidad
de leer algunos de sus poemas, los cuales han calado
hondo en mí, y también una carta que en el mes de marzo
de 1996 la autora hiciera al presidente de los Estados
Unidos, entonces William Clinton; la carta es algo larga
pero no quisiera dejar de mencionar un párrafo de la
misma:
“Amo a Cuba y a su
pueblo, incluyendo a Fidel. La ley que usted la firmado
para endurecer aún más el bloqueo me hiere
profundamente. Yo viajo a Cuba cuando puedo llevar
medicinas y el pequeño, quizás insignificante bienestar
de mi presencia a aquellos cuyo coraje y ternura han
inspirado prácticamente toda mi vida”.
La novela que hoy se
presenta transcurre durante los años 60 y principios de
los 70 del pasado siglo, y Meridiana su protagonista,
mujer negra del Sur, -igual que la autora de las
páginas-, lucha, a su manera, por los derechos civiles
de los negros. Y no son pocas las coincidencias de la
protagonista con la autora; yo diría que la
novela es autobiográfica hasta
cierto punto: ambas tienen aproximadamente la misma
edad, sienten un gran amor por el Sur,
fueron educadas en una universidad para mujeres en
Atlanta, y también las dos han estado involucradas en el
movimiento por los derechos civiles.
La novela nos
presenta, de manera muy “a lo Walker”, las relaciones
entre negros y entre blancos y negros, y podemos ir
descubriendo, viajando hacia detrás y hacia delante en
el tiempo, junto a la protagonista, complejidades del
problema racial, de la sexualidad. Descubrimiento que se
convierte en comprensión de su rebeldía, su tolerancia,
de las diferencias con los demás personajes que hacen de
Meridiana un ser especial, y de todos los
prejuicios, violencia e historia que la rodean.
No es por gusto que
la escritora pone las definiciones que de “meridiano/a”
nos brinda el diccionario; pertenecen específicamente a
cualidades inherentes a la protagonista: “clarísimo,
luminosísimo”, “círculo máximo de la esfera celeste”, y
es porque Alice Walker quiere que veamos en Meridiana
alguien representativo de los 60, que ella ve como el
meridiano de la conciencia negra, cuando los negros
norteamericanos fueron capaces de verse a sí mismos y
luchar por su identidad. Meridiana lucha por los
derechos de sus coterráneos, pero también lucha por su
individualidad como mujer, como ser humano.
La espiritualidad de
la protagonista puede llevarnos de la mano para
descubrir nuestra propia espiritualidad y darnos fuerza
para la lucha por nuestra individualidad a la vez que
luchamos por la comunidad a la cual pertenenecemos.
Meridiana, físicamente frágil, incluso con una salud
quebrada, pudiera parecernos débil, pero su
espiritualidad y su voluntad de hierro no son solo
capaces de permitirles esa vida activa en el movimiento,
sino que infunde fuerza a los demás.
Si bien es cierto que
nos hemos dedicado un poco más a hablarles de su
protagonista, los demás caracteres que ayudan a
entretejer toda la trama de la novela, no dejan de estar
maravillosamente “pintados” por la escritora, con su
aguda inteligencia. Lynne y Truman –yo diría que los dos
caracteres blancos más importantes en la vida de
Meridiana-, son personajes de la vida real de la época
que enseñan y a la vez aprenden mucho de Meridiana.
El tratamiento que da
la escritora al tema del autodescubrimiento es quizá uno
de los más completos de la literatura contemporánea.
Si algo más puedo
decir de esta novela es tan solo recomendar su lectura y
verán cuanto la disfrutarán. |