La Jiribilla | Nro. 165
Bienvenidos a LA JIRIBILLA

DOSSIER
EL GRAN ZOO
NOTAS AL FASCISMO

PUEBLO MOCHO

CARTELERA

LIBRO DIGITAL

•  GALERÍA

LA OPINIÓN
LA CARICATURA
LA CRÓNICA
LETRA Y SOLFA
MEMORIAS
APRENDE
PÍO TAI
EL CUENTO
POR EMAIL
LA MIRADA
EN PROSCENIO
LA BUTACA
FILMINUTOS
LA FUENTE VIVA
PALABRA VIVA
NÚMEROS ANTERIORES
Otros enlaces
Mapa del Sitio


RECIBIR LAS
ACTUALIZACIONES
POR CORREO
ELECTRÓNICO
Click AQUÍ

 

TESTIMONIO DE LO ÉPICO Y LO COTIDIANO
 
Daniel Díaz Torres ha asumido el reto de contar la Historia de la Revolución Cubana básicamente a través de imágenes de archivo. “Creo que el trabajo fundamental estuvo dirigido a la búsqueda de una síntesis informativa y a la vez expresiva. Respetamos al máximo los materiales originarios, en su mayoría procedentes del Noticiero ICAIC Latinoamericano ."


Tania Cordero | La Habana
Fotos: Diego


Tres importantes realizadores cubanos, Rebeca Chávez (Buscando a Chano Pozo), Manuel Pérez (El hombre de Maisinicú) y Daniel Díaz Torres han asumido el reto de contar la Historia de la Revolución Cubana básicamente a través de imágenes de archivo. La serie, producida por el ICAIC y empresas de España, cuenta con siete capítulos, de los cuales cuatro ya se encuentran en los estanquillos españoles. Momentos trascendentales de estas casi cinco décadas llegarán al público europeo con la indiscutible fuerza de la imagen.
 

Como dato que aporta adicional curiosidad debo señalar las circunstancias que rodearon esta charla con el director de filmes como Jíbaro, Otra mujer, la polémica Alicia en el pueblo de las maravillas o Kleines Tropicana, y subdirector por varios años del Noticiero ICAIC. A Díaz Torres lo sorprendí en su casa en plena construcción, con apenas un día para responder a mis inquietudes, sumido en el epílogo de este proyecto y atiborrado de nuevas propuestas. Por teléfono abusé de su don para la comunicación y espeté preguntas a las que Daniel le encontró su esencia. Lo que sigue tiene que ver con esa “locura” con la que los cubanos nos enfrentamos a las vicisitudes diarias, las mismas que, a escala de mayor significación, recrea el cineasta en estos dos capítulos (uno sobre el primer quinquenio revolucionario y otro acerca de la emigración) con los que “escribió” su Historia de la Revolución Cubana.

“Esta Serie fue concebida a partir de un pedido al ICAIC de productores españoles. Se trataba de contar la Historia de la Revolución Cubana a través de imágenes que han sido registradas a lo largo de estos 45 años y que, pese a ser algunas de ellas muy conocidas, otras lo son menos y algunas pueden considerarse prácticamente inéditas o aparecen dispersas, descontextualizadas, separadas del momento histórico en que se filmaron y lo que significaron (y significan) como iconografía de un proceso social que a lo largo de casi medio siglo ha cambiado la historia del continente americano.    

“Ciertamente, se ha buscado la objetividad, pero desde el punto de vista de la Revolución. Objetividad no es para mí una abstracta neutralidad, un forzado ejercicio de ambigüedad e indefinición. Parto de que la Revolución es un proceso humano con sus defectos, sus dificultades, sus problemas, pero ante todo ha sido y es un empeño extraordinario porque este pequeño país tenga soberanía, justicia social, posibilidades de igualdad para todos en medio de condiciones dificilísimas, a unas ineludibles 90 millas de la nación más poderosa del planeta, que ha declarado a la Isla como ‘enemiga’. No es cuestión de retórica política: esta es una ‘verdad objetiva’, inseparable de la historia de Cuba después de 1959.

“Basten Los Cuatro Años que estremecieron una Isla (o incluso al mundo, me refiero al período 1959-1962) para comprender la avalancha de agresiones en todos los terrenos con las cuales se intentó destruir la Revolución en sus comienzos; todo lo que le sobrevino al país en menos de lo que dura una administración norteamericana. Esos años marcaron el destino de Cuba.

Las décadas que han seguido han sido variantes de aquellos momentos iniciales, impregnadas de diferentes grados de belicosidad por parte de diez administraciones norteamericanas. Y ayudar a que un público acostumbrado a visiones bastante parciales y hostiles sobre la Revolución entienda este conflicto y su negativa influencia sobre el desarrollo normal del país es parte esencial de los objetivos de esta Serie y en particular de los dos capítulos que realicé. Porque hay que entender que el público originario de la Serie es el público español y europeo en primer lugar, independientemente de que los capítulos puedan ser apreciados en Cuba, por su valor de recuento histórico e informativo, recordando para muchos imágenes vividas y algo dispersas en el decursar de estas décadas intensas, o recolocando hechos e imágenes conocidas al ser reinsertadas en su origen histórico.

“Creo que el trabajo fundamental estuvo dirigido a la búsqueda de una síntesis informativa y a la vez expresiva. Respetamos al máximo los materiales originarios, en su mayoría procedentes del Noticiero ICAIC Latinoamericano o de reconocidos cineastas cubanos como Santiago Álvarez, Octavio Cortázar y Manuel Herrera, que en obras documentales de gran valía como Sobre un Primer Combate o Girón recogieron con fuerza momentos álgidos de nuestra convulsa historia contemporánea. Uno de los mayores retos consistió en reinsertar sus imágenes en esta difícil síntesis sobre los titánicos años fundacionales de la Revolución. Fueron tiempos en que semana tras semana ocurrían hechos trascendentales; un período en que se jugaba el destino de este país y que asombra ver, al hacer este recuento, cómo logramos sobrevivir y seguir adelante, pese a ser entonces todos tan jóvenes y con tan poca experiencia.

“Yo entonces tenía solo diez años. El final de mi infancia coincidió con las de invasiones y Crisis, de actos terroristas a diario, de bombas e incendios por doquier, en intentos permanentes porque la nación se sumiera en el caos... Alfabeticé en el Escambray y tengo recuerdos vivos de muchas de las anónimas grandezas que entonces permitieron que la Revolución continuara existiendo sin que la gente perdiera su humor y dejaran de ser criollos y jodedores cubanos. Lamento que este documental no pueda trasmitir todo lo que aquellos años significaron a un nivel emocional, más profundo. Pero me ha servido de mucho volverme a sumergir en aquel convulso pasado reciente para un proyecto de largometraje que espero realizar pronto y que sí deseo sea un tributo a aquellos que en ‘los años que vivimos en peligro’ (y que no han cesado) fueron héroes desconocidos, contradictoriamente humanos, alegres, impulsivos, a veces delirantes, pero no por ello menos grandes.

“Creo que mi labor como Subdirector del Noticiero ICAIC durante cuatro años me fue fundamental para este proyecto. En el capítulo sobre la historia del fenómeno migratorio cubano después de la Revolución, reviví personalmente imágenes que filmé junto a los camarógrafos del Noticiero, como las de la Embajada del Perú, marcadas por la violencia y un nivel extremo de tensión. Nuestro trabajo de síntesis semanal, que considero no se privaba de un nivel de elaboración estética y cinematográfica, tal y como lo estimulaba y exigía Santiago Álvarez, nos dejó un invalorable entrenamiento para enfrentar este tipo de proyectos, complejos por cuanto obligan a una fluidez y claridad expositiva, una amenidad en términos de ritmo narrativo, sin descuidar el rigor de una ardua selección de acontecimientos históricos cruciales”.

......................................................................................................

PÁGINA PRINCIPAL
DOSSIER
 
| el GRAN ZOO  | PUEBLO MOCHO | CARTELERA
POR AUTORES | LIBRO DIGITAL 
Otros Enlaces
| Mapa del Sitio | Correo-Electrónico
Actualizaciones por Correo Electrónico

SUBIR




© La Jiribilla. La Habana. 2004
 IE-800X600