|
TESTIMONIO DE LO ÉPICO Y LO COTIDIANO
Daniel Díaz Torres ha asumido el reto de contar la
Historia de la Revolución Cubana básicamente a través de
imágenes de archivo. “Creo que el trabajo fundamental
estuvo dirigido a la búsqueda de una síntesis
informativa y a la vez expresiva. Respetamos al máximo
los materiales originarios, en su mayoría procedentes
del Noticiero ICAIC Latinoamericano ."
Tania
Cordero |
La Habana
Fotos:
Diego
Tres
importantes realizadores cubanos, Rebeca Chávez (Buscando
a Chano Pozo), Manuel Pérez (El hombre de
Maisinicú) y Daniel Díaz Torres han asumido el reto
de contar la Historia de la Revolución Cubana
básicamente a través de imágenes de archivo. La serie,
producida por el ICAIC y empresas de España, cuenta con
siete capítulos, de los cuales cuatro ya se encuentran
en los estanquillos españoles. Momentos trascendentales
de estas casi cinco décadas llegarán al público europeo
con la indiscutible fuerza de la imagen.
|

|
Como
dato que aporta adicional curiosidad debo señalar las
circunstancias que rodearon esta charla con el director
de filmes como Jíbaro, Otra mujer, la
polémica Alicia en el pueblo de las maravillas
o Kleines Tropicana, y
subdirector por varios años del Noticiero ICAIC. A Díaz
Torres lo sorprendí en su casa en plena construcción,
con apenas un día para responder a mis inquietudes,
sumido en el epílogo de este proyecto y atiborrado de
nuevas propuestas. Por teléfono abusé de su don para la
comunicación y espeté preguntas a las que Daniel le
encontró su esencia. Lo que sigue tiene que ver con esa
“locura” con la que los cubanos nos enfrentamos a las
vicisitudes diarias, las mismas que, a escala de mayor
significación, recrea el cineasta en estos dos capítulos
(uno sobre el primer quinquenio revolucionario y otro
acerca de la emigración) con los que “escribió” su
Historia de la Revolución Cubana.
“Esta
Serie fue concebida a partir de un pedido al ICAIC de
productores españoles. Se trataba de contar la
Historia de la Revolución Cubana a través de
imágenes que han sido registradas a lo largo de estos 45
años y que, pese a ser algunas de ellas muy conocidas,
otras lo son menos y algunas pueden considerarse
prácticamente inéditas o aparecen dispersas,
descontextualizadas, separadas del momento histórico en
que se filmaron y lo que significaron (y significan)
como iconografía de un proceso social que a lo largo de
casi medio siglo ha cambiado la historia del continente
americano.
“Ciertamente, se ha buscado la objetividad, pero desde
el punto de vista de la Revolución. Objetividad no es
para mí una abstracta neutralidad, un forzado ejercicio
de ambigüedad e indefinición. Parto de que la Revolución
es un proceso humano con sus defectos, sus dificultades,
sus problemas, pero ante todo ha sido y es un empeño
extraordinario porque este pequeño país tenga soberanía,
justicia social, posibilidades de igualdad para todos en
medio de condiciones dificilísimas, a unas ineludibles
90 millas de la nación más poderosa del planeta, que ha
declarado a la Isla como ‘enemiga’. No es
cuestión de retórica política: esta es una ‘verdad
objetiva’, inseparable de la historia de
Cuba después de 1959.
“Basten
Los Cuatro Años que estremecieron una Isla (o
incluso al mundo, me refiero al período 1959-1962) para
comprender la avalancha de agresiones en todos los
terrenos con las cuales se intentó destruir la
Revolución en sus comienzos; todo lo que le sobrevino al
país en menos de lo que dura una administración
norteamericana. Esos años marcaron el destino de Cuba.
Las
décadas que han seguido han sido variantes de aquellos
momentos iniciales, impregnadas de diferentes grados de
belicosidad por parte de diez administraciones
norteamericanas. Y ayudar a que un público acostumbrado
a visiones bastante parciales y hostiles sobre la
Revolución entienda este conflicto y su negativa
influencia sobre el desarrollo normal del país es parte
esencial de los objetivos de esta Serie y en particular
de los dos capítulos que realicé. Porque hay que
entender que el público originario de la Serie es el
público español y europeo en primer lugar,
independientemente de que los capítulos puedan ser
apreciados en Cuba, por su valor de recuento histórico e
informativo, recordando para muchos imágenes vividas y
algo dispersas en el decursar de estas décadas intensas,
o recolocando hechos e imágenes conocidas al ser
reinsertadas en su origen histórico.
“Creo
que el trabajo fundamental estuvo dirigido a la búsqueda
de una síntesis informativa y a la vez expresiva.
Respetamos al máximo los materiales originarios, en su
mayoría procedentes del Noticiero ICAIC Latinoamericano
o de reconocidos cineastas cubanos como Santiago
Álvarez, Octavio Cortázar y Manuel Herrera, que en obras
documentales de gran valía como Sobre un Primer
Combate o Girón recogieron con fuerza
momentos álgidos de nuestra convulsa historia
contemporánea. Uno de los mayores retos consistió en
reinsertar sus imágenes en esta difícil síntesis sobre
los titánicos años fundacionales de la Revolución.
Fueron tiempos en que semana tras semana ocurrían hechos
trascendentales; un período en que se jugaba el destino
de este país y que asombra ver, al hacer este recuento,
cómo logramos sobrevivir y seguir adelante, pese a ser
entonces todos tan jóvenes y con tan poca experiencia.
“Yo
entonces tenía solo diez años. El final de mi infancia
coincidió con las de invasiones y Crisis, de actos
terroristas a diario, de bombas e incendios por doquier,
en intentos permanentes porque la nación se sumiera en
el caos... Alfabeticé en el Escambray y tengo recuerdos
vivos de muchas de las anónimas grandezas que entonces
permitieron que la Revolución continuara existiendo sin
que la gente perdiera su humor y dejaran de ser criollos
y jodedores cubanos. Lamento que este documental no
pueda trasmitir todo lo que aquellos años significaron a
un nivel emocional, más profundo. Pero me ha servido de
mucho volverme a sumergir en aquel convulso pasado
reciente para un proyecto de largometraje que espero
realizar pronto y que sí deseo sea un tributo a aquellos
que en ‘los años que vivimos en peligro’ (y que no han
cesado) fueron héroes desconocidos, contradictoriamente
humanos, alegres, impulsivos, a veces delirantes, pero
no por ello menos grandes.
“Creo
que mi labor como Subdirector del Noticiero ICAIC
durante cuatro años me fue fundamental para este
proyecto. En el capítulo sobre la historia del fenómeno
migratorio cubano después de la Revolución, reviví
personalmente imágenes que filmé junto a los
camarógrafos del Noticiero, como las de la Embajada del
Perú, marcadas por la violencia y un nivel extremo de
tensión. Nuestro trabajo de síntesis semanal, que
considero no se privaba de un nivel de elaboración
estética y cinematográfica, tal y como lo estimulaba y
exigía Santiago Álvarez, nos dejó un invalorable
entrenamiento para enfrentar este tipo de proyectos,
complejos por cuanto obligan a una fluidez y claridad
expositiva, una amenidad en términos de ritmo narrativo,
sin descuidar el rigor de una ardua selección de
acontecimientos históricos cruciales”. |