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La nueva Casa del Jazz
Cubano
SU MÁS PODEROSA RAZÓN
Bladimir Zamora
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La Habana
Desde anoche el jazz latino tiene casa para desbordarse.
A unos pocos metros de la desembocadura del Almendares,
Río Club ha sido rebautizado como Irakere, La Casa del
Jazz Cubano. La sola determinación causa entusiasmo a
los amantes de este tipo de música de gran demanda
universal, pero saber que el maestro Chucho Valdés será
cada viernes el anfitrión del lugar, provoca la mayor
alegría.
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Este hombre, con
razón considerado como uno de los más importantes
pianistas de jazz del mundo, se presenta con frecuencia
en salones nocturnos, que le acogen como a familiar
cercano. Aquí en La Habana sus actuaciones se producen
por lo regular en los grandes teatros y en el ambiente
íntimo de un club. Por ello el público invitado a la
inauguración del Irakere Club no salía del asombro
gozoso, mientras Chucho iba desgranando piezas de
resonancia universal, siempre sostenidas por la
arboladura de las raíces negras de nuestra cultura.
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El solo con el
piano puede colmar las expectativas del más exigente,
pero si sucede como anoche, que Chucho se hace acompañar
por otros instrumentistas de altísimo nivel ( César
López – saxo--, Jorge Reyes y Lázaro Alarcón –bajo --,
Jorge Luis Valdés –guitarra --, Ransés Rodríguez –
batería y Yaroldi Abreu – tumbadoras --) el espectáculo
se convierte en una de esas fiesta que jamás se nos van
a escapar de la memoria. Chucho y su gente haciendo
sonar un jazz lleno de vida, amasado por el sentimiento
y la sensualidad caribeña, donde cada nota tiene el
preciso significado de nuestra identidad. Uno sabía que
en esta pasada noche del viernes estaba asistiendo a uno
de los más relevantes hechos culturales, de cuantos
pudieran estar sucediendo en los cuatro puntos
cardinales y sin embargo la atmósfera, pautada por la
actitud del propio pianista, era de auténtica sencillez.
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Durante el
intermedio Chucho Valdés anduvo por todo el salón
compartiendo con viejos amigos y nuevos admiradores.
Pude entonces conversar un poco con él.
“Que a partir de anoche ese club se llame Irakere es el
mayor homenaje que le puedan haber hecho al grupo”, me
confesó. “Esto será un templo de desarrollo cultural,
por donde pasarán los consagrados y podrán darse a
conocer los abundantes valores nuevos... Cuando se
produzca la próxima edición del Festival Jazz Plaza,
este lugar será subsede.”
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Ya que tenía la
rara posibilidad de conversar con Chucho, quise saber
sobre sus empeños actuales. “Siempre me importa defender
las raíces de nuestra música, a partir de las
posibilidades técnicas de hoy. Ahora mismo estoy
perfilando conceptos nuevos, estoy haciendo un disco que
me tiene muy cautivado. Además de mi cuarteto, trabaja
conmigo la Orquesta Sinfónica Nacional y precisamente el
álbum se va a llamar El sonido sinfónico del jazz
latino.
Luego volvió el maestro a sumarse a los demás
instrumentistas para seguir haciendo la música, la
maravilla de dejar abierta para otra puerta al disfrute
de la mejor música, bajo el nombre de aquel grupo
experimentador que el fundara a principios de los años
setenta, ya cuando el jazz latino se le había convertido
en la más poderosa razón de vida. |