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SALDAR UNA DEUDA
"El
esfuerzo de los tres realizadores puede terminar siendo
un resumen de la historia de la Revolución en esos años,
ciertamente incompleto porque es imposible abarcar en
tan poco tiempo toda la historia, pero Cuba:
caminos de revolución es, sin duda,
un acercamiento que puede quedar como documento de valor
perdurable."
Magaly
Cabrales |
La Habana
Fotos:
Diego
“A mi
juicio la serie es un aporte valioso. El esfuerzo de los
tres realizadores puede terminar siendo un resumen de la
historia de la Revolución en esos años, ciertamente
incompleto porque es imposible abarcar en tan poco
tiempo toda la historia, pero es, sin duda, un
acercamiento que puede quedar como documento de valor
perdurable. Considero que el esfuerzo que se ha hecho en
los cinco capítulos terminados es una contribución
cultural valiosa por parte del cine cubano, del ICAIC a
nuestro país, a la cultura cubana”, expresó para La
Jiribilla en exclusiva el cineasta cubano Manuel
Pérez, con quien conversamos a propósito de la
realización del serial Cuba: caminos de revolución.
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¿En
qué consiste y cómo surge el proyecto cinematográfico
Cuba: caminos de revolución?
Ante
todo hay que aclarar que estuve cerca del nacimiento del
proyecto, pero no estuve en el centro de su nacimiento y
muy importante es significar que no se debe por ningún
concepto reconocerme como su director, sino simplemente
como un realizador más que tuvo un acercamiento inicial
al mismo. Hecha estas aclaraciones necesarias, como
diría un escritor, puedo narrar que hará alrededor de
dos o tres años Camilo Vives, el compañero que dirige la
Productora internacional del ICAIC, estableció contacto
con algunos productores españoles para llevar adelante
un proyecto que tendría como soporte fundamental el
material de archivo del ICAIC. Esa propuesta comenzó a
dar vueltas, pero nunca llegaba a concretarse.
Finalmente un día, a la altura del año pasado, esta idea
comenzó a verse con mucha más claridad. Es entonces
cuando se produce mi entrada en el proyecto, al cual,
una vez aprobado, era necesario elaborar sus bases. Es
decir, cómo llevarlo a cabo.
Lo
primero que definimos fue que se trataba de un serial.
Así comencé a trabajar en una idea muy general de cómo
hacer un serial con el material que disponíamos teniendo
como centro un resumen de la historia de la Revolución.
Hice un boceto de seis capítulos. Desde el primer
momento había un punto de partida muy bien definido:
uno de los capítulos tendría que tener como centro la
figura del Che. Creo que las razones estaban en que su
figura, su personalidad tienen un especial atractivo
para la generación contemporánea de él y para los
jóvenes de hoy. Esta idea fue acogida de inmediato por
los españoles, quienes financiarían el proyecto y se
encargarían de su comercialización.
Y
cubanos y españoles concordamos en más: que ese capítulo
dedicado al Guerrillero Heroico, sería el primero.
De
este modo la estructura quedó como sigue: el primer
capítulo, la vida del Che; el segundo abordaría los
antecedentes de la Revolución, o sea, el porqué se hace
la Revolución en Cuba. El tercer capítulo son los
primeros años de la Revolución, los años fundacionales
de la Revolución, el cual abarca desde 1959 hasta el
1962. En esos cuatro años están centrados los
acontecimientos más esenciales que caracterizan
posteriormente la historia de nuestro país. El cuarto
abordaría la cultura. El quinto, la emigración; mientras
el sexto, la solidaridad de la Revolución cubana. A
estos seis capítulos iniciales se les agregó un séptimo
que trataría la vida de Fidel, el cual lleva por título
Fidel: pensamiento y acción. En él se hace una
recopilación de discursos, de grandes momentos de la
vida de la Revolución vinculados al líder de la
Revolución. Este capítulo se decidió que fuera trabajado
por Daniel Díaz, quien ya tenía la responsabilidad del
tema de la emigración.
Yo
boceté la estructura, a grandes rasgos, de los tres
primeros capítulos. Y después me planteé que a partir de
ahí había que desarrollar la historia de la Revolución
por temas y no cronológicamente, como habíamos pensado
inicialmente, pues la cronología puede convertirse en
una camisa de fuerza. De los otros tres capítulos tenía
una idea general de temas que son candentes en el mundo
de hoy con Cuba, como es la emigración. Otro es la
cultura y el otro es la solidaridad internacional. Todo
eso mezclado con muchas cosas que resultan insoslayables
a la hora de abordar la historia de la Revolución
cubana, como la economía, la educación ―abordada de
alguna manera por Rebeca en el capítulo de la cultura―,
el deporte, la salud pública, en otros. Pero algunas de
ellas tuvieron que quedar fuera por razones de tiempo.
Había que ajustarse a 52 minutos de filmación que es el
tiempo de duración de cada capítulo, teniendo en cuenta
que, en el caso de Cuba, es un serial para la
televisión, mientras que el DVD sería para comercializar
por parte de los españoles. En todos los capítulos, sin
embargo, está tratada de alguna manera la hostilidad de
EE.UU. hacia Cuba.
Como
ya expliqué, trabajé en los tres primeros capítulos, y
cuando digo trabajé significa armar un proyecto de
estructura con un principio, un medio y un fin. Y los
otros tres quedaron a nivel de pequeñas sinopsis de
apuntes. Después se incorporaron Rebeca Chávez y Daniel
Díaz para sumarse al proyecto. Con esta base comenzamos
a hacer realidad la coproducción. Yo fui el primero en
arrancar con el capítulo del Che. Cuando Rebeca y Daniel
formaron parte del proyecto ya las líneas de trabajo
estaban muy bien definidas, pero al entrar ellos como
autores, dieron, por supuesto, su punto de vista, su
peculiar enfoque, y la base que yo había diseñado sufrió
modificaciones para bien de todos. Entonces cada
capítulo adquirió el sello personal de cada realizador,
enriqueciéndose en buena medida las bases originales del
proyecto.
¿Cómo
concibió y llevó a cabo el capítulo dedicado a la vida
del Che?
Fue el
primero como antes dije y el que a juicio de todos no
podía faltar en el serial. Así te cuento que he leído
mucho sobre lo que el Che escribió y sobre lo que de él
se ha escrito. Igualmente conozco una gran cantidad de
documentales que abordan distintas facetas de su vida y
todos estos materiales me resultaron de gran valor. El
capítulo comienza tomando como punto de partida la fecha
de mayo del 68, cuando ya el Che está muerto. O sea,
cuando se va a publicar el Diario en Cuba. Lo
interesante es que nadie había hecho hasta ahora un
documental que se plantease sintetizar la vida del Che.
Por ejemplo, lo propios documentales del ICAIC abarcan
un aspecto de su vida. Pero la historia de este hombre
de acción iniciada con su nacimiento en Argentina hasta
su muerte en Bolivia no lo habíamos hecho. Y de pronto
me vi en la tarea de hacer una selección y de buscar
todos los materiales que de una u otra forma abordaban
la vida de Guevara. Por suerte, todos en su inmensa
mayoría estaban en el ICAIC. Es decir, que este
capítulo, como los demás, han sido hechos justamente con
ese patrimonio del ICAIC que se ha enriquecido con fotos
y con otros materiales que existen en el archivo del
Consejo de Estado, también muy bien conservados.
Igualmente me auxilié de fotos y documentos conservados
por algunos particulares.
Resultó muy importante armar la vida del Che con una
estructura a partir de su muerte. Y eso no lo hice por
gusto mío, sino porque dramatúrgicamente no podía
terminar con la muerte de Ernesto Guevara. De haberlo
hecho en ese orden que impone la cronología hubiera
resultado un final muy duro y lo importante era destacar
que la figura del Che trasciende la muerte, como
realmente ha ocurrido. Entonces el capítulo empieza en
el momento pico de mayo del 68 que coincide con el
momento en que a Cuba llegó el Diario. El asunto era
fijar la muerte del Che en los primeros minutos, después
desarrollar la vida de este hombre y volverlo a
encontrar con la muerte, pero tratando de lograr con
esto una reflexión que trascienda la muerte física. Y
algo muy importante: tenía que lograr esta secuencia de
imágenes de manera no nostálgica, porque en todo esto
estaba el peligro del acercamiento nostálgico que
prevalece en el mundo cada vez que se aborda la figura
del Guerrillero Heroico, sobre todo en las personas
cuyas edades coinciden con la de él. Asimismo tomé la
decisión de apartarme de la música con que siempre se
acompaña la vida de Guevara. Pienso que si la usaba
estaba un poco regodeando la nostalgia y ese no era mi
propósito. Por eso utilicé la música de Edesio Alejandro
que la compuso especialmente para el capítulo y no
ninguna evocativa de la época. De todas maneras una
figura con el carisma, con el atractivo físico y
espiritual del Che, puede provocar en sus contemporáneos
la nostalgia, pero me queda la tranquilidad de no
haberme regodeado en ella.
Los
momentos más difíciles en la filmación fue la etapa de
Ernesto en su niñez y en su adolescencia, cuando todavía
no se había convertido en el Che que recorre el mundo.
Lo había conocido personalmente, pero lo conocí acá en
Cuba cuando ya había fraguado su estampa de guerrillero.
Del Che joven solo existen unos pocos materiales de
archivo, que aunque son extraordinarios se limitan al
Che en Guatemala y el Che en su recorrido por América
Latina. Pero leyendo sus cartas, sus notas de viaje, sus
apuntes, aprendí a conocerlo y me pareció fascinante esa
etapa de su vida tan poco abordada y al propio tiempo
tan desconocida por los jóvenes. Por ello puedo afirmar
que en la elaboración de ese capítulo hubo
descubrimiento y ratificación.
Por
supuesto, quedaron fuera del documental algunas cartas y
algunas cosas que dijo el Che cuando todavía no había
llegado a México, cuando todavía no era el Che. Son
documentos extraordinarios, pero que no pudieron ser
incluidos por problemas de tiempo. Así resolvimos esa
etapa de su vida utilizando mucha imaginación, en cuanto
a paisajes, atmósferas y ambiente en que se desarrolló
su niñez y adolescencia, en las cuales tuvo mucho que
ver la presencia de su madre, quien incidió de forma
directa en la formación del carácter del joven Ernesto.
De todas maneras siempre fue posible encontrar solución
imaginativa para que se escuchara su voz en las cartas,
en los textos. Ese Che joven me resultó realmente un
descubrimiento feliz porque yo apenas le conocía. Del
que más sabía era del Che de México y un poco del que
había estado en Guatemala.
Comencé a preparar el capítulo en agosto-septiembre del
año pasado y lo terminé en diciembre, después de una
búsqueda exhaustiva en documentos, de largas jornadas
de estudios y de intenso trabajo, pero me siento
satisfecho por haber dejado constancia de la permanente
ansiedad del Che por buscarle un sentido a la vida al
margen de su enfermedad, de cómo era un desesperado de
la sinceridad y de la solidaridad y también de algo que
puede resultar paradójico: del Che quien a pesar de ser
una persona de convicciones muy firmes, era muy abierto
a la vida. Haber realizado todo esto fue posible
solamente por esta vía que nos propició el ICAIC en
colaboración con España. Y con ello saldé una deuda.
Cuando
fueron a buscarse los restos del Guerrillero Heroico a
Bolivia, el ICAIC me designó para que encabezara el
equipo de filmación, integrado por un camarógrafo y un
sonidista. Considero que fue más bien un reconocimiento
que me hizo la dirección del ICAIC, pues mis compañeros
conocían que yo era una de las personas más interesadas
en la personalidad de Guevara. Había quedado evidenciado
cuando en el 69, a raíz de los sucesos de La Higuera,
fui uno de los realizadores que le rindió homenaje
póstumo en un pequeño documental de 10 minutos de
duración para el Noticiero. Ese fue mi primer homenaje,
ciertamente pequeño, pero que evidenciaba mi admiración
hacia esa inmensa figura de nuestra historia. El gran
homenaje se lo rendí ahora con este capítulo que aborda
su vida íntegra y con el cual me siento verdaderamente
satisfecho. Es mi más sincero homenaje a esta figura del
mundo entero y con la cual, repito, tenía una deuda
pendiente. Creo que solo ahora he logrado saldarla,
aunque fue imposible abarcar una vida tan creadora en 52
minutos.
¿Solidaridad
Internacional?
De
este capítulo no puedo hablar tanto como del dedicado al
Che Guevara que ya está incluso vendiéndose en España.
Solidaridad… está en proceso de filmación, no lo
he concluido. Han sido editados solamente unos 40
minutos y durará 53 minutos.
Este
tema de la solidaridad es también inabarcable. En estos
momentos ya está estructurado y será concluido en el mes
de julio. Tiene como eje central la solidaridad de Cuba
en Angola por ser el hecho que cerró la Operación
Tributo, la liberación de Namibia y la contribución al
final del apartheid. Es este el hecho que
dramatúrgicamente guía el documental. Me fue muy útil la
lectura de discursos de Fidel y el apoyo de otros
líderes de la Revolución cubana y textos sobre política
internacional de especialistas extranjeros.
En los
dos casos han sido trabajos intensos, pero me siento
agradecido en el plano personal. Haber vuelto a leer, a
estudiar, a sintetizar me ha resultado una experiencia
muy buena en el aspecto personal, aparte del creativo.
Con respecto a Solidaridad
Internacional creo que voy bien, pero
todavía hablo de este capítulo con temor. Hasta julio no
puedo decir la última palabra.
¿Cómo
se inserta este trabajo con imágenes de archivo en su
currículum profesional?
Esto
me detuvo un proyecto personal: tengo escrito el guión
para filmar una película de ficción. Es una coproducción
con España que provisionalmente lleva como título
Páginas del diario de Mauricio.
Mauricio es un personaje de ficción. Es la historia de
un hombre cubano que vive entre 1988 y el 2000, momentos
de su vida en esos 12 años, situaciones personales
difíciles que le tocan vivir: divorcio, una hija que se
queda fuera del país… El filme pretende y propone
reflexionar sobre esos años a partir de las vivencias de
cualquier persona, no solo en Cuba, sino del mundo, a
través de la vida privada de ese personaje. Pretendo
intentar dar una visión personal de estos años que
fueron tan difíciles en Cuba y dar mi punto de vista de
aquella época.
El
reparto artístico todavía no ha sido seleccionado, pero
puedo adelantar que es una película de pocos actores.
¿Qué
le aportó Cuba: caminos de revolución a Manuel
Pérez, y qué importancia tiene la serie para la cultura
y la historia cubanas?
En lo
personal, Cuba: caminos de revolución me ha
permitido reflexionar. Participar en la realización de
la serie ha influido y me ha hecho pensar en ciertas
cosas; de hecho, es muy probable que el guión del filme
en el que sigo trabajando, sufra modificaciones.
De la
serie ya han sido concluidos seis capítulos. Rebeca
terminó uno sobre la vida cubana de antes de 1959 y otro
sobre la cultura, Daniel concluyó Los cuatro años que
estremecieron al mundo y otro capítulo sobre la
emigración. Aún se hallan en proceso de realización el
de Fidel y el que trata la solidaridad de la Revolución
cubana.
Ahora
nos queda la etapa del estreno. En España, los
comercializadores aseguran que el DVD ha tenido muy
buena aceptación y que se vende exitosamente. En Cuba
está todavía por ver la aceptación o no de los
telespectadores. Pero sea cual fuere el resultado para
el público, la serie ha sido a mi juicio un aporte
valioso. El esfuerzo de los tres realizadores puede
terminar siendo un resumen de la historia de la
Revolución en esos años, ciertamente incompleto porque
es imposible abarcar en tan poco tiempo toda la
historia, pero es, sin duda, un acercamiento que puede
quedar como documento de valor perdurable. Creo que el
esfuerzo que se ha hecho en los cinco capítulos
terminados es una contribución cultural meritoria por
parte del cine cubano, del ICAIC a nuestro país, a la
cultura cubana. |