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SOSTENIENDO EL SOL
Lo
que aconteció en el Barbarán trasciende el hecho
inmediato de la rentabilidad, no puede seguir siendo el
dinero quien condicione al arte. En medio del desierto
de la banalidad y la tontería es necesario un oasis como
Sol sostenido que es un excelente nombre que simboliza
el empeño de muchos de ser cultos y por lo tanto más
libres.
Ariel Díaz
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La Habana
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Más allá de los
festivales de música cubana, los eventos de solidaridad
y los congresos de izquierda los trovadores cubanos, en
su bregar internacional, han tenido, sin lugar a dudas,
un santuario en el Café Concert. Como pequeños
templos de la cultura bohemia y el deleite más
intimista, estos lugares, generalmente pequeños y
acogedores, han recibido a los artistas sin otra
exigencia que la comunicación directa con el público y
el desenfado que no permite la sala de teatro o el
auditorio de conciertos. Así llegan a nuestros oídos los
más increíbles nombres y lugares, La Bodeguita del
Centro y el TrovaJazz en Guatemala, La bretelle de
Ginebra o La Cubanísima de Berlín, el Harlem y el
Penúltimo de Barcelona o los renombrados Libertad 8 y
Suristán de Madrid por mencionar unos pocos. Aunque la
memoria de nuestros padres nos habla de unos años
sesenta con La Habana también abierta de noche con
lugares como El cóctel de 23, el Gato Tuerto o el
Pico blanco, increíblemente no existe en Cuba un lugar
bajo este concepto para el trovador, artista afín por
excelencia con estas características. Aunque existen
Café Concert para el Feeling, el Jazz o la Salsa donde
conviven felizmente arte y gastronomía, con la nueva
coyuntura económica la Trova, pasa a ser considerada
como un género menor y erróneamente poco rentable,
a pesar de la importante demanda de un público cada
vez más heterogéneo.
Hay que tener en
cuenta que esta canción precisa de una constante
interacción que no posee, por ejemplo, en los medios de
difusión, una expresión sistemática que no puede
proporcionarle la esporádica aparición en conciertos o
la irreverencia tradicional de las peñas. Esta es la
importancia real de la apertura, el pasado 11 de abril
del espacio Sol sostenido. Concebido para el club
Barbarán, este espacio, exclusivamente para la canción
trovadoresca, es un proyecto del Centro Nacional de
Música Popular y la empresa Recreatur realizado por el
trovador Inti Santana y el dúo Karma (Xóchitl Galán y
Rodolfo Hernández) apoyados por un ejército de
habituales protagonistas y seguidores del acontecer
trovero.
Aunque existieron
intentos anteriores de ideas similares todos fueron
detenidos casi desde el propio inicio por las
diferencias irreconciliables antes mencionadas con la
parte gastronómico-comercial, diferencias que esta vez
tienen la oportunidad de eliminarse si juzgamos al menos
por su primer día de vida. Un intento acertadísimo de
personalizar el espacio con una identidad original de
diseño le dio a este primer encuentro entre artistas de
diferentes manifestaciones y tiempos un sabor esperado
por mucha gente: un Café Concert por donde desfile,
domingo tras domingo, lo mejor de la canción
contemporánea, un sitio donde pasar unas horas
escuchando además la música grabada que nadie pone o los
videos musicales ausentes de la televisión.
La asistencia de
público reafirmó el criterio de la necesidad y la
calidad del elenco más joven arrancó complacencias hasta
a los que cotidianamente no prefieren de este tipo de
música. La presencia de personalidades de la cultura
como Víctor Casaus, Jaime Sarusky, Fernando Rojas,
Eduardo del Llano, Marta Campos, Gerardo Alfonso, Frank
Delgado o Alpidio Alonso dio un singular apoyo a esta
especie de refugio para el buen gusto donde se perdieron
las fronteras entre público y artista. Para la otra
parte, la comercial, quedó la sorpresa de una tarde de
ganancias y la satisfacción de un espacio cultural que
puede ser rentable si se piensa y se mantiene con
seriedad y constancia aunque considero que esto no puede
convertirse en el criterio fundamental puesto que la
ganancia más importante es la de la cultura.
Lo que aconteció en
el Barbarán trasciende el hecho inmediato de la
rentabilidad, no puede seguir siendo el dinero quien
condicione al arte. En medio del desierto de la
banalidad y la tontería es necesario un oasis como Sol
sostenido que es un excelente nombre que simboliza el
empeño de muchos de ser cultos y por lo tanto más
libres. Por el momento está puesta la primera piedra.
Aunque no se ha llegado a lo ideal, que consistiría en
un lugar exclusivo y personalizado, este paso es
convincente e importante. Podemos pasar los domingos de
4:00 p.m. a 8:00p.m. por un razonable cover en
moneda del pueblo y conectarnos al canto que mantiene
despierto al espíritu. Es preciso recordar que para que
el sol no pueda ser tapado con un dedo debe ser
sostenido por muchas manos. |