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Mi abuelo descubrió los planes de
invasión a Cuba
Además de ser un verdadero revolucionario en la vida, en
el periodismo y en la literatura, el argentino Rodolfo
Walsh alertó sobre los preparativos de la CIA para el
ataque lanzado en abril de 1961. Su nieta María Eva,
durante su estancia en Cuba, reveló detalles de ese
episodio entrañable para la épica familiar de los Walsh.
Rafael Grillo
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La Habana
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“...las únicas
cosas sobre las que uno podría o desearía escribir,
son aquellas que precisamente no puede escribir, ni
mencionar; los únicos héroes posibles, los
revolucionarios, necesitan del silencio”
Carta de Rodolfo
Walsh a Roberto Fernández Retamar
(Buenos Aires, 27 de abril de 1972)
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ESA MUJER... Y ESTA1
“Mi abuelo fue quien descubrió los planes de invasión a
Cuba”, me dice convencida María Eva en su acento
porteño, de melodiosas honduras de tango. Tras los
espejuelos graduados que aportan un rasgo físico de
familiaridad con Rodolfo Walsh, un relámpago de orgullo
le enciende los ojos oscuros cuando me cuenta sobre su
familia, mientras saborea una piña colada en la Casa de
la Amistad, del Vedado.
A esta nieta del intelectual argentino le colocaron su
segundo nombre por la esposa de Juan Domingo Perón,
quien presidió la nación austral entre 1946 y 1955. El
propio Walsh había convertido en personaje literario a
“Esa mujer” (título del cuento), con dotes de liderazgo,
que bajo el sobrenombre amigable de “Evita” fue
idolatrada por las masas populares.
La Eva que ahora está sentada frente a mí tiene treinta
años y trabaja en publicidad de Página 12, un
reconocido diario argentino de tendencia “zurda”. Viajó
a La Habana a finales de diciembre, acompañada por
Pancho, su compañero desde hace varios años, abogado
laboralista, de los pocos que hay en su país porque la
mayoría prefiere ejercer la jurisprudencia en tareas
mejor remuneradas.
Llegó sin ruido, discreta; a pesar de ser, además, hija
de Patricia Walsh, la única diputada nacional electa,
desde el 2001, por la coalición Izquierda Unida (formada
por el Partido Comunista y el Movimiento Socialista de
los Trabajadores). No quería hacer uso de su linaje,
sino solamente encontrarse al fin con este estrecho
pedazo del mundo tan grande y querido para su memoria, y
valerse de sus modestos recursos para disfrutar del
calor, térmico y humano, que le sabía de oídas a La
Habana.
Viene también con una misión especial: “Me dijeron que
existe aquí una tarja dedicada a mi abuelo”. Quiere
comprobarlo y me hala del brazo para que la guíe hasta
la Tribuna Antimperialista.
OPERACIÓN PRENSA LATINA
A mediados del año 1959, Walsh viaja a La Habana para
presenciar aquello que describió como “el nacimiento de
un orden nuevo”, “épico”, y hasta a veces
“contradictorio” para su visión de la realidad2.
Jorge Ricardo Masetti lo convoca para participar en la
organización de un noble proyecto: la creación de Prensa
Latina. El objetivo de la nueva agencia de noticias era
contrarrestar la invasión mediática del exterior hacia
América Latina y difundir la obra de la revolución
cubana.
Se ubica la sede en La Habana y se crean filiales en los
diversos países de América, y otros de Europa, Medio
Oriente y Asia, en medio de una escandalosa oposición de
las grandes oficinas internacionales de noticias. Entre
sus fundadores, además de Walsh y Masetti, estuvieron
otros destacados escritores y periodistas
latinoamericanos como “el Gabo”, Plinio Mendoza,
Francisco Urondo, Susana Lugones y Jorge Timossi.
“Buscamos dar una imagen de los países latinoamericanos
que no esté deformada por intereses ajenos a nuestros
pueblos. Pero sin hacer retórica ni propaganda. Solo
trabajar duro y con la verdad” —habla así de la agencia
el argentino, quien se desempeñaría dentro de ella como
Jefe de Servicios Especiales.
Y escribirá: “La deformación por la prensa internacional
de las noticias cubanas había empezado mucho antes de la
caída de Batista, cuya larga permanencia en el poder
profetizaba la revista Time en su primer número
de 1959, cuando ya el régimen se había desplomado... La
campaña contra el gobierno revolucionario alcanzó una
intensidad jamás vista en la historia. United Press y
Associated Press, las agencias que monopolizan el
mercado mundial de noticias, pusieron en marcha esa
catarata de basura informativa, preparando el terreno
para la cadena de agresiones que iba a culminar en Playa
Girón”.
UN KILO DE BRONCE MÁS VALIOSO QUE TODO EL ORO
RODOLFO WALSH (1927-1977),
lee María Eva, que ha descubierto la inscripción sobre
unas columnas repletas con los nombres de muchos
importantes intelectuales revolucionarios del
subcontinente. Está rodeada por los coterráneos “Paco”
Urondo, Haroldo Conti, Julio Cortázar, cerca del
salvadoreño Roque Dalton y el mexicano Juan Rulfo.
También encontrará las dedicadas a los grandes
precursores del latinoamericanismo: el venezolano Simón
Bolívar, el cubano José Martí, el peruano José Carlos
Mariátegui, el argentino Faustino Sarmiento.
Ella salta de alegría y pone en mis manos la cámara para
una foto junto a la tarja. Pero su emoción no es la
pueril de una chica de quince que se retrata con vestido
nuevo. Sino aquella madura del hallazgo, de cuando llega
al fin lo que se anheló por años. Cuando la instantánea
capta el roce de sus dedos sobre el metal, lo que atrapa
es un fragmento, ya para siempre imborrable, en la vida
de María Eva. Recoge un trozo de su verdad personal; y
de esa historia de uno mismo que es apenas continuación
y desprendimiento de los seres familiares —y a la vez
“anchos y ajenos” para el frágil recuerdo— que nos
antecedieron.
Culminamos aquella tarde del 31 de diciembre de 2003
hermanados por tradiciones de los dos rincones distantes
del planeta que nos vieron crecer. La cubana, aportada
por mí, fue sentarnos en el muro del Malecón. María Eva
y Pancho ponen el toque argentino cuando me invitan a
sorber el jugo amargo y cálido de la yerba mate.
Mientras, les oigo discurrir sobre los aspectos que
conocen del episodio inolvidable para la épica de los
Walsh en que esa familia acunó, según dice García
Márquez, al “hombre que se adelantó a la CIA”.
CASO “CABLE SATÁNICO”
Rodolfo Walsh no tenía experiencia en labores de
desciframiento. Con todo lo que contaba eran unos
manuales de criptografía recreativa adquiridos en La
Habana en un puesto de libros de uso. Por fortuna,
poseía la vocación de detective que se dejaba entrever
en sus narraciones policiales. Le sobraba también esa
pertinacia fecunda propia de escritores y periodistas y
la resistencia común a todos los insomnes. Trabajó
muchas horas sobre aquel texto que se encubría en clave
bajo la apariencia de un inocente despacho de tráfico
comercial de “Tropical Cable”, de Guatemala.
Lo había encontrado Jorge Masetti cuando revisaba
los rollos de papel que salían de los teletipos
instalados en la agencia para captar y analizar el
material informativo de las agencias rivales. Y Rodolfo
se empeñó en desentrañar ese mensaje que lucía
sospechoso. Cuando lo logró, se dio cuenta que entre sus
manos no tenía solamente una noticia sensacional para
cualquier periodista. Aquella información era casi un
regalo providencial para la joven revolución cubana
amenazada por un poderoso enemigo.
En realidad se trataba de un cable dirigido a Washington
por el jefe de la CIA en Guatemala, adscrito al personal
de la embajada de Estados Unidos en ese país, y era un
informe minucioso de los preparativos de un desembarco
en Cuba por cuenta del gobierno norteamericano. Se
revelaba, inclusive, el lugar donde ya empezaban a
prepararse los reclutas: la hacienda Retalhuleu, un
antiguo cafetal al norte del país centroamericano.
Serían estos los primeros indicios del ataque a la Isla,
que acabará de concretarse el 17 de abril de 1961, con
el desembarco por Bahía de Cochinos, y que sería
rechazado en tan solo 72 horas por las milicias
populares organizadas alrededor de su líder Fidel
Castro.
Los triunfos como “criptógrafo” de Walsh aumentarán
luego cuando descubra con el método descrito la
intervención norteamericana en la frustración de una
insurrección en Guatemala contra el general y presidente
Ydígoras. Igualmente develará los avatares de la presión
sobre Venezuela para que condenara a Cuba y los turbios
manejos de EE.UU. en su propósito de expulsar a la Isla
de la Conferencia Interamericana de Defensa, a
realizarse en Quito.
La significación de Walsh para la supervivencia de la
Revolución cubana que emergió triunfante el 1ero. de
Enero de 1959 es insoslayable. Pero igualmente vale la
pena rescatar de su biografía aquellos momentos donde se
ganó sostenerse en la memoria, ya de por sí, con los
sobrados méritos de una pluma puesta al servicio de la
literatura, o en
unir compromiso político con esa pasión por la
investigación y por la verdad que son intrínsecas al
periodismo más auténtico.
VARIACIONES EN RODOLFO I
La primera clarinada de su talento sonó con
Variaciones en Rojo, libro compuesto por tres
relatos policiales que le valió el Premio Municipal de
Literatura en 1953. Aunque el mismo Walsh renegara luego
de estos “ejercicios literarios menores”, no hay
escritor del género en la región que deje de reconocer
el valor precursor de esos textos3.
Entre 1965 y 1967, Walsh publica dos volúmenes de
cuentos, “Los oficios terrestres” y “Un kilo de oro”,
ampliamente realzados por la crítica. Cuando se hizo una
encuesta entre 68 especialistas para dictaminar
sobre el mejor cuento jamás escrito en la Argentina se
escogió precisamente el relato “Esa mujer”, incluido en
uno de esos libros.
SUS OFICIOS TERRESTRES: INTELECTUAL Y POLÍTICO
El Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez
emitió este criterio sobre Walsh: “En todas sus obras,
aún en las que parecían de ficción simple, se distinguió
por su compromiso con la realidad, por su talento
analítico inverosímil, por su valentía personal y por su
encarnecimiento político. Para mí, además de todo eso,
fue un amigo alegre cuya índole apacible se parecía muy
poco a su determinación de guerrero."
Fue la de este argentino una existencia bien resuelta en
la mezcla del intelectual y la política, de la ficción y
el compromiso revolucionario. El filósofo marxista
italiano Antonio Gramsci reservaría la calificación de
“intelectual orgánico” solo para los hombres de su
prodigiosa estirpe.
VARIACIONES EN RODOLFO II
"Rodolfo convirtió la realidad en su obra maestra”,
afirmó una vez Mario Benedetti. Este elogio de uno de
los literatos mayores del siglo XX latinoamericano y
universal se debe fundamentalmente a tres reportajes. El
primero, “Operación Masacre”, de 1957, reconstruye a
partir del testimonio de los sobrevivientes una serie de
fusilamientos impulsados por el gobierno de Aramburu en
represalia contra la insurrección comandada por Valle,
un general adepto al peronismo.
Con este libro, de difícil clasificación genérica
entonces, Walsh se adelantaría en seis años al “nuevo
periodismo” que destronará las viejas escuelas, y cuyo
punto de partida para el mundo fue, supuestamente, A
sangre fría, la novela de “No Ficción” de Truman
Capote. Además, el argentino alcanzaría algo bien
difícil y que no estaría nunca entre los propósitos del
norteamericano:
conjugar la ideología política con la investigación
periodística.
El asesinato, ocurrido en 1957, de un abogado
especializado en asuntos comerciales, le da pie a
Rodolfo Walsh para iniciar unas investigaciones que
desentrañarán
las luchas por el poder entre los militares para
controlar la prensa, y cuyos
resultados se publicaron en 1973 con el título Caso
Satanowsky.
El tercer libro es ¿Quién mató a Rosendo? Ahí,
tomando como eje un crimen llevado a cabo en 1968 por
Augusto Vandor y sus secuaces, desenmascarará la oscura
burocracia sindical del peronismo de entonces.
¿QUIÉN MATÓ A RODOLFO WALSH?
En 1970 Walsh milita en el Peronismo mas, desencantado,
decide pasar a una agrupación más aguerrida: los
Montoneros. Tras el golpe de estado de 1976, que regresa
a los militares al poder, Walsh alumbra la idea de crear
una Agencia de Noticias Clandestinas (ANCLA), enfocada
no a ser canal de propaganda de su organización, sino de
difusión popular, con el criterio de vincular a todo el
pueblo a la resistencia.
A fines de 1976 entra en discrepancias con la dirigencia
de Montoneros. No llega a romper con la organización
pero inicia su alejamiento personal. Sufre la
desaparición de varios amigos y compañeros de lucha, la
caída de su hija María Victoria, y decide retirarse de
Buenos Aires.
En una demostración inaudita de coraje escribe la "Carta
de un escritor a la Junta Militar". Es el 24 de marzo de
1977. Al día siguiente un grupo armado del ejército
intenta apresarle. Él se defiende, hiere a sus enemigos,
y estos ya le disparan a matar. Desaparecen su cadáver,
pero es en vano. Desde el más allá de la muerte, Rodolfo
Walsh parece ripostar: previendo las consecuencias de su
acto, él había enviado diez copias de su denuncia a
diferentes medios y organismos argentinos e
internacionales.
Por eso, cuando
Leandro Albani dice que la obra de Rodolfo Walsh ha
corrido con suerte por no haberle convertido en un
clásico, por no mandarlo a dormir en el panteón de los
consagrados; uno siente la tentación de agregar algo.
Decir que también su vida y su muerte le acarrearon la
fortuna de ser más que un “ejemplo” estático. Porque el
desquite de un cuerpo insepulto es el de no dormirse
jamás y seguir despertando las conciencias de las
generaciones que le continuarán en su empeño.
VARIACIONES EN RODOLFO III
La muerte del Che, a quien conoció y admiró, le inspira
a Walsh uno de sus más hermosos reportajes. En él revela
su pena inconsolable: “Nos cuesta a muchos eludir la
vergüenza, no de estar vivos... sino de que Guevara haya
muerto con tan pocos alrededor”.
Al famoso escritor norteamericano Ernest Hemingway, en
la que sea probablemente una de las entrevistas más
cortas de la historia, le arrancó un día estas pocas
pero aleccionadoras palabras: “Nosotros, los cubanos,
venceremos.
I’
m not a yankee, you know”.
NOTAS
1.
Todos los subtítulos son alusiones a la
obra de Walsh, así que Operación Prensa Latina y
Caso Cable Satánico no deben interpretarse
como las designaciones reales de esos sucesos.
2. La reconstrucción de
los hechos relacionados con su estancia en Prensa Latina
y el cable descifrado fue a partir de Esteban
Wolf, El caso Rodolfo Walsh: un clandestino,
capítulo III (www.nuncamas.org) y Miguel Bonasso,
Para dar testimonio, Revista Casa de las Américas,
No. 230, Enero-Marzo 2003.
3.
La
mayor parte de los datos biográficos y las valoraciones
sobre su obra fueron tomados de: Leandro Albani,
Rodolfo Walsh: periodismo y
política, Argentina Indymedia (www.argentina.indymedia.org);
Luciano Todino,
Rodolfo Walsh y la
vocación del periodismo Páginas Perdidas. Revista de la Facultad de
Ciencias de la Comunicación (www.paginasperdidas.dialogica.com);
y
Página de Rodolfo Walsh en www.literatura.org
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