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Marlon Brando:
HOLLYWOOD ESTÁ DOMINADO POR
EL TEMOR Y EL AMOR AL DINERO
Quizás ya en Hollywood
alguien esté maquinando llevar su vida al cine. Y tal
vez piensan hacerlo quitándole la rebeldía incoherente
que signó la vida de este hombre, sin duda, un mito, un
icono, una escuela no solo del cine norteamericano, sino
mundial. Pero mito al fin, tal vez ahora comience a
conocerse quién ha sido el actor de un farfullo singular
a la hora de interpretar a sus personajes.
Paquita
Armas Fonseca|
La Habana
Marlon Brando, aunque
parezca lo contrario, persiguió la privacidad. Defendió
que su vida íntima fuera eso, y poco lo logró. Cada uno
de los actos del hombre nacido el 3 de abril de 1924 en
Omaha, Nebraska, y muerto este primero de julio, en un
hospital de Los Ángeles, California, atrajo la atención
de cinéfilos y periodistas.
Polémico, desafiante,
el mejor actor del celuloide, según la opinión de
colegas y críticos, tendrá un sepelio privado como lo
pidió a amigos y familiares. Se dice que una deficiencia
pulmonar fue la causa de la muerte del obeso anciano de
80 años, y hasta ahí llegan los centenares de
informaciones que inundan las páginas web, emisoras de
radio, televisión y prensa escrita.
No es para menos. Si
bien su vida está llena de actos excéntricos, llevó a su
cenit a una escuela de actuación. Brando cambió la
naturaleza misma del trabajo actoral en EE.UU. De la
mano de Stella Adler, quien aseguró que nada le había
enseñado y en la mítica Actor Studios, con el método del
ruso Konstantin Stanislavsky, impuso un sello.
Después de su Stanley Kowalski en Un tranvía llamado
deseo, de Tennessee Williams, llevado al cine por
Ellia Kazán, en 1951, nadie resultaría indiferente a la
carga sensual y rebelde, de aquel joven que no se quería
parecer a nadie y estableció un patrón de actuación. Fue
conocido en todos los puntos cardinales, perseguido por
la prensa y las mujeres.
Su carrera actoral la
empezó en 1946, cuando la crítica estadounidense lo
calificó como el actor más prometedor de Broadway por su
interpretación de un veterano de la Segunda Guerra
Mundial en la obra Truckline Café. Y un año
después Tennessee Williams aprobó su selección para
interpretar el papel del brutal Stanley Kowalski en la
producción teatral de Un tranvía llamado deseo.
Veinticuatro meses estuvo en cartelera.
Por esa época se
cuenta que para una comedia de Noel Coward, Brando tiró
el guión a un lado y dijo: "¿Usted no sabe que hay gente
en el mundo muriéndose de hambre?"
El joven y talentoso actor de teatro se resistió al
llamado de Hollywood hasta 1950 cuando filmó Hombres.
Comenzó una carrera meteórica en el cine de los años 50.
Durante esa década filmó once de sus poco más de 40
películas. Entre ellas estuvo Nido de ratas, que
le valió el primer Oscar.
Durante los años
sesenta tuvo una participación activa en la defensa de
los derechos civiles en los EE.UU., especialmente en el
apoyo de los indios. Precisamente, en consecuencia con
esa postura, cuando en 1973 estaba nominado para el
Oscar, por su memorable Don Corneole, en El Padrino,
envió a la ceremonia a una actriz india que, al
conferirse a Brando la estatuilla, leyó un texto crítico
contra el exterminio de los primeros pobladores en su
país. En 1992 cuando, necesitado de dinero, interpretó a
Torquemada en el filme Cristóbal Colón, El
descubridor, se negó a aparecer en los créditos
porque el genovés había sido el principio del exterminio
de los indígenas en América Latina.
La actitud desafiante
de este mito del cine hizo que productores y directores
le cerraran las puertas. Es memorable cuando tuvo que
asistir a un casting para obtener el papel de
Corleone, en El padrino. Acudió disfrazado, con
las mejillas rellenas de algodón. Fue insuperable.
Francis Ford Coppola, por supuesto, no quiso a nadie
más, y tuvo que batallar duramente para conseguirlo.
Pocos años después, estaría en Apocalipsis Now,
también con Coppola, una cinta de más de dos horas de
duración y de la que solo se recuerda al coronel
enajenado de la guerra de Vietnam, al que Brando dio
vida y aparece en pantalla apenas durante unos veinte
minutos.
“Soy como soy”,
declaró una vez. “Y si tengo que darme cabezazos contra
una pared para seguir siendo fiel a mí mismo, me los
daré”. Y también, en 1990 dijo: “"Sufrí mucha miseria en
mi vida: ser famoso y rico". De Brando es esta opinión:
“Hollywood está dominado por el temor y el amor al
dinero. Pero a mí no me puede dominar porque no le temo
a nada y no amo el dinero”. Y esta: “No creo que (El
Padrino) sea una película acerca de la mafia. Creo
que es acerca de la mentalidad empresarial. En cierta
forma, la mafia es el mejor ejemplo de capitalismo que
tenemos”.
Si es cierto el criterio de la biógrafa Patricia Ruiz,
el mítico actor estaba en una pobreza considerable con
una deuda de unos 20 millones de dólares y vivía en una
triste habitación. Subsistía gracias al seguro social y
la pensión otorgada por el gremio de actores, el Screen
Actors Guild.
Al conocer de su
muerte, el director italiano Roberto Bertolucci comentó
que cuando lo tuvo frente a su cámara en El último
tango en París, una cinta de culto, Brando se
sintió desnudado en lo más íntimo de sus emociones. Al
finalizar el rodaje increpó al cineasta y le dijo:
"Nunca más haré una película como esta (...). Me sentí
violado desde el inicio hasta el final; mi vida, mi
intimidad más profunda, e incluso mis hijos, todo me ha
sido arrancado". Después estuvo 12 años sin hablarle.
James Caan, el Sony
del El Padrino I, afirmó: "quien trate de negar
su influencia sobre toda una época, no entenderá jamás
qué significó Brando para el mundo del teatro y el
cine".
Robert Duvall, el
consejero del clan de Corleone, no dudó en ponerlo por
encima del mismísimo Lawrence Olivier. “Fue más grande y
original. Estoy sorprendido y triste. Era muy generoso y
sensible, pero en su vida hubo auténticas tragedias.
Creo que su obesidad —añadió— fue una forma
autodestructiva, una manera de dañarse a sí mismo”.
Sofía Loren, quien
trabajó con él en Una condesa en Hong Kong, dijo:
“Actores como Brando debían ser eternos”.
El realizador
italiano Gillo Pontecorvo, con el que mantuvo una
relación casi feroz durante el rodaje de Quemada,
declaró: "Le tenía una enorme estima, a pesar de
nuestras riñas furibundas. Es el mejor actor con quien
he trabajado nunca, era sensitivo como un caballo de
raza. Por su cultura e inteligencia, estaba un palmo por
encima de todas las demás estrellas norteamericanas".
“Era un diamante raro”, resumió el artista británico
Terence Stamp, su colega en el set de Superman,
mientras que su coterráneo, el director Michael Winner
asegura: "no me cabe duda de que fue el actor de cine
más admirado de la historia".
El realizador ruso
Andrei Konchalovsky comentó: "se ha ido uno de los
americanos más grandes, que comprendía como pocos a su
país, con sus virtudes y defectos”.
Francis Ford Coppola
fue escueto: "Marlon odiaba la idea de que la gente
ofreciera sus comentarios sobre la muerte de alguien.
Todo lo que diré es que me entristece que se haya
muerto"
En agosto, Brando
emprendería la filmación de Brando por Brando,
cinta basada en su autobiografía. Quizás ya en Hollywood
alguien esté maquinando llevar su vida al cine. Y tal
vez piensan hacerlo quitándole la rebeldía incoherente
que signó la vida de este hombre, sin duda, un mito, un
icono, una escuela no solo del cine norteamericano, sino
mundial. Pero mito al fin, tal vez ahora comience a
conocerse quién ha sido el actor de un farfullo singular
a la hora de interpretar a sus personajes. |