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GIRÓN


Víctor Casaus
 
 

No robamos nuestro turno

ni salimos a la escena

antes de tiempo

pero vinieron a callarnos

y pensaron no vernos más sobre la tierra

pensaron que un día como hoy no volveríamos

a estar aquí juntos  caminando por las calles

y hablando de pelota y de las cañas

que estamos aprendiendo a cortar

todos nosotros

comprando  diciendo  comentando

qué calor se pasa en estas guaguas

 

Tomado de: Todos los días del mundo, 1967


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CRÓNICA 1961


Víctor Casaus

                            Para Eduardo Heras,

                                      que también vivió este poema

 

Lo peor era orientarse en aquel mar de camisas

     azules y sus semejantes

braceando entre los compañeros que también

     estaban allí desde el amanecer

citados sin previo aviso  diciendo

    que la desorganización del país

pero felices de hallarse a punto de encontrar

     su puesto

en algún pelotón de infantería  de cebar

     incansable algún mortero

partir el cielo con la mirilla eficaz

     de las ametralladoras

De allí partimos

y éramos el ejército más disímil del mundo 

     uniformes diferentes

camisas desteñidas  boinas  sombreros  gorras

     de una gama apreciable de colores

partimos  aquel pobre grande ejército

     de descamisados felices

de niños que entrábamos a la vez en la vida

     y en la historia del país

y cantábamos los mejores himnos  las peores

canciones de relajo para asustar el enemigo

     que por casualidad nos viera

para herir los tímpanos de tanto indiferente

     que creíamos

descubrir en la parada del ómnibus

Cantábamos

hasta el mismo regreso de la escuela menor

     de infantería

que pasamos

Aquello estaba bien para nuestra sed de aventuras

     de la época

morteros hastiados de grasa  subametralladoras

     nuevas

pistolas que se anunciaban para la felicidad mayor

         del miliciano

Ni héroes homéricos  ni dioses olímpicos

fuimos tampoco cuando desterramos al enemigo

     del país 

cuando avanzamos con una carretera como frente

     mordiendo el polvo de la victoria

disparando los más locos cañonazos  hiriendo

     y matando y muriendo

a lo largo y ancho de una ciénaga  paraíso

     del diablo

donde quisieron imponerle nuevamente al país

la vieja historia que tanto conocíamos

Allá fuimos y fuimos

combatientes destacados  muertos llenos

     de inmensa admiración  prisioneros

por unas cuantas horas 

pilotos en la poca paz que quedaba en las alturas

morteristas bragados de polvo o simplemente

     lo mismo que antes fuimos

sólo que ahora  sólo que entonces

puestos de frente a esa especie de animal

     que la gente llama historia

a sus imperativos  sus mierdas  sus atrocidades

bragando a los hombres del país  recolectando

toda la furia que a través de siglos y años

     hicieron de mis compatriotas

esos airados semejantes que me acompañaban

     entre el humo

y la muerte y el ruido final de la victoria

 

Tomado de: De una isla a otra isla, 1970

 

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ENCUENTRO


Víctor Casaus

                    La jefatura del antiguo Batallón 112

                    de las Milicias Nacionales

                        Revolucionarias cita a todos

        los combatientes...

                          Granma, 15 de abril de 1976

 

Los que llegamos hoy a este parque natural

en el oeste de La Habana

guiados por aquellas escuetas líneas del periódico

no tenemos la misma imagen exterior

         ni el mismo pelo

de hace quince años

cuando nuestro batallón de infantería

levantó sus fusiles y sus ánimos

delante de los compañeros caídos

 

No traemos todos aquel uniforme arrugado

         y glorioso

aquella camisa azul destruida por el tiempo

         el sudor o las prácticas

aquel pantalón de bolsillos enormes donde cargábamos

         balas sobrantes  cartas

es decir  toda la razón y la nostalgia de nuestras

         vidas

 

Hoy somos otros

 

Entonces no éramos ingenieros ni estudiantes

         ni mayores

entonces no teníamos hijos en la secundaria

nuestra madre vivía

vivíamos en otro sitio  no usábamos bigotes

éramos distintos

 

Los que nos hemos encontrado

en este parque natural  al oeste de La Habana

quince años más tarde

con el eco de Girón en el periódico que llevamos

         en las manos

y sobre todo en algún lugar de la memoria

aplaudimos de repente a aquel compañero que grita

diciéndonos que seguimos preparados  que esperamos

         el próximo pase de lista

que ya inventaremos canciones nuevas para montar

         en los camiones

para sobrevivir al frío implacable de la guardia

que aquí estamos otra vez

o mejor  que nunca hemos dejado de encontrarnos

 

Atención:

Hoy somos otros

Pero somos los mismos

                                     

Tomado de: Entre nosotros, 1978

 

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