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A SU PESAR, EL PUENTE
 
“Ahora que están las medidas que plantean una restricción absoluta con respecto a la participación de los músicos norteamericanos, queremos que vengan invitados por nosotros. Lanzamos este puente de fraternidad porque el lenguaje de la música es universal. Siempre nos hemos encontrado en todas partes del mundo, incluido los propios EE.UU."


María Matienzo | La Habana


Transcurridos cinco años del encuentro Music Bridge, en el que participaron Paddy Maloney, Joan Osbourne, Bonnie Raitt, Mick Fleetwood, Montell Jordan, por EE.UU. y José Luis Cortés, David Blanco, Pablo Menéndez y Santiago Feliú por la parte cubana, acaba de salir al mercado estadounidense un disco con doce de los mejores temas de ese intercambio y un DVD con casi dos horas de imágenes. 

Esta primera experiencia ha motivado que los músicos cubanos convoquen a un nuevo Puente Musical justo cuando el gobierno de EE.UU. ha hecho efectivas sus últimas medidas anticubanas.  

Amaury Pérez, hijo de dos importantes personalidades de la televisión cubana, y considerado entre los músicos de la Isla de mayor alcance universal por la poética de sus obras, apuesta, con esta nueva proposición, a favor de la humanidad y de la cultura.

En exclusiva para La Jiribilla, el autor de “Acuérdate de abril”, y director artístico y general del proyecto pone en claro los propósitos cubanos: establecer “un puente fraternal”. 

Desde tu posición como director artístico del primer Puente Musical entre Cuba y EE.UU., ¿nos brindas algunas reflexiones?  

Yo no solo fui el director artístico, fui también el director general por la parte de Cuba. Esta es una idea de un hombre que se llama Alan Roy Scott, que tiene una organización que se llaman Los puentes musicales, y eso se había hecho en varios países, países del Tercer Mundo, países en conflicto, con músicos que son desconocidos en EE.UU. por las mismas leyes americanas, que no permiten que se conozcan a los músicos de Croacia, o los músicos turcos. Por este motivo habían hecho estos puentes en varios lugares. Y decidieron que Cuba era un lugar esencial, teniendo en cuenta los puntos de contacto que hay entre la música norteamericana y la cubana. Claro está que hay una vinculación raigal, capital entre nuestras músicas. Es una relación de siglos.

Ellos decidieron venir aquí a hacer contacto, primero con algunos músicos, después con otros. Y yo soy nombrado por parte del Ministerio de Cultura, del Instituto Cubano de la Música, por su directora en aquellos momentos, la profesora Alicia Perea, como director artístico y director general por los cubanos. Ellos también trajeron directores artísticos y directores generales, por la parte norteamericana.

El encuentro superó todas las expectativas que nosotros teníamos y recogió a una parte fundamental de la vanguardia musical cubana porque, por supuesto, no todos podían y no todos querían.

Se reunieron todos los músicos que decidieron hacer esta labor colectiva de composición. Ellos trajeron el equipamiento, trajeron los estudios de grabación y grabaron todo este material. Fue realmente un taller de creación, que culminó con un solo concierto en el teatro Carlos Marx, con algunos músicos norteamericanos e ingleses.

Digo algunos, porque la mayoría venían solo por 12 días porque tenían trabajo y debían irse.

Se hizo ese espectáculo que todo nuestro pueblo pudo disfrutar y se pasó por la televisión, sin ningún tipo de edición ni censura. Ellos con toda libertad dijeron sus textos en coordinación con los músicos cubanos.

Tuvimos un encuentro maravilloso con el Comandante en Jefe, donde el placer de presentarlos a cada uno fue mío, quizás por el trabajo que nos unió durante largas jornadas.

¿Por qué tardó cinco años en salir el CD?
 

¿Por qué no salió el disco?, porque muchos de esos artistas de renombre mundial están presos de los mismos engranajes de los que está hecho el bloqueo. Muchas compañías norteamericanas no pueden hacer negocios con Cuba, y las editoras que editan la música de estos autores no pueden comercializar con Cuba.

Después de muchas gestiones el sello Piramid Record, un sello inglés, con distribución internacional por Universal Music, decide hacer una selección de doce temas de los más de setenta que se compusieron.

Doce temas que se incluyen en el disco y un material adicional, un DVD con casi dos horas de imágenes. Muchas canciones que no están en el disco, sí están en el DVD.

Ellos ahora, sacan el disco al mercado internacional, en todas las tiendas de discos en los EE.UU. y en sus sucursales en Internet. El disco comienza a venderse el 29 de junio coincidiendo con que el 30 se aplican las nuevas medidas de restricciones de los viajes,  de las remesas que endurecen el bloqueo y la agresividad norteamericana contra Cuba.

Nosotros en nuestras declaraciones quisimos mandar un mensaje a la valentía de la compañía  Piramid Record, a la valentía de los músicos norteamericanos, aún sabiendo lo que se piensa de Cuba, de los músicos cubanos, que no son más que el pueblo con instrumentos.

Ahora desde Cuba, con nuestros modestos esfuerzos, los convidamos a un segundo puente. Ahora que están las medidas, que plantean una restricción absoluta con respecto a su participación, queremos que ellos vengan invitados por nosotros. No por el proyecto Music Bridge porque, para ellos, sería un poco más complicado.

¿Cuándo lo haríamos? Lo haremos después de las elecciones de noviembre. Particularmente creo que todas estas medidas son electoreras.

Hay que ver si pueden sostener medidas de ese tipo, aún  violando los propios derechos democráticos de la Carta de Libertad que hace más de 200 años creó esa nación, donde se les ha dicho a los ciudadanos que son libres, que tienen libertad de expresión, libertad de movimiento. Libertades que ellos anuncian como sus grandes conquistas democráticas.

La idea es ver si el presidente Bush va a convencer a los músicos norteamericanos de que no pueden venir a Cuba. También veremos si lo logra con los científicos, con los intelectuales, con los muchos norteamericanos que quieran venir.

Por eso nosotros lanzamos este puente no como una provocación, sino como un puente de fraternidad, porque el lenguaje de la música es universal. Y los músicos norteamericanos y los músicos cubanos siempre hemos sido amigos y nos hemos encontrado en todas partes del mundo incluido los propios EE.UU.

La música está más allá de cualquier política electoral que tenga el Presidente y a pesar de él lanzaremos el Puente. 

¿Tiene conocimiento de la respuesta de los músicos norteamericanos?

Tenemos contacto directo con ellos, así que no es una cosa lanzada por un periódico y a ver si la agarran.

El contacto es con muchos de los que vinieron, que siguieron siendo amigos de Cuba, y con nuevos músicos norteamericanos.

Algunos de mucho cartel, algunos que tienen un gran nombre, que sienten que se le está cortando su libertad, y quieren hacer otro taller de creación. Para entonces hacer un disco, ahora desde Cuba con nuestro esfuerzo humilde y modesto, que es el de un país pobre, un país bloqueado. 

Sabemos que su producción artística es amplia, ¿la ejecución de este proyecto musical no interferiría en su quehacer? 

Todo esto es complementario. Mi vida es una sola, la creativa, la política y esto hace que no interfiera nada, ni siquiera el tiempo.

Lo mejor que puede tener un artista es tener el tiempo ocupado en el acto de creación.

Para mí ser director artístico, director general de un evento como este me estimula porque me hace sentir que estoy siendo útil a mi patria y a la Revolución, a las que estoy adscrito, absoluta, irrestricta e incondicionalmente.

Esta confrontación de hace cinco años me enseñó cosas. Los técnicos norteamericanos, los directores artísticos norteamericanos me enseñaron muchísimo con su trabajo. Y ahora estoy mucho más preparado para dirigir este nuevo encuentro.

Y grabaré, viajaré, viraré, estaré en las tribunas, estaré en los actos, en  los espectáculos como complementos de lo que me mantiene vivo y sin arrugas.

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