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¿Alguien necesita ayuda?
Desde niño este singular hombre sintió la irremediable
tentación "por el mejoramiento humano" por lo que
decidió hacerse médico. En una ocasión, aún siendo
alumno, un consejero de la Facultad en la que estudiaba
le dijo: "Si usted desea ser payaso, vaya al circo", y
efectivamente, "Pacht" se dio cuenta: quería, deseaba
ser ambas cosas.
Estrella
Díaz|
La Habana
Fotos: Alain Gutiérrez
Es
inevitable,
irremediable. Cuando Hunter "Patch" Adams llega a un
lugar, se arma un remolino de energía coloreada. Hasta
los más indiferentes tienen que prestarle atención
porque este hombre potencia, sintetiza, suda… alegría.
Pero, al "médico de la risa" —quien ha luchado durante
treinta años por incluir la risa como parte integral de
la atención médica— parece que la publicidad le molesta;
prefiere, creo, más que la propaganda, la cercanía y el
entendimiento entre los humanos. Y lo digo porque tuve
que recurrir a la amistad para que este singular hombre
accediera a conversar, en exclusiva y brevemente, para
esta publicación.
Hace unos días "Patch" (58 años de edad, 1.84 metros de
estatura, bigote a la usanza de Salvador Dalí,
incansable lector de Pablo Neruda, egresado de las
universidades estadounidenses de Virginia y Georgetown,
autor de varios libros en los que explica sus teorías
sobre la factibilidad de la risa en el tratamiento de
diversas patologías) visitó Cuba por cuarta ocasión.
Esta vez vino acompañado de su esposa Susan, también
médico, dos de sus hijos, colegas y 15 jóvenes de entre
16 y 22 años para presentar el documental Clowning in
Kabul (Payaseando en Kabul), cinta de los
realizadores Enzo Balestrieri y Stefano Moser, filmada
un tiempo atrás en hospitales y orfanatos afganos. La
cinta, estrenada en el céntrico cine de 23 y 12 de La
Habana, testimonia la visita de una veintena de clown
liderados por Adams a esa zona de conflicto y que se dio
en llamar "Misión Sonrisa".
“Clowning in Kabul
—aseveró el médico-payaso en conferencia de prensa
ofrecida en el Instituto Cubano de Amistad con los
Pueblos, ICAP, una de las instituciones que hizo posible
su presencia en la Isla— es la única obra
cinematográfica que en realidad trata acerca de mí, pues
en la que me dedicó Hollywood, protagonizada por Robin
Williams (conocido actor norteamericano) se negaron a
hablar de mi yo político; y mi risa y humor no pueden
desconectarse de mi actitud política".
Sus viajes a Cuba responden a invitaciones hechas,
también, por el Grupo de Teatro Infantil La Colmenita,
compañía con la cual desarrolla un proyecto de
colaboración, conjuntamente con la UNICEF y los
ministerios de Cultura y Salud de la Isla. En esta
visita a nuestro país "Patch" y sus seguidores, junto a
abejas y zánganos miembros de La Colmenita realizaron
funciones de en la provincia de Cienfuegos (a unos 200
km de La Habana), la Ciénaga de Zapata (al sur de la
provincia de Matanzas), así como a hospitales
pediátricos, a la Escuela Especial "Solidaridad con
Panamá" de la capital (donde reciben rehabilitación
niños con discapacidades físico-motoras), y otras
instituciones y centros de educación y salud.
ALGO MÁS SOBRE "PACHT"
Desde niño este singular hombre sintió la irremediable
tentación "por el mejoramiento humano" por lo que
decidió hacerse médico. En una ocasión, aún siendo
alumno, un consejero de la Facultad en la que estudiaba
le dijo: "Si usted desea ser payaso, vaya al circo", y
efectivamente, "Pacht" se dio cuenta: quería, deseaba
ser ambas cosas.
Al
egresar, en la década del 70, de la Escuela de Medicina
decidió dar un vuelco a su vida: remplazaría la pulcra y
fría bata blanca de los doctores por los atrevidos
colores de los vestuarios de payasos.
Fundó entonces el Instituto Gesundheit (Del Buen Ánimo)
y un Hospital, ambos en el estado norteamericano de
Virginia, considerado el más pobre de EE.UU., para
tratar a personas con su terapia de humor y amor, sin
costo.
Impulsor de la llamada "Terapia de la Risa", "Pacht"
comenzó a desarrollar un método singular del cual dijo
en una ocasión: "El objetivo de esta técnica es mejorar
el estado de ánimo de los enfermos. El juego, la alegría
y la curiosidad son elementos que los revitalizan y eso
tratamos de darles en cada visita. Es necesario que los
pacientes sientan que hay amor y cariño en un hospital.
A través del humor se crea un clima más humano, porque
ayuda a relajar a los niños, a sus padres, al personal
médico y fortalece la autoestima de los enfermos”.
HISTORIA DE AMOR DE UN PAYASO
Unas horas antes de marcharse de Cuba, y gracias a la
doctora Michele Frank —quien además nos ayudó con la
traducción— logré conversar brevemente con "Patch" sobre
su historia de amor con La Colmenita.
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Patch y Cremata |
“Llegué a Cuba por primera vez en 1998 y fue un
enamoramiento total, a primera vista. Cuando pisas un
país que nunca antes has visitado, ¿a quién tienes que
visitar primero? A los niños. Soy un hombre inmaduro. En
esa ocasión conocí a un hermano del alma, Tim, (Carlos
Alberto Cremata, director de La Colmenita) que sabe
conciliar el arte y el entusiasmo y que cree —igual que
yo— que es posible una revolución de alegría y amor.
Siento que somos como hermanos gemelos que al nacer nos
separaron y con el paso del tiempo se encuentran y se
reconocen. Eso ha sucedido. Nuestra conexión fue
instantánea.
“El primer encuentro fue entre recién nacidos, con todo
entusiasmo de un lugar para jugar. Con cada visita hemos
crecido y vamos a salir juntos a jugar por el mundo. En
este momento ya somos estudiantes universitarios. Ya
ahora estamos analizando cómo podemos hacer de eso
nuestro trabajo.
“El amor nos guía y nos dice: vamos a tener sueños
juntos y nuestra madurez vendría cuando logremos salir a
trabajar de la mano, distantes de ambos hogares: Cuba y
EE.UU., buscando a los otros hermanos y hermanas que
fueron separados al nacer.
“Un nacimiento múltiple y vamos a andar juntos por el
planeta buscando a los hermanos dispersos; susurrando el
lenguaje de las abuelas: ¿alguien necesita ayuda?,
¿quién tiene hambre?, ¿estás llorando?, ven, déjame
abrazarte y darte mi pecho, ¿vamos a dormir apretados?…
Y quizás mañana se acaben los problemas…
“Creo que en la próxima visita tendremos que hacer un
curso de posgrado para que cada niño se sienta
individualmente listo para entrar a un lugar donde se
encuentra una persona sufriendo con el conocimiento
claro que su interacción va a aliviar el sufrimiento, a
través de su energía e intención. Pienso que el viaje en
conjunto que estamos soñando sería un muy buen trabajo
de campo para ese curso.”
¿Cuándo será esa visita o posgrado como usted le llama?
En esta semana de permanencia en Cuba han surgido varios
compromisos. Nuestro grupo está comprometido con La
Colmenita a regresar el año que viene, en mayo, que es
la época de vacaciones de los muchachos; todos quieren
venir el año venidero, dicen que la experiencia de
enamorarse de Cuba ha sido la más importante y profunda
de sus vidas.
Segundo compromiso: esperamos tratar de buscar la manera
de venir al Festival Internacional del Nuevo Cine
Latinoamericano, en diciembre, porque fuimos invitados a
participar, sino puedo acudir personalmente intentaré
enviar una representación.
Tercera invitación: participar junto a los cubanos en un
evento que se desarrollará en Caracas, Venezuela. Eso
nos tiene bobos, ¡imagínate! ¡Cubanos y norteamericanos
seremos una misma delegación! Aún no lo creo. Pienso que
en la historia de las relaciones entre Cuba y EE.UU.
jamás ha sucedido una cosa así. Pero lo más importante,
el sueño compartido y la creencia de que hay que buscar
la manera de hacer un mundo mejor. La relación con Cuba
es mágica y tenemos que luchar juntos por el amor, por
la felicidad, por el humor… diciendo al mundo: ¡humanos,
vamos, hagámoslo juntos!
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