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FOX, ESQUIROL DE BUSH
Jaime
Martínez Veloz |
México
La Jornada
La hipocresía del
gobierno estadounidense es ilimitada. Año con año, en la
Comisión de Derechos Humanos de la ONU monta una farsa
circense y exige condenar a Cuba por "violar los
derechos humanos". Pero este año, queriendo aparecer
como trapecista, terminó como payaso (con respeto para
el gremio de los ídem).
Con la promesa de darle migajas de los 3 mil 500
millones de dólares del fondo Desafío del Milenio, Bush
"convenció" a Ricardo (in)Maduro, presidente de
Honduras, para convertirse en el "muñeco de ventrílocuo"
en turno. Sin escrúpulos y al estilo gangsteril, EE.UU.
contrata, como hacen los mafiosos, a un sicario o
matarife para que haga el trabajo sucio.
Este es el caso del inepto gobierno hondureño, donde los
asesinatos infantiles en los últimos cuatro años
ascienden a más de 2 mil, donde hay un analfabetismo que
abarca a 30 % de la población, el desempleo es de 40 % y
la escolaridad promedio es de cuarto grado. Con estas
cartas credenciales, el desprestigiado gobierno
hondureño tuvo la desfachatez de prestarse para condenar
a Cuba.
EE.UU. es el país que menos se ha adherido a los
tratados internacionales en materia de derechos humanos.
No lo hizo, por ejemplo, en los dos protocolos del Pacto
de Derechos Civiles y Políticos; no lo hizo en la
Convención contra el Apartheid; no lo hizo en la
Convención de Imprescriptibilidad de los Crímenes de
Guerra y de Lesa Humanidad; no lo hizo en la Convención
sobre el Estatuto de los Refugiados; no lo hizo en la
Convención sobre los Derechos de los Trabajadores
Migrantes y sus Familias, como tampoco en el Protocolo
de Kyoto para reducir la contaminación atmosférica. Es
decir, aplíquese la ley en "los bueyes de mi compadre".
Con respecto a México, EE.UU. ha sido un vecino agresivo
e invasor. Emplazados por la historia anexionista que
los caracteriza, hoy los estadounidenses nos recetan el
churro de Disney y fracaso de taquilla El
Álamo, (versión gringa chafa de Santo contra los
vampiros), en el cual los pro estadounidenses, con
Sam Houston a la cabeza, amaban la libertad y México
tenía como Presidente a un dictador y a un ejército
mejor armado que el de los invasores de Iraq. Si así de
simple y lineal fuera la historia, ¿por qué EE.UU. pactó
con un "dictador" la anexión de Texas? A ese país lo que
menos le importaba eran la democracia y la libertad:
quería nuestro territorio y se lo robó.
Como para que nunca se nos olvide el agravio, ante el
fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya
que ordenó revisar las condenas a muerte de mexicanos en
EE.UU., el gobernador de Texas muestra su desprecio a la
legalidad al declarar que "la Corte Internacional de
Justicia no tiene jurisdicción en Texas". Con esos
desprecios, Fox apoyó a EE.UU. en contra de Cuba.
¿Cuántas veces Cuba ha invadido a México? ¿Cuántos
mexicanos han sido sentenciados a muerte en Cuba? ¿A
cuántos mexicanos les han violado sus derechos humanos
en Cuba? En Cuba desconozco caso alguno, pero en EE.UU.
hay miles.
En
el ámbito de nuestro régimen político, ¿de qué podemos
presumir a los cubanos? ¿Del know-how del
Pemexgate, de los Amigos de Fox, del estilo Bejarano
en el relleno de maletas o que Ahumada les revele cómo
destruir un partido? ¿Por qué no les mandamos a la
maestra Elba Esther para que les instale el órgano
electoral con todo y consejeros ciudadanos elegidos a
propuesta del Nene Castañeda?
Quizá podamos dar ejemplo a los cubanos de cómo se
respetan los derechos laborales de las trabajadoras de
las maquiladoras y los de los jornaleros agrícolas de
San Quintín, en Baja California, o también les podamos
mandar niños de la calle, limosneros, malabaristas y
apagafuegos para que adornen las aburridas avenidas de
La Habana. En el ámbito de seguridad mandaremos la
policía de Estrada Cajigal y la de Baja California, para
que ilustren a los cubanos en el arte de involucrarse
con el narcotráfico, el secuestro y el crimen
organizado.
Con cientos de asesinatos de mujeres en Juárez, con 5
mil ejecuciones en Baja California como botones
de muestra, vergüenza debería darnos andar de ofrecidos
con el gobierno estadounidense.
Para colmo del gobierno de Fox, el mundo se enteró por
voz de la Casa Blanca de que el voto de México en la ONU
sería contra Cuba. La grosería es imperdonable y la
arrogancia gringa es infinita. La posición de esquirol
de Fox viola el principio constitucional de no
intervención y más temprano que tarde será juzgado por
la historia y los tribunales de la justicia mexicana.
No
obstante, al margen del voto vergonzoso de la delegación
mexicana en Ginebra, México y Cuba somos y seremos
siempre hermanos del alma, tenemos el mismo ADN y el
mismo origen. |