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El lenguaje del cuerpo
La Jiribilla conversa con la
bailarina y coreógrafa Rosario Cárdenas a
propósito de la celebración de los Días de la Danza: "Vivo enamorada de la danza. Y si de aplaudir se trata,
aplaudo toda la danza que tenga calidad y a la que
represente la contemporaneidad, es decir, la que
evidencie evolución hacia nuestro hoy, que es el
universo en su conjunto, su latir".
Magaly
Cabrales |
La Habana
“Desde
su creación como tal en 1959 la danza contemporánea en
Cuba ha tenido una evolución muy orgánica, y se ha
mantenido a lo largo de los años viva, latente y pujante
por sí sola como un corazón”, expresó en exclusiva para
La Jiribilla la bailarina y coreógrafa Rosario
Cárdenas con quien conversamos a propósito de la
celebración de los Días de la Danza, evento que tuvo
lugar en las últimas jornadas del mes de abril en
nuestra capital.
Graduada
de la Escuela Nacional de Danza, Rosario Cárdenas tuvo
su debut en la Compañía Nacional a la cual perteneció
durante diecinueve años. “Con ella viajé por varios
países mostrando al mundo el desarrollo alcanzado por
nuestra danza. También por esos años comencé a hacer mis
primeras coreografías y en múltiples ocasiones tuve
oportunidad de confrontar mis conocimientos con
coreógrafos de otros países. En realidad aprendí
muchísimo, convirtiéndose para mí la Compañía en una
gran escuela. Pero un día sentí la necesidad de hacer
mis propios trabajos, mis propias creaciones con las
cuales expresara mis puntos de vista y fue entonces
cuando organicé mi propia compañía.
“Desde
que me gradué en 1971 he tratado de continuar
entrenándome, de mantenerme en escena alguna que otra
vez, en fin, de sostenerme fiel a ese trabajo, a esas
aspiraciones, a esos sueños que tuve desde niña.
Justamente desde esa edad vivo enamorada de la danza, de
sus tipos ―pues no tengo tabú para ninguna―, de lo que
le rodea. Pero si de aplaudir se trata, aplaudo lo que
tiene calidad y lo que representa a la contemporaneidad,
es decir, lo que evidencie evolución hacia nuestro hoy,
hacia nuestro pensar actual, a nuestro vivir diario con
todo el entorno incluido, que es el universo en su
conjunto, su latir.”
Además
de poseer los títulos de coreógrafa y bailarina,
Cárdenas es profesora de danza moderna y folklor
cubano, “me gusta mucho enseñar, no concibo mi carrera
sin esa parte pedagógica”. Por ello, imparte clases a
alumnos del tercer año del Instituto Superior de Arte
(ISA) y estos conocimientos le son válidos al propio
tiempo para llevar a cabo importantes investigaciones
que aparecen después recreadas en sus coreografías, de
las cuales posee alrededor de cincuenta. Entre estas
sobresalen “Dédalo”, “Imago”, “Grifo”, “El ángel
interior”, “Canción de cuna” y “Germinal” que forman
parte del repertorio de los grupos cubanos de danza
contemporánea y que han recorrido varios países de
Europa, África, América y el Caribe.
Precisamente de estas giras Rosario recuerda con agrado
la que realizara el pasado año por Sevilla donde
participó en el Festival Itálica 2003 con la obra
“Dador”, montada para esa ocasión con bailarines
españoles y cubanos. Para su gran satisfacción fue esta
la obra escogida para cerrar aquel encuentro
internacional y “por esa coreografía me preguntan mucho,
lo cual indica que al público le gustó, que dejó alguna
huella no solamente en España, sino desde mucho antes
cuando se estrenó en Cuba en el 2000. Al siguiente año
se repuso y como parece seguir gustando en estos
momentos la montamos nuevamente en mi compañía para
presentarla en el próximo mes de junio”.
En 1990
la también Licenciada en Historia del Arte funda Danza
Combinatoria cuyo nombre “es mi tesis de trabajo
individual como creadora, como pedagoga. Pero durante
doce años he ido perfilando un estilo y como la danza
combinatoria es el lenguaje que utilizo, la que me
identifica, por eso cambio el nombre de mi compañía por
el de Compañía Rosario Cárdenas, lo cual responde a la
necesidad de ampliar el mensaje hacia otros aspectos,
como la importancia del cuerpo y su repercusión en la
salud del hombre. Es decir, proyectarnos un poco más a
la bioenergética. Colaborar para un mayor bienestar
físico y espiritual mediante la danza, porque todavía
quedan muchas cosas por descubrir de lo que el cuerpo es
capaz y de su trascendencia”.
La
actual compañía de esta maestra de la danza cubana está
integrada por los bailarines Yaquelín Valladares, Jorge
Luis Montano y Ángel Zaldívar, todos poseedores de una
gran experiencia la que sumada a la de la propia Rosario
como bailarina y coreógrafa hacen de esta una excelente
agrupación, que combina en cada una de sus
presentaciones “la literatura, la poesía y todos esos
elementos del arte que tanto tienen que ver con la danza
aunque no lo parezca.
“Esas
combinaciones las aprendí desde que formaba parte de la
Compañía Nacional y ellas, conjuntamente con las
investigaciones que realizo, me ayudan mucho a la hora
de concebir las distintas coreografías”. Y hacer
posible, asimismo, la formación de otros grupos
danzarios como la Compañía de Danza de Nicaragua, creada
en 1982, en la que Rosario Cárdenas tuvo una
participación decisiva. Igualmente le han permitido la
obtención de distinciones y premios en festivales
nacionales e internacionales, aunque “no trabajo para
ganármelos. Trabajo para engrandecer mi amor por lo que
hago, para darles a las nuevas generaciones parte de mis
conocimientos y para engrandecer, en alguna medida,
nuestra cultura nacional. Los premios los veo,
sencillamente, como algo que me ayudan a subrayar un
poco la labor que voy haciendo, como una especie de
impulso para continuar esforzándome.
“Hago
este trabajo porque me encanta y lo disfruto mucho.
Ojalá contáramos con muchos más espacios para nuestras
presentaciones y ojalá pudiéramos captar mucho más
público. Para conseguirlo estamos trabajando duramente.
Nos estamos esforzando. Sin embargo, ese esfuerzo de
todos no se ve correspondido con la asistencia de
público a las presentaciones de nuestros bailarines, de
nuestras compañías. Y no se trata de que no guste la
danza porque los cubanos somos un pueblo bailador por
excelencia. Se trata de que la divulgación es
deficiente. Los Días de la Danza, por ejemplo, apenas
han sido promocionados. Y de igual manera considero que
todavía este encuentro entre bailarines no tiene el
lugar que merece. A diez años de fundado dicho evento ya
merece un escalón mayor. Un nuevo diseño, más amplio,
más abarcador desde todos los puntos de vista porque,
por otro lado, considero que hemos sido capaces de
ganárnoslo”.
Recientemente nuestra entrevistada fue elegida miembro
del Consejo Internacional de la Danza. Honor que
comparte con otras prestigiosas figuras de la cultura
cubana: Alicia Alonso e Ismael Albelo. Para Rosario
Cárdenas este nombramiento representa “la posibilidad de
intercambiar criterios con otros especialistas. Pero más
importante que eso es la oportunidad que me dan de
formar parte de una organización que puede aportar
grandes y nuevos conocimientos al movimiento danzario
cubano”.
Finalmente destacó que este es un momento muy importante
para la danza en el mundo, “porque se está necesitando
mucho de la belleza de los cuerpos, de los significados
de los cuerpos y por eso debe subrayarse todavía mucho
más la importancia de los Días de la Danza y de este
movimiento en general. Ya más allá de la danza
contemporánea, que es a lo que me dedico, amo mucho
todos los tipos de danza, amo a todo lo que a ella le
rodea y creo que es una virtud pertenecer al lenguaje
del cuerpo por su belleza y por su significado”.
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