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JEAN MARIE BINOCHE:
HAY QUE DENUNCIAR
 
Soy un hombre que utiliza su talento al servicio de ideas generosas, ideas fuertes para cambiar y mejorar este mundo. Alguien pendiente de lo que está pasando, que su actitud sea de agregar opiniones. El arte por el arte no existe, el arte conceptual es un arte muerto, el arte bien ligado a la vida ese sí vale.


Andrés D. Abreu | La Habana
Foto: Ricardo Rodríguez

 

Para Jean Marie Binoche estar en Cuba es estar como pez en el agua, un gran placer que disfruta por ser solidario de este país y porque el cubano es un ser simpático que sabe acoger el trabajo ajeno. Así que apenas lo invitó la compañía cubana Danza Teatro Retazos a su festival arregló las maletas, metió en ellas su más reciente obra La venganza de las margaritas tomo del brazo a la actriz mexicana Adriana Dush y viajó a estas tierras.

El destacado teatrista y mascarero francés ya nos había visitado a finales del siglo pasado cuando impartió talleres en San Antonio de los Baños y Cienfuegos y presentó su obra Juan volao. Ahora arriba con una pieza que es una denuncia a la contaminación ambiental del planeta, a la vez que expresa su estado actual como creador. Obra que fue puesta el miércoles 14 en la sala teatro del Museo Nacional de Bellas Artes y el 16 y 17 en el Teatro Nacional de Guiñol.

¿Pero cuál es ese teatro actual de un Binoche que a sus 70 años le sigue aportando a la escena del siglo XXI?

“Soy un hombre dispuesto a todo aunque no a todo tipo de espectáculo. Trato de utilizar las posibilidades que están a mi alcance y sobre todo las de las máscaras. El hecho de trabajar actualmente solo el unipersonal sale de una experiencia que tuvimos con un grupo de mujeres en Jalapas (México) y la obra Juan volao que presentamos aquí en el 1999. Una actriz nos abandonó y todo se convirtió en un desastre. Entonces decidimos Adriana y yo seguir juntos y no incluir a nadie más para evitar otras traiciones.

“Por lo demás no me considero ni comercial ni vanguardista, más bien soy un hombre de un realismo poético, de una poesía de combate. Trato de señalar desde lo teatral todo lo que me parece que va al revés, de cabeza en este mundo muy confuso, lleno de confusiones de todo tipo y yo pienso que hay que evitar complicarle la vida a la gente cuando la vida está ya súper complicada.

“Por dondequiera se ven sociedades donde el hombre pierde su identidad y lo pierde todo. Es así de complejo, y ante las invasiones de espantosas noticias por todos lados y sin caer en simplificaciones tenemos que utilizar el medio para señalar cómo vivimos de mal. Dar nuestro punto de vista sobre tales situaciones, sin politizar o dar soluciones científicas, sino a través de metáforas y alegorías, dar nuestra opinión.

“¿Un buen ejemplo de ese teatro es La venganza de las margaritas A mí me parece un tema muy actual hablar de la contaminación de las aguas, terrible fenómeno de lugares como el Golfo de México, el Mar Mediterráneo y otros lugares afectados por derrames de petróleo, o ciudades donde los desagües contaminantes han propiciado la aparición de especies acuáticas raras. La corrupción será el tema para una próxima obra porque estamos viviendo en un mundo de una corrupción terrible. Los corruptos pululan y a todos los voy a enviar al infierno, allí vamos a encontrar a mafiosos y políticos y con ellos vamos a hacer una comedia para el público. Es nuestro deber señalar aun sin aportar soluciones.”

¿Se siente orgulloso de ser un artista contracorriente?

No lo hice a propósito. No dije lo voy a ser. Se presentó así. Creo que lo más contracorriente en mí es la máscara por ser un género totalmente olvidado. Es necesario sacarla de ese estante, limpiarla, ponérsela y actuar. Parece fácil decirlo pero hacerlo implica toda una actitud. 

¿Y cómo logra desde ese teatro independiente mantenerse en cartelera cuando el mundo actual apuesta mucho más por el espectáculo comercial?

No me hacen mucho caso los comerciantes porque no soy comercial ni los vanguardistas porque no soy de la vanguardia. Pero yo sigo mi camino. Es muy difícil encontrar espacios en Francia porque no entro en moldes y bien complicado porque existe actualmente la más fuerte e hipócrita de las censuras, la financiera. 

¿Ha influido esto en su gran afinidad con América Latina?  

Yo fui invitado a Colombia hace muchos años y me nombraron experto de la UNESCO para un trabajo de formación de actores y directores sobre expresión corporal. Lo hice durante muchos en América Latina, además me gusta este continente por la variedad de realidades, por sus ángulos diferentes de mirada, me siento muy bien aquí. 

¿Cuáles otros aspectos del teatro contemporáneo inquietan al profesor  Binoche?

Siempre me interesa todo. Hace 50 años que trabajo en este oficio y he visto mucho, lo mejor y lo peor, entre los dos estoy navegando a la vista. Estoy bien abierto y dispuesto a dejarme invadir e influenciar por otros, pero te puedo decir que más bien me estoy retirando del oficio para dedicarme a la escultura. 

¿Entonces ya se siente más mascarero que teatrista?

Mascarero y escultor. Tengo un taller en París, esculpo en barro, expongo y me va bien. Es un trabajo que tiene mucho que ver con el teatro pero es un teatro que hago solo y no tengo problemas con los actores que a veces traen conflictos inútiles. El conflicto artístico es necesario pero el conflicto personal de ninguna manera ayuda. Y como los grupos andan muy metidos en otros conflictos, he preferido salirme del teatro.  

¿Cansado?

Un poco, pero jamás del todo. En la escultura me estoy reposando y entrando en otros conflictos. Por un lado la parte loca de mi personalidad y por la otra el director que soy. 

El loco esculpe cosas que se le ocurren y de pronto aparece el director con sus opiniones sobre lo que hizo el loco y comienza un diálogo interesante como actitud. Tener un conflicto de más y menos es necesario para toda creación artística que me hace feliz aunque a veces no alcance a resolverlo, pero que en las mayorías de las ocasiones lo logro. 

¿Cuándo regrese a Cuba, volverá entonces el Jean Marie escultor?

Parece que sí. Estamos hablando para volver con este mismo espectáculo al Festival de teatro del 2005 y en ese caso yo voy a proponer la exposición de máscaras y esculturas, también se mantiene la idea de un taller de construcción de máscara en la Galería el Retablo de Matanzas. 

¿A los 70 años cuál es la idea que tiene Jean Marie Binoche del artista?

Un hombre que siempre utiliza su técnica y talento al servicio de ideas generosas, ideas fuertes para cambiar y mejorar este mundo. Alguien pendiente de lo que está pasando, que su actitud sea de agregar opiniones a través de su técnica. El arte por el arte para mí no existe, el arte conceptual es un arte muerto, el arte bien ligado a la vida ese sí vale. Hay que tener el ojo abierto, no para mirar, sino para ver porque el artista tiene que ser un visionario o de lo contrario que cambie de oficio. 

Mirando el mundo actual, ¿pudiera darnos sus visiones de cómo mejorar la existencia humana?

No me siento muy capaz de contestar, pero tenemos que aspirar a la justicia, porque la injusticia es la cosa más compartida entre los países y los hombres actuales. La guerra en Iraq es totalmente injusta, es injusta la situación que Occidente creó en África, la situación del continente Latinoamericano es injusta, el racismo es el invento más tonto e idiota del hombre. Creo que todo esto cabe en una pieza teatral o en miles, pero hay que denunciar.

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