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UN HOMENAJE A LOS
AMANTES REVOLUCIONARIOS
Mientras escribía mi obra pensé mucho en Cuba; ya
habíamos perdido al Che Guevara y quería mostrar el
sentimiento de perder a tantas personas que amamos, el
sentimiento de que cuando se asesina a alguien esto tal
vez signifique que debemos detenernos.
Alice Walker
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La Habana
Fotos: Alejandro Ramírez
Para mí ha significado mucho que los cubanos entiendan
lo que hago. A veces en mi país me critican mucho
personas que no se molestan en leerme, especialmente
después de haber escrito El color púrpura y
sufrir muchos años de severas críticas y hostilidad que
en algunos momentos me llevaron a sentir que
verdaderamente corría peligro.
Fue
maravilloso venir a Cuba y descubrir que las personas
realmente habían comprendido lo que había escrito y que
había muchas personas que amaban a mis personajes y, lo
que todavía es más importante, que los cubanos pudieran
reconocerse en mis personajes y reconocer a sus
antepasados.
Este
libro, Meridiana, es muy especial para mí porque
traza un período en nuestra lucha en los EE.UU., en el
movimiento de los derechos civiles en un momento en que
muchos de nuestros líderes fueron asesinados y en las
que muchas personas de las que ustedes nunca han oído
hablar también fueron asesinadas. A muchos los
golpearon, se abusó de ellos, se les negaron sus
derechos. Lo escribí en un momento en que viví en
Mississipi y me casé con un blanco. Esto era ilegal en
el estado de Mississipi y había muchas leyes que muchas
personas de color y algunas personas blancas trabajaron
mucho para cambiar, con mucho costo para nuestros
cuerpos, para nuestra relación amorosa para nuestras
familias.
Quería
escribir una novela que viera a los revolucionarios y a
las personas que cambian a la sociedad desde adentro,
porque existe la posibilidad de que los revolucionarios,
las personas que luchan se conviertan en algo así como
los personajes de muñequitos, porque se les ve en una
forma muy unidimensional, y en cierto sentido la
sociedad necesita que sean unidimensionales, porque
necesitamos que nos guíen. Pero quería ver la causa de
que ocupen una posición de liderazgo, y quería ver lo
que había detrás de estas personas, que generalmente el
pueblo nada más las ve por televisión. Martin Luther
King junior, por ejemplo, siempre se le vio como
necesitábamos verlo, en una forma muy unidimensional,
pero lo que ocurría en su vida, su sufrimiento privado,
la lucha por mantener unida su familia, su lucha por
tener tiempo que pasar con sus hijos, y el hecho de que
sufría unas tensiones muy grandes del FBI, solo supimos
de todas estas cosas mucho después. Lo uso solo como
ejemplo porque es una persona que todo el mundo conoce.
Pero tenemos muchos líderes que no fueron tan bien
conocidos, pero fueron personas que sufrieron mucho para
tratar de ser líderes de movimientos revolucionarios, y
al mismo tiempo ser humanos con familia.
De ese
modo la novela idealiza a las personas que se convierten
en iconos, en imágenes y les pide a los lectores que
respete lo que se da, lo que se toma y lo que el público
no ve. En nuestra lucha, como se trataba de una lucha no
violenta, tenemos mucho cuidado de tomar el cariño como
meta y esto quería decir que aunque nosotros habíamos
sufrido muchas generaciones de represión blanca, se nos
pidió que amáramos a los blancos.
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En
ocasiones, lo que ocurría era que las personas sentían
atracción uno por otro, a través de fronteras raciales,
y se amaban, y al mismo tiempo sentían la carga de la
historia del racismo. Por eso, con frecuencia surgen en
la sociedad dos personas, un negro y una blanca o un
blanco y una negra, se encontraban tratando de resolver
toda la locura histórica que había creado el racismo, en
una sociedad que ni siquiera tenía la ilustración
suficiente para ver esta historia. De modo que hubo
tanto sufrimiento, y era un nuevo tipo de sufrimiento
porque las uniones entre estas personas eran visibles y
la sociedad no estaba preparada para comprenderla
realmente, solo las veía como personajes de muñequitos,
figuras superficiales; de modo que al escribir
Meridiana quería rendir homenaje a todos los amantes
revolucionarios radicales que sufrieron tanto y a su
esfuerzo tal vez por hacer más de lo que podían.
En
otro nivel quería mostrar que cuando uno está
comprometido con el cambio no es solamente una moda, el
compromiso continúa y esto es lo que Meridiana
simboliza, y entran en conflicto con personas que
pensaron que el periodismo era una moda, como un peinado
nuevo. Así que tienen que aprender, a veces aprenden, a
veces no, que no se trata de una moda.
Mientras escribía la obra pensé mucho en Cuba, porque ya
habíamos perdido al Che Guevara, y quería mostrar todas
estas cosas, el sentimiento, de perder a tantas personas
que todos amamos, el sentimiento de que cuando se
asesina a alguien esto tal vez signifique que debemos
detenernos. |